Fórmula mágica o sentido común. La responsabilidad individual de la organización eficaz del trabajo.
El aprendizaje alcanzado nos debería llevar a definir un plan de acción, que no es más que una lista de tareas que deberían ser llevadas a cabo para lograr un objetivo.
Siempre que queramos lograr algo, debemos escribir un plan de acción. Esto permite concentrarnos en las distintas etapas de ese logro, y controlar el progreso a través del mismo.
Ser decidido. Menos dañosa es la mala ejecución que la irresolución. Ingenioso suele ser ver las dificultades, pero más lo es el hallar salida a los inconvenientes. Los hay de gran juicio y determinación que no se detienen ante nada, nacieron para sublimes empleos, porque su despejada amplitud de visión facilita el acierto y la resolución. Ya se tiene el NO, váyase en busca del SÍ con destreza, que las más veces no se consigue porque no se intenta. “Baltasar Gracián”.
Diligente e inteligente. La diligencia ejecuta presto lo que la inteligencia ha pensado con calma. La prisa es una pasión de necios, al contrario, los sabios suelen pecar de lentos. Malogra tal vez una buena idea la ineficacia de la indecisión al actuar. La presteza es madre de la dicha, obró mucho el que nada dejó para mañana. Augusta empresa, correr despacio. “Baltasar Gracián”.
Conclusión: Un plan de acción es una lista de cosas que necesitamos hacer para lograr un objetivo. Para utilizarlo, simplemente debemos llevar a cabo cada tarea de la lista. Define tus objetivos, diseña tú plan de acción y PONTE en MARCHA.

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