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martes, 19 de enero de 2016

Diez Falsos Mitos en la administración del tiempo.


1.-El Tiempo puede Administrarse. Resulta imposible realmente administrar el tiempo. El tiempo tampoco puede ahorrarse, almacenarse o multiplicarse. El tiempo fluye independientemente de todos nuestros esfuerzos por controlarlo. Todos somos bendecidos con 24 horas cada día, y somos nosotros quienes en definitiva decidimos como usarlas. La clave está en como decidimos usar nuestro tiempo. Podemos usarlo sabiamente, o podemos malgastarlo. Pero lo que nunca podremos hacer es ahorrarlo. Al final de cada uno de nuestros días, el tiempo que haya pasado se habrá ido para siempre.

 2.-La buena Administración del tiempo implica hacer más en menos tiempo.  Este es un grandísimo error. ¿De qué valdría iniciar un largo viaje solo para darnos cuenta al llegar a nuestro destino que no era allí donde queríamos llegar? Es mucho más importante elegir el destino correcto que la velocidad con la que avanzamos. Muchas personas se justifican mentalmente pensando que han estado haciendo un montón de cosas durante el día. Pero no quieren darse cuenta de que todas esas cosas que han hecho no eran las realmente importantes, las que pueden producir un avance significativo hacia el logro de sus mayores objetivos. Lo importante no es hacer más cosas, sino hacer las cosas adecuadas. 

Es mucho más efectivo terminar el día habiendo completado tres tareas verdaderamente importantes, que cincuenta que no le aporten nada. 

3.-Las “Listas de cosas para hacer” son el elemento fundamental para una buena administración del tiempo. Le resultará muy difícil motivarse si solo trabaja con “listas de cosas para hacer”. Piense por ejemplo en todas las tareas que tendrá que realizar a lo largo de esta semana. Esa lista incluirá cosas como ir al banco, recoger a los niños, hacer la compra, preparar un informe,… y así hasta completar una larga lista de tareas. Pensar en esas “listas” no suele motivar a nadie. Lo único que produce motivación, es pensar en los resultados que pretendemos conseguir. Si usted ve la tarea de “ir al banco” como una simple tarea de su lista de cosas para hacer, logrará un efecto en su motivación muy diferente a si la ve como parte del proceso de “Alcanzar mi independencia económica”. A la hora de planificar su tiempo, piense siempre en resultados nunca en tareas. Cuando tenga claro el resultado que desea conseguir, trace un plan de acción asignando las tareas que sean necesarias para lograr ese objetivo. Siempre primero resultados y después tareas. 

4.-Es necesario un planificador o alguna herramienta de administración del tiempo para estar organizado. Las personas no están organizadas porque tengan un planificador o una agenda, sino que utilizan esas herramientas porque están organizadas. Esto que parece un juego de palabras es un factor crítico para conseguir grandes resultados con el uso de su tiempo. 

Son muchas las personas, que por influjo de las modas, o simplemente por parecer organizadas, compran el mejor sistema de planificación disponible, a pesar de que jamás lo llegan a usar. La administración del tiempo efectiva es fruto de forjar hábitos de excelencia en nuestra actitud con respecto al tiempo. No tienen nada que ver con el uso de un sistema determinado. Hay personas que logran resultados increíbles de su tiempo utilizando como herramienta un simple cuaderno de notas. Y a pesar de que esa herramienta no es la más adecuada, como sus hábitos de gestión del tiempo si son los adecuados, producen increíbles resultados. 

Forje primero la mentalidad adecuada para administrar adecuadamente su tiempo, y solo después preocúpese de disponer del mejor planificador que pueda encontrar. 

5.- Ceñirse a un programa estricto de planificación es la mejor manera para producir resultados. No hay nada más frustrante cuando se trata de administrar con efectividad el tiempo, que fijarse un programa estricto de trabajo para verlo frustrado por interrupciones y acontecimientos inesperados. Pero da la casualidad de que eso es lo normal. Las interrupciones pueden reducirse, pero le garantizo que jamás las eliminará por completo. Si pretende ser efectivo solo si logra eliminar todas las interrupciones, le aseguro que jamás lo logrará. En lugar de esta actitud, es mucho mejor adoptar el hábito de “Trabajar a pesar de las interrupciones”. Tome a las interrupciones inevitables no como “ladrones de tiempo”, sino como oportunidades que llegan en el momento inadecuado. Tenga la flexibilidad necesaria para adaptarse a las circunstancias de cada momento, y mantenga como brújula que le indique el rumbo a sus objetivos. 

6.-La clave para lograr resultados el tiempo es planificar. La verdadera clave no es planificar, sino “Comprometer” espacios de tiempo a las tareas que ha decidido realizar. Hacer su lista de tareas del día solo es el primer paso. El paso siguiente, que es muchísimo más importante, ha de ser asignar momentos de tiempo específicos a lo largo del día en los que realizará esas tareas. Las listas de tareas son intenciones, el compromiso de asignar un bloque de tiempo a una tarea comienza a convertir esa tarea en realidad. 

7.-Los mayores ladrones del tiempo incluyen las interrupciones telefónicas, visitas, reuniones y proyectos urgentes. A pesar de que estos factores pueden influir en mayor o menor medida en su efectividad a la hora de administrar el tiempo, no son realmente ladrones del tiempo; son parte de su trabajo. Los mayores ladrones del tiempo suelen ser auto impuestos por nosotros mismos: Postergación, falta de enfoque, exceso de perfeccionismo, perder el tiempo en tareas triviales, etc… Nosotros mismos somos nuestros peores enemigos. Administrar eficazmente el tiempo tiene que ver con saber administrarse mejor uno mismo, no tratar de buscar excusas en las llamadas de teléfono que tenemos que atender. 
 
8.- Es más efectivo trabajar en una misma tarea hasta tenerla totalmente completada. Puede que sea más eficiente, pero no es más efectivo. Generalmente es mucho más efectivo dividir todo proyecto o tarea de envergadura en pequeños trozo de una o dos horas de duración que manejaremos en bloques. Los grandes proyectos se logran mejor a base frecuentes y cortos “sprint” , que con ocasionales “maratón”. 

9.- Debe tenerse un planificador para el trabajo y otro para los temas personales. La vida es un todo. Su vida incluye tanto todos los temas de carácter profesional que usted desarrolle como todas las facetas de su vida personal. Hay que tener un único planificador. Planificar todas nuestras actividades en un único lugar nos ofrece una perspectiva mucho más adecuada para mantener equilibrada nuestra vida familiar, el desarrollo profesional y todos nuestros objetivos en su conjunto. 

10.- El Tiempo es dinero. El tiempo es mucho más que dinero, el tiempo es la vida. Tu siempre podrás conseguir más dinero, pero jamás podrás conseguir más tiempo. El tiempo es el recurso más irreemplazable que existe. Una vez que ha pasado ya no volverá jamás. Tome conciencia y comience a valorar su tiempo como la posesión mas preciosa que posee, porque todo lo demás es consecuencia de cómo use usted su recurso más valioso.

Ponte en Marcha!  y vive la vida y disfruta tú tiempo.

jueves, 11 de junio de 2015

El Síndrome de Cronos, el empowerment y el principio de Peter.

El ser humano es complejo e impredecible y a lo largo de la historia ha ofrecido innumerables muestras de lo que es capaz de hacer por satisfacer su necesidad de poder. Este tema ya fue analizado y estudiado por McClelland quien señaló que el individuo presenta una necesidad de poder, asegurando que aquellas personas que ocupan la mayor parte de su tiempo pensando sobre la influencia que tienen sobre otros y cómo pueden utilizarla para cambiar el comportamiento de sus subordinados son las que más lo demuestran, agregando que se satisfacen manipulando y controlando a sus subalternos. 

En las organizaciones el poder se obtiene en la medida que se asciende de cargo, y una vez alcanzado es difícil aceptar que puede perderse, por lo que en algunos casos suele presentarse el deseo de aferrarse a él de una manera enfermiza, la cual conlleva al individuo a realizar cualquier cosa para evitar ser desplazado. Tal podría ser la razón que motiva a los directivos a evitar que sus colaboradores se desarrollen y terminen ocupando su lugar, quedando opacado por el brillo de las nuevas ideas o a causa de un mejor perfil académico; y a la vez podría ser la causa que justifica la presencia de personal casi inamovible de sus cargos. 

Esa necesidad de mantenerse seguro y no ser alcanzado por alguien que atente contra él, evitando a cualquier costo la posibilidad de ser desplazado, puede compararse con un relato presente en la mitología griega. 

Se cuenta que Cronos tenía tanta sed de poder que atentó contra su padre Urano con la intención de ocupar su lugar, ya que éste era el amo y señor del Universo. Urano mal herido, le maldijo a experimentar la misma suerte en manos de sus hijos, por lo que Cronos decidió devorarlos al nacer, no obstante, y gracias a la astucia de la diosa Era, uno de sus hijos, Zeus, logró salvarse de tan cruel destino dando cumplimiento años más tarde a la maldición. 

Si bien es cierto que en la gerencia contemporánea resultaría absurdo imaginar a un supervisor devorándose a un subordinado, literalmente hablando, no es menos cierto que algunas prácticas podrían ser fácilmente consideradas muy cercanas a tal situación, en estos casos se haría referencia a las constantes explicaciones y excusas que se ofrecen a los empleados para justificar la ausencia de incrementos salariales, ascensos, traslados o cualquier otro tipo de mejora que lo acerque o iguale a su superior. 

Aunque no en todos los casos está presente el temor a ser desplazado por el subordinado, en aquellos donde la actuación del gerente se inclina a impedir el crecimiento de sus trabajadores podría decirse que se está en presencia del ahora llamado Síndrome de Cronos.

El Síndrome de Cronos no es más que la acción deliberada del supervisor de estancar a su personal por temor a ser desplazado o sustituido, evitando el crecimiento de los colaboradores en el área en donde él ejerce su poder o lo posee. 

Esta "enfermedad gerencial" tiene unos síntomas particulares que pueden ser listados de la manera siguiente:
1. Se presenta en cualquier empresa u organización, sin importar su tamaño o función. 
2. Es practicada por personas que poseen un cargo de relativa importancia. 
3. No importa la edad, sexo o condición del gerente, aunque usualmente ocurre en personas con poca preparación académica y mayor antigüedad. 
4. Generalmente las personas que lo presentan poseen un alto nivel de inseguridad, carencia de conocimientos o habilidades.  

El Síndrome de Cronos se presenta con mayor facilidad en aquellas organizaciones donde las posibilidades de desarrollo en posiciones y/o niveles de conocimiento son muy escasas, por lo que el individuo tiende a celar su territorio para evitar mostrar sus debilidades, carencias, temores o perder su poder delante de quienes se lo han otorgado, no siempre demostrando un comportamiento ejemplar o ético, orientando su administración a evitar el perfilamiento de algunos individuos que puedan atentar en contra de la estabilidad de su cargo. 

Parece lógico pensar que no ha de ser una gestión altamente productiva aquella donde esté presente el Síndrome de Cronos, como característica principal ha de generar desinterés en la ejecución de las labores de los colaboradores, afectando su nivel de productividad, ya que los trabajadores necesitan crecer y sentencian que cuando se impide el crecimiento de sus empleados, su desempeño no es el mismo. 

Un colaborador que observe la conducta deliberada de su supervisor por mantenerlo siempre en la misma condición puede reaccionar de dos formas posibles: expresando su descontento a expensas de perder su empleo, o limitándose a comunicar lo estrictamente necesario, en espera de alguna oportunidad en donde pueda desligarse del supervisor. 

Si bien es cierto que el estancamiento produce una baja en la productividad, no es menos cierto que habrá de generar sentimientos de impotencia y resentimiento, los cuales tienden a servir de barreras comunicacionales. 

A veces los individuos idealizan las organizaciones en donde desean trabajar, pero una vez dentro descubren, en la realidad de la gestión administrativa, la presencia de conductas gerenciales absolutistas y perpetuas que merman los deseos de superación, obligándolo a perder el interés por el sitio en que trabaja y por ende la identificación con la empresa. 


La perdida de interés se traduce también en la baja de la productividad, de la calidad del trabajo y la responsabilidad con el mismo. 

Ante la presencia del Síndrome de Cronos, el colaborador comienza a manifestar una conducta más orientada al desinterés y al desdén al percatarse de la imposibilidad de crecimiento o el nivel de estancamiento que esta conducta gerencial propicia. Es posible también que presente síntomas de hostilidad, o indiferencia. 

Mas, ¿Se puede motivar a un empleado con necesidad de crecimiento y desarrollo en presencia de este síndrome? Al sentirse estancado, poco puede hacerse para estimular al individuo, sólo un acontecimiento extraordinario devolvería el interés a él, por lo que un personal que trabaje en estas condiciones difícilmente se encuentre motivado. 

El Síndrome de Cronos es una conducta que atenta contra las cinco premisas básicas de la gerencia del capital humano, orientadas a ofrecer bienestar y desarrollo de toda organización, estas son: productividad, comunicación, identificación, conducta y motivación. Estas premisas pueden ser comparadas con cada una de las extremidades del cuerpo humano, si alguna enfermedad las afecta, difícilmente éste podrá moverse con rapidez y acierto. Esta conducta, que limita el crecimiento del individuo, ya sea de manera tradicional o en niveles de conocimiento; es sencillamente una afección gerencial, la cual se debe identificar, combatir y erradicar en cualquiera de las áreas de la administración donde pueda encontrarse.

Erradica el Síndrome de Cronos y Ponte en Marcha!

lunes, 4 de mayo de 2015

Ocho mitos del emprendedor.



Hay mitos falsos que giran en torno a los emprendedores, aquí los más populares. 

El verdadero éxito consiste en saber a qué renunciar y cuándo hacerlo.

Mito 1: Los emprendedores no renuncian.  
¿No renuncian? Si renunciar es lo que hace emprendedor a un emprendedor. La mayoría debe dejar su trabajo para poder emprender su propio negocio. Este es el punto crucial. Elon Musk y Steve Jobs renunciaron muchas veces. Siendo grandes estrellas del emprendimiento, ellos deshacen el mito. El verdadero éxito consiste en saber a qué renunciar y cuándo hacerlo. 
  
Mito 2: Saben exactamente lo que quieren y cómo obtenerlo.  
Quizá algunos emprendedores cuenten con un objetivo específico y tengan muy bien trazado un plan para llegar a él, pero esto no es tan común. En realidad, la mayoría empieza sin saber cómo alcanzarán sus metas. Emprender es un proceso que consiste en intentar, fracasar, volver a intentar, triunfar e intentar de nuevo sucesivamente.  

Mito 3: Un emprendedor es su propio jefe.  
Nadie es su propio jefe. Finalmente siempre habrá que reportarle a alguien, incluso a la propia empresa, que en ocasiones se convierte en el jefe. Un negocio propio es demandante, llega a requerir jornadas de 15 horas o más y sin tiempo para tomar siquiera unas vacaciones. Si se trata de una consultoría, en definitiva los clientes serán los jefes. O en caso de tener inversionistas, ellos ocuparán ese puesto.  

Mito 4: Deben tener contactos.  
 “No importa qué conoces sino a quién conoces” suele ser el lema de los triunfadores, pero no. El gran ejemplo para rebatir esta postura son los inmigrantes, quienes llegan a un país sin estar conectados, sin redes. Los emprendedores desconectados como Sergey Brin (Google), Liz Claiborne (Claiborne), Andrew Grove (Intel), William Mow (Bugle Boy), ), Andy Bechtolsheim and Vinod Khosla (Sun Microsystems) o Jerry Yang (Yahoo!), son sólo una pequeña muestra de extranjeros que lograron iniciar un gran negocio.  

Mito 5: Son ricos.  
Falso. Muchos emprendedores pueden volverse ricos, pero no empezaron siéndolo. Aún cuando el negocio está creciendo, los emprendedores no son los millonarios que las personas creen que son. De acuerdo a un estudio que realizó American Express en 2013, el suelo promedio de un emprendedor es de $68,000 dólares al año. Tal vez pueda representar la riqueza de ciertos estándares, pero no alcanza para sustentar el estilo de vida donde se viaja en jet privado.  

Mito 6: Se necesita una gran inversión.  
 Muchos tienen la idea de que para iniciar un negocio hay que tener una enorme pila de dinero, y que para obtenerla hay que conseguir a los inversionistas más poderosos de la zona. La realidad es que la mayor parte de los que crean su empresa lo hacen con dinero de su propio bolsillo. Como Guy Kawasaki explica, un buen arranque necesita alrededor de $25,000 dólares. Los inversionistas suelen ser personas comunes con cantidades comunes de dinero. No es un requisito indispensable iniciar con un fondo multimillonario.  

Mito 7: Emprender es divertido.  
Hay una verdadera/falsa dicotomía en este mito. Claro que es divertido, y quienes lo hacen lo aman, pero es bastante difícil, casi insoportable algunas veces. Las altas y bajas en el negocio tienen un paralelismo con las altas y bajas de la vida: hay buenos y malos tiempos.  

Mito 8: Siempre toman grandes riesgos.  
Culturalmente la idea de riesgo ha sido modificada. Actualmente por riesgo se entiende comprar una casa, entrar a un elevador, ir en coche al trabajo, o renunciar. Cuando se dice que los emprendedores “toman riesgos”, se refieren a decisiones calculadas con base en datos y ejercicios previamente analizados que llevan a tomar o no la determinación, esto no es realmente riesgoso.

No quieras ser un "mito" y Ponte en Marcha!

domingo, 5 de abril de 2015

Ocho mitos del emprendedor.


Hay mitos falsos que giran en torno a los emprendedores, aquí los más populares.

El verdadero éxito consiste en saber a qué renunciar y cuándo hacerlo.
 
Mito 1: Los emprendedores no renuncian.
¿No renuncian? Si renunciar es lo que hace emprendedor a un emprendedor. La mayoría debe dejar su trabajo para poder emprender su propio negocio. Este es el punto crucial. Elon Musk y Steve Jobs renunciaron muchas veces. Siendo grandes estrellas del emprendimiento, ellos deshacen el mito. El verdadero éxito consiste en saber a qué renunciar y cuándo hacerlo.

Mito 2: Saben exactamente lo que quieren y cómo obtenerlo.
Quizá algunos emprendedores cuenten con un objetivo específico y tengan muy bien trazado un plan para llegar a él, pero esto no es tan común. En realidad, la mayoría empieza sin saber cómo alcanzarán sus metas. Emprender es un proceso que consiste en intentar, fracasar, volver a intentar, triunfar e intentar de nuevo sucesivamente.

Mito 3: Un emprendedor es su propio jefe.
Nadie es su propio jefe. Finalmente siempre habrá que reportarle a alguien, incluso a la propia empresa, que en ocasiones se convierte en el jefe. Un negocio propio es demandante, llega a requerir jornadas de 15 horas o más y sin tiempo para tomar siquiera unas vacaciones. Si se trata de una consultoría, en definitiva los clientes serán los jefes. O en caso de tener inversionistas, ellos ocuparán ese puesto. 


Mito 4: Deben tener contactos. “No importa qué conoces sino a quién conoces” suele ser el lema de los triunfadores, pero no. El gran ejemplo para rebatir esta postura son los inmigrantes, quienes llegan a un país sin estar conectados, sin redes. Los emprendedores desconectados son sólo una pequeña muestra de extranjeros que lograron iniciar un gran negocio.

Mito 5: Son ricos.
 
Falso. Muchos emprendedores pueden volverse ricos, pero no empezaron siéndolo. Aún cuando el negocio está creciendo, los emprendedores no son los millonarios que las personas creen que son. De acuerdo a un estudio que realizó American Express en 2013, el suelo promedio de un emprendedor es de $68,000 dólares al año. Tal vez pueda representar la riqueza de ciertos estándares, pero no alcanza para sustentar el estilo de vida donde se viaja en jet privado.

Mito 6: Se necesita una gran inversión.
 
Muchos tienen la idea de que para iniciar un negocio hay que tener una enorme pila de dinero, y que para obtenerla hay que conseguir a los inversionistas más poderosos de la zona. La realidad es que la mayor parte de los que crean su empresa lo hacen con dinero de su propio bolsillo. 

Mito 7: Emprender es divertido.
Hay una verdadera/falsa dicotomía en este mito. Claro que es divertido, y quienes lo hacen lo aman, pero es bastante difícil, casi insoportable algunas veces. Las altas y bajas en el negocio tienen un paralelismo con las altas y bajas de la vida: hay buenos y malos tiempos.

Mito 8: Siempre toman grandes riesgos.
Culturalmente la idea de riesgo ha sido modificada. Actualmente por riesgo se entiende comprar una casa, entrar a un elevador, ir en coche al trabajo, o renunciar. Cuando se dice que los emprendedores “toman riesgos”, se refieren a decisiones calculadas con base en datos y ejercicios previamente analizados que llevan a tomar o no la determinación, esto no es arriesgado.


Rompe barreras, y leyendas urbanas, y Ponte en Marcha!