sábado, 28 de septiembre de 2019

Emprender tiene menos de saber y más de hacer.


Saber hacer. Emprender tiene menos de saber y más de hacer.

El conocimiento y el emprendimiento verdadero entraña un cambio en el comportamiento. El aprendizaje como el emprender es un viaje que conduce del conocimiento a la acción.
Después de un proceso de emprendimiento y/o de aprendizaje todos deberíamos poder contestar a la siguiente pregunta ¿Cómo me ha cambiado el comportamiento el hecho de saber eso? 

Por mi experiencia existe una gran brecha entre lo que los emprendedores saben, la información que han recibido a partir de cursos, seminarios, libros, … y lo que hacen , en qué medida aplican y utilizan ese conocimiento en su día a día.

Por ello, se puede concluir, que las los emprendedores tienden a pasar muchísimo más tiempo adquiriendo información nueva que desarrollando estrategias para utilizar el conocimiento recién adquirido en su actividad. 

Al volver a nuestros proyectos, el día a día hace que volvamos a estar demasiado ocupados y así es difícil lograr que los emprendedores logremos utilizar y aplicar los conocimientos que acabamos de adquirir. 

Ese eslabón perdido, que no cierra la brecha entre lo que el emprendedor sabe y lo que hace, se debe en primer lugar a la sobrecarga de información. Sufrimos de una sobredosis de conocimiento. El conocimiento llega fácilmente, pero eso no produce un cambio en el comportamiento.

En segundo lugar es imposible cerrar la brecha entre el saber y el hacer sin una actitud abierta y positiva en relación al conocimiento. Cambiar un hábito o un comportamiento exige un esfuerzo verdaderamente centrado. Sin embargo, la mayoría de los emprendedores no sabemos cómo continuar poniendo en práctica las buenas intenciones para romper el hábito y cambiar nuestros comportamientos.

Tenemos que decidir qué necesitamos aprender para ayudarnos a tener un mejor rendimiento en nuestro proyecto y luego ponerlo en práctica vigorosamente. 

El hábito de asistir a un seminario en una sola ocasión o de leer un libro una sola vez al tiempo que uno se expone a una nueva información simplemente forma el hábito del olvido. Nos estamos preparando para saber y no hacer. En realidad es todo lo contrario de que deberíamos estar haciendo.

La mente humana, está en un proceso constante de hacer una de dos cosas: o está aprendiendo algo nuevo o está olvidando. Si no prestamos atención a algo, lo olvidamos pronto. Cuando nos concentramos en algo y lo interiorizamos, lo recordamos. 

Para dominar por completo un tema, debemos sumergirnos en una cantidad determinada de información, en vez de exponernos a una gran cantidad de datos. Por ello debemos adquirir menos información con más frecuencia, en vez de adquirir más información con menos frecuencia. En otras palabras debemos aprender más de menos y no menos de más. 

Para el emprendedor "aprender menos, pero más, es mejor"

Todo conocimiento para convertirlo en aprendizaje debe tener la actitud de “¿Cómo puedo usar esto?”, propiciando el pensamiento de posibilidades. 

A modo de conclusión: 

A la hora de emprender con éxito la brecha entre el conocimiento y la acción es probablemente más amplia que la brecha entre la ignorancia y el conocimiento

Para que el aprendizaje produzca un cambio en el conocimiento, debemos pasar por tres niveles en el tránsito entre saber algo y hacer algo. 

El primer nivel de cambio se da en el conocimiento. Es más divertido aprender algo nuevo que esforzarse por poner en práctica lo que uno sabe. Tenemos que concentrar nuestra energía en unas pocas cosas, en vez de querer abarcar muchas. Para superar la sobrecarga de información debemos aplicar la filosofía de “más de menos”, es decir centrarse en menos cosas y repetirlas una y otra vez hasta que nos calen. 

El segundo nivel de cambio se denomina cambio de actitud. Debemos deshacernos del pensamiento viciado y convertirnos en pensadores de posibilidades para poner en práctica lo que sabemos a la hora de emprender.

El tercer y último nivel para poner en práctica lo que sabemos hace referencia a la falta de un sistema de seguimiento del plan de acción de los dos o tres comportamientos que queremos implantar para mejorar nuestro emprendimiento.

Porque el emprender es saber hacer. 

Saber es condición necesaria pero no suficiente si al emprender no ponemos nuestro conocimiento al servicio de la acción. Ponte en Marcha!

 

viernes, 24 de mayo de 2019

Emprender es como hacer una travesía en velero.


Emprender es como hacer una travesía en velero.

¿Sabíais que la navegación es una actividad tan antigua como la humanidad? Si tenéis pensado vivir la experiencia de ser marineros, no necesitáis tener habilidades previas pero sí debéis saber algunos conocimientos básicos para emprender esta expedición.

Muchas veces, la botadura de un proyecto emprendedor, atravesará tempestades que no podrá esquivar y que lo apartarán de su rumbo, pero al igual que en cualquier travesía, para hacer frente al desánimo, la frustración y a veces hasta la desesperación, la actitud más favorable no es luchar contra las olas, sino navegar a su favor “correr el temporal” y esperar que amaine, con paciencia, constancia y tesón. Porque con la calma chicha, el emprendedor como los veleros, podrá fácilmente dar un golpe de timón y poner rumbo hacia su destino. 

Pero emprender, al igual que el mar, no es para los que tienen prisa, ni para los que tienen los planes muy definidos y no están dispuestos a cambiarlos. Es para los que marcan una dirección, un rumbo, y se dejan ir guiando por los acontecimientos. 

Un mar de dudas. Es evidente que a nadie se le ocurriría navegar si no sabe interpretar una carta de navegación y no tiene la formación adecuada para dirigir una embarcación. Siguiendo este ejemplo, nadie en España en su sano juicio diría, un día de niebla y con mal tiempo, “venga, vamos a echarle corazón y huevos, que el mundo es de los valientes y crucemos el Estrecho”. A veces el emprendedor se lanza sin salvavidas, porque solo ve como alternativa “emprender o morir”.

Sin embargo, la mar esconde muchos obstáculos imprevisibles que no son fáciles de vencer. En medio del océano, los problemas se acumulan y la moral se resquebraja y la confianza se pierde rápidamente. Las situaciones se precipitan, las pormenorizadas previsiones realizadas antes de zarpar fallan una y otra vez, y la tripulación al igual que el emprendedor necesita imperativamente que las cosas funcionen. La travesía, como la aventura de emprender, exige un aprendizaje continuo.  

Siempre hay que tomar precauciones, llevar dispositivos de seguridad y emergencia por si sucede algún contratiempo”. Depende del clima donde se practique, también es importante aplicaros un protector solar en épocas de sol, un calzado impermeables y ropa que resista el agua, y un buen equipo de abrigo si salís a navegar a primera o última hora del día.

Emprender un negocio puede llegar a ser como vivir en un mundo diferente. La posibilidad de crear algo nuevo es hermosa, hay que tomar riesgos, es fascinante de admirar, te inspira a hacer cosas nuevas y requiere de un esfuerzo continuo para poder poder sobrevivir en él. 

Pero cómo un velero en alta mar, la trayectoria de un proyecto emprendedor puede zozobrar a la mínima inclemencia meteorológica; o, por el contrario, resistir contra viento y marea hasta alcanzar el puerto de destino. 

Porque las múltiples dificultades que uno se encuentra en alta mar (viento, marea, frío, …) pueden compararse con las barreras que entorpecen nuestro proyecto emprendedor. Una cubierta mojada y resbaladiza, una escota que no se puede amollar cuando más se necesita, una driza que se rompe o una vela hecha jirones desatan las mismas reacciones que nos asaltan cuando perdemos un cliente, la tesorería no llega, y las previsiones no se cumplen. 

Todo lo anterior, se parece mucho a la vida de un marinero. Que también es un emprendimiento que para el cual pocas personas están hechos, pero en el proceso pueden aprender valiosas lecciones que pueden servir para cualquier emprendimiento que se realice en tierra. Aprovechar experiencias de terceros puede ayudar enormemente a ajustar nuestras perspectivas a la hora de emprender. 

“Los barcos están seguros en el puerto, pero no fueron construidos para eso” 

La experiencia del mar es capaz de recordarte sin problemas tu propia mortalidad. En el mundo moderno, es normal olvidarse de que los frágiles que somos. Como emprendedores debemos seguir nuestra pasión, pero también vivir con alegría valorando lo que es realmente importante, debido a que nunca sabemos cuándo será nuestro último día en esta tierra. 

Algunas veces las condiciones son favorables, otras veces serán adversas. En el mar puedes conseguir vientos de hasta 55 nudos y fuertes corrientes. Eso es lo que un meteorólogo llamaría un clima inclemente pero un marinero experto debería ser capaz de sortearlo confortablemente. Ya que él no pelearía con el mar, porque sabe muy bien que el mar tiene momentos así. En tiempos de clima inclemente, a veces la mejor decisión es seguir la corriente.

Cuando un emprendimiento ha avanzado, las cosas empiezan a moverse fácilmente por algún tiempo pero otras veces tienes que pelear y esforzarte por llegar a donde quieres. Algunas veces estas luchas serán fútiles debido a las circunstancias; pero algunas veces el fracaso se deberá por la manera en la que te enfrentaste al problema. 

Debes aceptar que algunas veces las condiciones te favorecerán y otras no lo harán. Pero debes saber que estas siempre van a cambiar. Si te aferras a tu proyecto y estás preparado para los embates que te encontrarás en el camino de vez en cuando, eventualmente llegarás a tu destino. 

El liderazgo lo es todo. Aunque estar en el mar parezca ser una labor tranquila y serena, todo puede cambiar de manera muy brusca y convertirse en una situación peligrosa sin previo aviso. Todas las personas a bordo necesitan de un alto grado de dominio propio para asegurarse de estar listos para realizar de manera inmediata, cualquier tarea que sea necesaria.

Cuando una situación peligrosa empieza a desarrollarse, los marineros deben reaccionar y la persona a cargo debe ponerse al mando del problema inmediatamente. No hay nada que te pueda ayudar de manera inmediata, aparte de las personas y el equipamiento que lleves a bordo. El personal necesita tener fe en el liderazgo y los líderes necesitan demostrar tenacidad y temple a la hora de dar órdenes.

A diferencia del mar, la falta de liderazgo puede que no represente una diferencia entre la vida y la muerte en la mayoría de las situaciones que sobrellevamos normalmente. Pero un fuerte liderazgo, de uno mismo y de otros, es la clave para mantener un negocio naciente a flote. Es una poderosa herramienta que debe ser usada para lograr los objetivos de la empresa. Siempre preocúpate por desarrollar tus habilidades de liderazgo debido a que serán ellas las que lleven a tu negocio a buen puerto, sea lo que sea a lo que te dediques.

No puedes ser un solitario lobo de mar. En el mar, dependes de tu tripulación para todo. Tienes que trabajar con ellos, comer con ellos, vivir con ellos y socializar con ellos. No puedes aislarte y tratar de sobrevivir por tu cuenta. 

La gente en la vida diaria muchas veces trata de convertirse en un ejército de un solo hombre a la hora de emprender debido a que no confían en los demás. Algunas personas defienden con tanta ferocidad su autosuficiencia, que no logran abrirse a los demás y mucho menos permitir que los ayuden. 

Las relaciones humanas son un factor crítico de cualquier negocio. Asegúrate de apartar tiempo para nutrir las relaciones con tus empleados, tus proveedores, tus clientes, tus competidores y la gente que es importante para ti; si descuidas las relaciones y conexiones que has creado con tu empresa, puede que un día despiertes y descubras que tu negocio es una solitaria boya a la deriva en medio del océano, sin posibilidades de tocar tierra de nuevamente.

Por la boca muere el pez. Y en esos momentos de frustración, desánimo, furia, desesperación, … sólo el control de las emociones y la búsqueda de una solución serena, tras analizar el problema, diagnosticar las causas y analizar las posibles soluciones antes de decidir y actuar, nos sacarán de la tormenta.

Porque en definitiva, uno no puede cambiar la dirección del viento, ni la fuerza de la mar, ni el tamaño de las olas, ni la corriente que arrastra nuestro velero a la deriva, pero si puede adaptar la orientación de las velas y del timón. O, simplemente dejar de luchar inútilmente contra las olas y dejar correr el temporal.

Lobos de mar, ¿estáis preparados para Poner en Marcha vuestra expedición?

jueves, 16 de mayo de 2019

Emprender es como hacer ilusionismo.


El ilusionismo. El arte de lo imposible.
El ilusionismo, que durante siglos ha fascinado a la humanidad, al igual que el emprendimiento, vive un momento de auge. Proliferan los aficionados, los proyectos y negocios, y la disciplina ha saltado incluso a la universidad.
 
En el siglo XXI, los hombres siguen rindiéndose al embrujo de los prestidigitadores, esos artistas capaces de engañar al cerebro y de crear “momentos mágicos” de la nada. “Nuestro trabajo es crear ilusión y no otra cosa”. El emprendimiento se basa en la ilusión y no en el poder del abracadabra.

La magia es el arte escénico de lo imposible.Es el espectador quien sostiene el pensamiento mágico subyacente en cualquier juego de ilusionismo” .

Siempre hay un truco, pero tenemos la sensación de estar presenciando un prodigio. Por eso los expertos, como a la hora de emprender, insisten en que el elemento esencial es la psicología, la capacidad para manejar y guiar al público. 

Pero el mago ha de construirse un personaje y un lenguaje propio: “No solo es necesaria la habilidad manual”, de hecho, el arte empieza cuando la técnica desaparece, cuando deja de tener importancia. El mago, como el emprendedor es, además de un artista, un inventor. Aunque el punto de partida sea un juego clásico, , o una simple idea, siempre hay que aportar algo. 

No obstante, hay quien prefiere utilizar siempre el término ilusionista antes que mago y referirse al juego como tal, y no como truco, que tiene una connotación de engaño.
Ahora que está de moda emprender, también se prefiere el término de emprendedor al de empresario. 

El poder de la "varita mágica". La profesionalidad de un mago ha de medirse por el dominio no solo de la técnica del juego en sí, sino también de la psicología del espectador y del medio a través del cual se expresa, de manera que no es lo mismo un espectáculo de calle que otro desarrollado en un teatro o, ya en nuestra época, ante las cámaras de televisión, o al emprender on-line.
 
“El público perdona un error, pero no el aburrimiento”. Es necesario preparar planes para salvar el error, que siempre está ahí y puede ocurrir. El espectáculo debe continuar. De la misma manera que en las empresas existen planes de contingencia, en el mundo de la magia es fundamental tener todo planeado, e incluso prever qué hacer si el truco falla; aunque en ambos casos surgen imprevistos que sólo puedes salvar con tu bagaje profesional, e intentar que el público no se dé cuenta.

Si en la empresa es fundamental la satisfacción del cliente, en el show es básico que el espectador continúe en la historia y no sacarlo bruscamente. Por eso, uno de nuestros temas es cómo gestionar los errores y convertirlos en éxitos. Un mago no es nada sida sin su público, al igual que una empresa sin sus clientes.

Emprender es aprender a pensar como un mago para, precisamente, generar ilusión en los equipos de trabajo y descubrir el camino a la excelencia de otra forma. Al final, lo que hace un mago es generar experiencias memorables, conseguir lo imposible, ilusionarte delante de tus ojos, gracias a diferentes técnicas psicológicas y secretas que permiten generar recuerdo en el público. El buen mago es aquel que logra implantar en la mente de los espectadores la sensación de haber visto algo único e increíble.

Traspasar este logro al mundo empresarial y que los directivos sean capaces de generar ilusión a los equipos, a los clientes, y conseguir que su organización, marca o producto sea ilusionante, a través de la magia y de otras prácticas, es ilusionismo empresarial.

Hacer negocios es un arte en sí mismo, un arte que no dista tanto de hacer un juego de magia. En ambos casos, la preparación, la presentación y la ejecución son absolutamente esenciales para conseguir el objetivo de que ocurra algo de manera casi milagrosa con un resultado exitoso y sorprendente, desde el juego de las manos más simple hasta cualquier tipo de proyecto empresarial.

El dominio de la psicología “el conocimiento de cómo responden las personas a determinados estímulos”, es esencial para conducir con tacto y habilidad todo el proceso de desarrollo, con el fin de obtener el resultado deseado. A esto tendremos que unir también el entusiasmo, esa fuerza de la ilusión, sin la que cualquier empeño está destinado al fracaso. Talento, determinación, sagacidad, paciencia y perseverancia, son la clave de cualquier proyecto exitoso. Y no dejes de guardar un as en la manga, para sorprender y superar las expectativas de tú cliente.

Tanto en la magia como en el mercado, lo previsible no funciona, sí lo sorprendente. El reto convertirnos en empresas inteligentes, que consiguen que personas normales, como los magos, produzcan efectos extraordinarios. Piensa que si fuera fácil lo haría todo el mundo.

Cree en tu magia, Ponte en Marcha!, y no confundas lo difícil con lo imposible.

viernes, 10 de mayo de 2019

Emprender es como montar en globo.


Emprender es como montar en globo. El sabor de una aventura. 

Al volar en globo sentimos todo tipo de emociones. Nunca será igual para todos. Emprender es también una aventura que nos hará sentir todo tipo de emociones.

Esa sensación que muchos calificarían de nervios, nosotros los “emprendedores” la calificamos como “el sabor de la aventura” por sus connotaciones de riesgo y de emociones contradictorias.

Esa sensación en la boca del estómago de algo nuevo y desconocido nos espera, sea en el primer viaje en globo o en nuestra primera experiencia emprendedora, es una respuesta fisiológica y emocional producida por una activación mental de ciertos mecanismos ante situaciones de riesgo y/ó incertidumbre. Estos estímulos se activan cuando vamos a emprender algo que desconocemos pero que nos gusta o apetece, haciendo que la experiencia parezca atractiva.

Pero en tales situaciones, siempre nos acompañarán los miedos y pequeñas inseguridades ante lo desconocido, pero que pronto se quedarán en el olvido cuando emprendamos nuestro viaje y empecemos a disfrutar de las sensaciones de libertad, al explorar nuevas sensaciones, que nos producían miedo más por desconocerlas que por ser verdaderas.

Porque al igual que montar en globo, al emprender las sensaciones serán distintas porque los problemas vistos desde arriba, desde dentro de la “canasta” se ven pequeños y quedan lejos. La experiencia del día a día mos demostrará que nuestros miedos y preocupaciones son menores, pero que no por eso nuestra actividad está exenta de dificultades y obstáculos que dificultarán nuestro avance en el viaje.

Al final, aprovechando los vientos favorables, dejándonos llevar a donde nos empujen, y otras veces soltando lastres y gestionando el poder de nuestros “quemadores” podremos disfrutar de la experiencia con la satisfacción de un sueño cumplido.

Porque al igual que los globos flotan como una semilla llevada por la brisa, las ideas emprendedoras necesitan del empujer del emprendedor para germinar y crecer.

Vence tús miedos, Ponte en Marcha ! y saborea la aventura.

domingo, 5 de mayo de 2019

Emprender es como jugar al golf.


Emprender es como jugar al golf. 

El golf es una actividad deportiva que consiste en embocar una bola de pequeñas dimensiones en un hoyo mediante distintos tipos de palos, empleando para ello el menor número de golpes posibles. Por su parte emprender es una actividad económica que consiste en desarrollar una idea hasta convertirla en un negocio rentable, empleando para ello los menores recursos posibles. 

Al igual que el golf constituye un desafío a las habilidades de cada uno dado que, en el fondo, no se juega contra nadie, sino contra sí mismo. Por ello conlleva una serie de valores –humildad, sacrificio, tolerancia, etc– sumamente positivos y apreciados.

Para jugar al golf se utilizan una serie de palos, con los que se golpea la bola. Normalmente la bolsa de palos está integrada por cuatro maderas y diez hierros. Para emprender se necesitan una series de habilidades unas duras ó más racionales y otras blandas o más emocionales.

Al igual que en el golf en donde cada uno de los palos tiene una misión específica, alcanzándose distancias diferentes según su tipo, al emprender tenemos que utilizar nuestras habilidades en función de la actividad y requerimiento que cada actuación necesita. En general en el golf, la madera se emplean en los golpes largos; los hierros, para golpes intermedios, en situaciones desfavorables o en golpes de aproximación; el putter, para embocar la bola en el agujero cuando se llega al green, también al emprender tenemos que escoger bien nuestras habilidades y combinarlas en función de los objetivos, pues uno de los grandes errores al emprender es creer que con una capacidad técnica para el desarrollo del producto o servicio es suficiente, e intentamos vender por características técnicas y no por las soluciones y valor que aportamos.

Algunos de los principales errores que comete todo emprendedor y practicante del golf. 

1- Comprar un equipo inadecuado. Es cierto que invertir en un buen equipo de palos es esencial para jugar al golf. Muchos principiantes caen en el error de comprarse un equipamiento sin saber cómo es su juego ni sus características como jugador. El emprendedor no solo tiene que rodearse del equipo que mejor se adapte a las necesidades del proyecto y no a sus preferencias, sino que además debe de invertir lo mínimo para lanzar su PMV (producto mínimo viable).

2- Pegar sin control. Es cierto que hay que dar muchos golpes para aprender a jugar a este deporte. Pero también es cierto que es mejor dar pocos golpes, bien dados, que muchos mal. Así que ten esta máxima presente: más vale calidad que cantidad. Para emprender es mejor empezar en un nicho, con enfoque que no querer abarcar todo el mercado. Hacer en pequeño y pensar en grande.

3- Analizar el swing mientras se hace. Para hacer un buen swing hay que concentrarse. Pero si nos concentramos en exceso y tratamos de analizar el swing que estamos dando justo cuando lo hacemos, podemos bloquearnos. Al emprender, primero haz, a continuación mide y seguidamente corrige.

4- No tener paciencia. El golf es un deporte de largo recorrido. Si te gusta, puedes practicarlo durante toda la vida. Pero has de tener paciencia. Al principio, como en cualquier deporte si no sabes jugar, puede parecerte algo tedioso. El éxito del pelotazo no es la norma del emprendimiento, es una carrera de fondo, donde de vez en cuando hay que realizar algún sprint, pero sin desfallecer.

5- En el golf a la hora de apuntar es común que fijemos la bandera como referencia, pero esto suele ser un error. Es imprescindible que fijemos una estrategia para atacar cada hoyo, de esta manera golpearemos desde lugares favorables para acercarnos al green. Al igual que al emprender de lo que se trata es de establecer una estrategia y seguirla. No hay que buscar ventas sino márgenes, porque como en el golf, el camino recto no siempre es el más rápido.

6- No todo el mundo vale para emprender, hay que tener mucha auto-disciplina y seguridad en uno mismo para no perder el foco. Al igual que en el golf, la concentración es esencial para mejorar nuestros resultados. Si no estás preparado mentalmente antes de cada golpe no tendrás una idea clara de lo que quieres hacer, y por lo tanto, tendrás que improvisar cada golpe.

7- No pongas excusas. El viento, la lluvia o el estado del terreno es igual para todos, si te centras en los factores externos no podrás concentrarte en tus propios golpes. Si decides emprender ocúpate de lo que puedas controlar, ya que centrarse en el entorno sólo sirve para poner excusas ante estos errores que acabamos de enumerar y algunos otros.

En general, al igual que en el golf, al emprender, es muy importante no forzar los movimientos y ser siempre muy constante y paciente.

Por todo ello, sal al campo y Ponte en Marcha y disfruta de la partida.

miércoles, 10 de abril de 2019

Emprender es como andar en bicicleta.


Emprender es como andar en bicicleta. 

"El emprendizaje es un continuo proceso, es como andar en bicicleta… Si no pedaleas, no vas hacia adelante".

¿Recuerdas cuando aprendiste a caminar? Yo tampoco, pero lo que sí recuerdo son unas cuantas caídas por exceso de velocidad, bajando escaleras, chocando con la pared, por falta de frenada. Pero a base de ensayo y error aprendimos.

"Si te preocupa caerte de la bicicleta, nunca te subirás". Lance Armstrong.

En los negocios sucede lo mismo, el emprendedor que trata de evitar los errores, comete el peor de todos. A esto se le llama la paradoja del aprendizaje; no existe el aprendizaje sin error y, sin embargo, lo primero que aprendemos es a evitar los errores.

El miedo al error nos limita nuestra capacidad de emprendimiento y nos impide experimentar nuevas soluciones.

Pensemos en un momento cual es la principal habilidad que hay que desarrollar para aprender a andar y a montar una bicicleta: el equilibrio. Mantener el equilibrio es la clave para caminar y montar en bicicleta sin caerte.

Cuando aprendemos a caminar buscamos el equilibrio con la vertical, basándonos en las piernas (somos animales bípedos) y en los brazos y por eso cuando vemos que nos vamos a caer nos paramos para intentar mantener el equilibrio. Pero al montar en bicicleta el punto de equilibrio es más horizontal, por eso cuando estamos aprendiendo y tenemos miedo, dejamos de pedalear, nos paramos y entonces nos caemos de lado.

"Emprender es como montar en bicicleta. Para mantener el equilibro hay que seguir pedaleando".

Cuando aprendemos a montar en bicicleta, si continuamos luchando para mantener el control y tratamos de decirle a los brazos y las piernas cómo comportarse caeremos una y otra vez. En cambio, podemos renunciar al mito de estar al mando, renunciar a nuestra identidad y convertirnos en parte de la bicicleta.

Por eso si quieres emprender tendrás que desaprender muchas cosas que te sirvieron en la escuela, en otros trabajos y desarrollar las habilidades para llevar a cabo el emprendimiento.

”La bicicleta es un vehículo curioso. El pasajero es su motor". John Howard. 

Por todo ello, Ponte en Marcha! Pero no te olvides de usar casco, para que si te caes, te puedas volver a levantar y Ponerte en Marcha de nuevo.

martes, 18 de septiembre de 2018

Emprender es como casarse ó enamorarse.


Emprender es como casarse ó enamorarse.  

Cuando uno tiene una idea para emprender, la mayoría de las veces se enamora de ella, y en este estado de “enamoramiento” pierde la objetividad necesaria para evaluar la viabilidad del proyecto. 

Me explico. Cuando uno se va a casar (indistintamente el ritual que elija) siempre cree que eso va a ser para toda la vida y no contempla la posibilidad del fracaso. Si no me crees, haz la siguiente prueba. 

Cuando veas al novio esperando por la novia, pregúntale ¿estás fijo de lo que vas a hacer? ¡Estás loco¡ La respuesta siempre será, que va! nosotros queremos, vaya que si nos queremos. 

Sí después de la ceremonia le preguntas a la novia ¿vaya locura, y si esto no funciona? También la respuesta será, pero que dices si nosotros nos queremos y así será siempre.

Después de felicitarles, y por no ser muy fastidioso, te retiras a pensar y entonces te dices para tús adentros, espero que estéis en el 45 % de los matrimonios que no se separan, pues eso dicen las estadísticas. Y es que claro las posibilidades del fracaso no se contemplan, y menos con la luna de miel a la vuelta de la esquina. 

Pero luego viene el día a día la convivencia diaria, y lo que antes se veía todo rosa empieza a tomar distintos matices de colores, y entonces la estadística empieza a hacerse realidad.

Pues eso, al emprendedor le pasa que la ilusión inicial el nubla la consciencia y nunca contempla la posibilidad del fracaso, y nunca se ve dentro de la casuística de que más del 80 % de los proyectos fracasan en el primer año y que menos del 5 % llegan al quinto año. 

Por todo ello, nunca te enamores de tú idea, pensando que va a ser para siempre, ya que la mayoría de las veces acabarás separado o divorciado de tú proyecto y con los problemas emocionales y económicos posteriores que toda ruptura conlleva. 

Ponte en Marcha! Pero no te enamores locamente.