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viernes, 13 de noviembre de 2015

Trabajar o divertirse


Probablemente una de las utopías más gastadas en las charlas sobre motivación al personal sea aquella del disfrutar trabajando. Ya me perdonarán, pero esto es imposible porque la simple palabra de trabajo, del latín tripaliare, o sea algo relacionado con tortura, nos desanima al oírla, somos un país que en vez de vamos a trabajar, decimos “tengo” que trabajar. 

El tema está en la semántica del lenguaje, por tanto hay que cambiar de palabra, que es más fácil y económico, si uno elige hacer algo que es lo que más le gusta y encima le pagan por ello, entonces vamos bien.
 
Imagínese que a usted le pagan por estar en la cama a las nueve de la mañana o por aguantar la barra de un bar o por mirar escaparates o ir al cine, por ahí está el camino. 

Y una muestra muy clara de este paradigma lo tenemos en las motos, no se extrañe, ya lo verá, aunque no juraría que todos los que le dan al acelerador lo hagan divirtiéndose. 

Por deformación profesional, me gusta leer las emociones en la cara de los demás, sobre todo lo que denominamos la comunicación no verbal o sea, la auténtica forma de comunicarse porque es espontánea, ya sabemos que los gestos, incluso las formas llegan más lejos que las palabras. 

Pues bien, les invito a que hagan de espectadores, observen a la gente y busquen sonrisas, la máxima expresión de que uno se lo pasa bien, se traza en su cara moviendo menos de 17 músculos y si alguien confirma esta idea es un genio del motociclismo llamado Marc Marquez, siempre se ríe o por lo menos sonríe. 

Entender el trabajo desde este concepto que evidencia aceptación, motivación, placer individual, profesionalidad e incluso ternura es el ideal de todo empresario, claro que a lo mejor tiene algo que ver lo que gana. En mis años de vida laboral he visto mucha gente más rica, pero más cabreada. 

Nos gusta la gente alegre, nos llegan aquellas personas que demuestran que les gusta lo que hacen porque, en el fondo, en nuestro deseo imposible de ser aceptados y tener éxito con todo el mundo, todos queremos ser mimados y que detrás de la solicitud de cualquier cosa, se acompañe un gracias unido a una sonrisa. 

No nos gustan los tristes porque nos contagian, y aunque no siempre aceptamos a la gente alegre porque en algunos bajos nos reflejan nuestras limitaciones, al menos nos ayudan a entender que quizás no todo el mundo es bueno, pero ser simpático es gratuito. 

Lástima que no todos pudiéramos clonarnos en personas tan alegres como Marc, aunque nos desplacemos a pié y nuestra cuenta corriente sólo corra lo justo. 

Pero si tuviéramos que explorar en el bosque de los deseos de cualquier empresario, descubriríamos que todos buscan trabajadores competentes y si no llegan, que tengan la capacidad y la actitud para aprenderlas, que posean habilidades naturales especialmente recursos, autonomía, comunicación, si es posible una buena inteligencia emocional y compromiso, aunque el mejor valor añadido es tener a alguien que sonríe mientras trabaja.

Sonríe y Ponte en Marcha!

jueves, 9 de julio de 2015

Ocho características de la “Dirección por la Risa y el Buen Humor”


¿Qué es la Dirección por la Risa y el Buen Humor?  

La dirección es un proceso de influencia: es la capacidad de motivar a otras personas para hacer algo, creer en algo o actuar de determinada manera. El estilo de dirección es el patrón de comportamientos que utilizamos cuando estamos intentando influir en el comportamiento de los demás.  
Aquí están ocho características que son conocidas, aunque no siempre seguidas, que precisa tener un buen líder.  

1) Visión: “Se ha de liderar hágalo con los pies en la tierra pero con la cabeza en el cielo” (W. Bennís)  

El líder ha de ser capaz de estar pensando “diez años por delante”. Debe adelantarse a las necesidades, a las modas, a los cambios. Conviene que sea “proactivo” y no “reactivo”. Debe inspirarse en los sueños, en las aventuras, en la imaginación, en la fantasía. “Si eres capaz de imaginarlo, eres capaz de hacerlo realidad”.  

Debe saber reírse de sus limitaciones y poner su mente al servicio de la innovación, debe apostar por el entusiasmo, por el atrevimiento sin miedo al fracaso o al que dirán. Ha de ser capaz de ver la talla dentro del trozo de madera, el éxito como si ya o hubiera logrado, el oasis tras las dunas, todo un mundo de posibilidades que le aguardan para ser disfrutadas.  

2) Motivación: "Si quieres construir un barco, no empieces por cortar las maderas y distribuir el trabajo, sino que primero has de saber evocar en los hombres el anhelo del mar libre y abierto"  (A. de Saint Exupéry)  

El líder debe prestar atención a lo que la gente desea, aun cuando ellos mismos no lo sepan. Los buenos líderes inspiran a sus equipos con su visión de un mundo mejor e infunden la confianza, el amor y la gratitud, en sus relaciones de trabajo.

Lo que necesitan las personas, es tener una misión e ilusión para lograrla. No se puede construir sobre el miedo o la amenaza. No olvidemos que el liderazgo no tiene lugar en una burbuja o en un despacho aislado, sino con y para las personas. El liderazgo no se puede mantener, si no se consigue entre los colaboradores un nivel suficiente de identificación y de implicación con el proyecto que se intenta llevar a cabo.  

Año tras año les preguntamos a nuestros empleados qué es lo que les motiva, y año tras año nos dan la misma respuesta: “sentirnos realizados con el trabajo que hacemos; percibir el cariño y el reconocimiento de nuestros colegas y de nuestros jefes; alcanzar el desarrollo profesional y personal; el apoyo y los recursos necesarios para poder hacer nuestro trabajo bien hecho y entonces, y sólo entonces, un salario justo que nos permita vivir dignamente”.  

3) Gestionar las emociones: “Lo más difícil no es convivir sino comprender a los otros” (J. Saramago)  
Nos lo jugamos todo en nuestras relaciones con los otros. El líder tiene que desarrollar un “talante”, un estilo o un modo de proceder que facilite la integración y la colaboración. Tiene mucho que ver con lo que hoy se entiende por actuar con “inteligencia emocional”.  

Algunos lo llaman "instinto", otros lo llaman empatía o intuición. La gestión emocional incluye identificar, usar, entender y manejar las emociones propias y las de los demás de una forma ecológica, procurando hacer sencillo lo complejo; se trata de encontrar el equilibrio y la armonía, promover la generosidad y el agradecimiento; procurar la ternura, la amistad, el buen humor y el respeto. 

Saber captar como se siente la gente (lo que desean o lo que necesitan) es inestimable para poder lograr la responsabilidad y la creatividad y hacer realidad nuestra visión.  

4) Desarrollar: “lo importante no es evaluar sino promover el desarrollo” (E. Castellvi)  

Enseñe a la gente cómo desarrollar una tarea, no la haga por ellos (incluso si uno puede hacerlo más rápido o mejor). Diga a sus colaboradores lo qué espera de ellos, así reduce sus miedos al fracaso, su timidez a la incertidumbre y su resistencia al cambio. Facilite las herramientas que necesiten para tener éxito y disfrutar de su trabajo. Enseñe, porque para aprender es necesario equivocarse varias veces, ya que sólo rompe platos quien los lava.  

Aprenda a escuchar lo que le piden y/o lo que necesitan; no hay nada más deseado que ser tenido en cuenta. Pero también, es importante generar las vías de comunicación y el espacio adecuado para poder expresar los miedos y las dudas.  

5) Digno de confianza: “la puerta más segura es aquella que se puede dejar abierta”  

Un líder debe tener credibilidad. El personal tiene que ver en él sus valores personales: honestidad, coherencia, compromiso, competencia, bondad y generosidad. Difícilmente, podrá servir de modelo o de ejemplo si no inspira confianza.  

El sentimiento de confianza va unido al de seguridad en uno mismo y en los demás y a la esperanza de que todo va a ir bien y en caso de no ser así , uno podrá encontrar la forma de solucionarlo.  

La confianza es la llave de toda relación. Vivimos en un entorno de constantes cambios donde muchas cosas no pueden ser previstas. Dentro de este contexto caótico y lleno de incertidumbres, vivimos nuestra vida. Es ahí donde un verdadero líder puede desarrollar su propia confianza y la de su equipo; mostrando valentía en sus decisiones, propiciando la seguridad en sus seguidores, y desarrollando la valentía en los demás.

El activo más grande de un líder, es que su comportamiento sea coherente con sus creencias. Que sus palabras sean el reflejo de sus acciones, incluso los que discrepan con él, lo respetarán enormemente si es justo y responsable. Nadie seguirá a un líder deshonesto o injusto, si no es por la fuerza y por la coacción. Pero ojo, el miedo y el odio, son dos ingredientes que inflaman la revolución.   

¡Las acciones hablan de un modo mucho más ruido que palabras!  

6) Asumir riesgos: "Si siempre haces lo mismo, sólo obtendrás lo que ya tienes. Si deseas algo nuevo, haz algo diferente" 

Esto suena a refrán, pero los líderes deben también recompensar la asunción de riesgos y alentar a sus colaboradores a tomar la corresponsabilidad de los intentos. 

La soledad y el abandono son los peores enemigos de la confianza en uno mismo y son algunas de las situaciones que pueden producir miedo a afrontar riesgos. La misma situación puede afectar de manera distinta cada uno de nuestros colaboradores, por tanto, hay que prestar atención en cada uno de ellos. La expectativa de las consecuencias puede hacernos fracasar o paralizarnos simplemente con pensar en intentarlo. 

Es importante mantener la cercanía con los colaboradores y transmitirles ánimo para afrontar sus temores. Reconozca sus metas y apóyelos, premie la innovación y la valentía, y comparta los éxitos y los fracasos para transformarlos en aprendizaje, en experiencia y en desarrollo. 

7) Trabajo en equipo: “El todo es más que la suma de las partes” 

Un equipo es un pequeño grupo de personas aliadas por un proyecto común y que comparte objetivos de desempeño. Generalmente cada uno de sus miembros tiene habilidades y conocimientos complementarios y una interdependencia que exige que trabajen juntos para poder alcanzar el objetivo que los une. 

Un líder de equipos debe ser una persona entusiasta, valiente, sensata, equilibrada y con sentido del humor, que se preocupe por cada persona de su grupo y debe responder a las siguientes pautas: 
El líder inicia, facilita y revisa las nuevas ideas y prácticas. El líder se mezcla con el grupo, interactúa e intercambia experiencias personales con ellos. Fija niveles de esfuerzo, dedicación y estimula a los miembros en cuanto a los resultados de su rendimiento. Defiende al grupo contra los posibles ataques externos, manifiesta los intereses del grupo y actúa en nombre de éste. Subordina el comportamiento individual al grupal, estimula una atmósfera agradable, propicia el buen humor, la creatividad y la cooperación, media en los conflictos y promueve al ajuste individual al grupo. 

8) Sentido del humor. “El humor es una afirmación de dignidad, una declaración de superioridad del hombre sobre todo lo que sucede. (Romaní Gari) 

El sentido del humor y la capacidad para crear un clima o ambiente agradable de trabajo deben de ser una de las habilidades de un buen líder. La capacidad de reírse demuestra un elevado grado de inteligencia, de conocimiento y de control de uno mismo y es la manera más fácil de atraer a otras personas. El humor es también una buena estrategia para reducir las tensiones, para minimizar los problemas y aumentar así la creatividad. La risa y el buen humor contribuyen a mejorar nuestra relación con nosotros mismos y nuestra relación con los demás.

El líder tiene que desarrollar un “talante” relajado que cree una atmósfera cálida y agradable. El clima laboral refleja el “tono emocional interno en las empresas” y de los empleados de la organización con respecto a distintos factores: cultura e integración organizacional, satisfacción laboral, motivación, nivel de productividad, etc. 

La gestión de la sonrisa en la empresa puede ser un valioso Recurso Humano, reconfortante y enriquecedor. La diversión y el gozo laboral es un prerrequisito para la creatividad, para el desarrollo innovador y para mantener a la empresa sana y feliz. 

Encuentra todos estos rasgos en si mismo y estarás preparado para ser un buen líder. Si tú tiene algunos pero no todos...bien, entrena los que te faltan y ya estarás preparado. 

¿Cuáles tienes?, ¿cuáles son los que necesitas desarrollar? 

¡ Dirije tu risa y tu buen humor hacia tu empresa y…Ponte en Marcha!

lunes, 29 de junio de 2015

EMPATÍA: Otra mirada, otro horizonte.


Empatía es la habilidad para percibir los pensamientos y sentimientos de otra persona, la capacidad para “ponerse en el lugar del otro”. Es un especie de “lectura emocional” de la persona que tenemos enfrente, que nos permite experimentar sus emociones como si fuesen propias. 

Mirando desde los ojos ajenos. 
  Nos ponemos en el lugar del otro mediante la recepción de múltiples mensajes que nos dan una composición más o menos clara de lo que está ocurriendo. Además de los mensajes recibidos de aspectos meramente superficiales, como pueden ser las interacciones verbales, hay muchos otros mensajes que nos llegan, a los que muchas veces no prestamos la atención que requieren, y que contienen una valiosa información; un ejemplo de ello son los mensajes no verbales, tales como la postura, el tono de voz, las pausas entre las palabras y la forma de mirar; sin olvidar, además, las percepciones que la intuición nos brinda: mensajes no visibles ante los que hay que estar alerta para no perder un ápice de información. 

Consideraciones a tener en cuenta. 
El objetivo de la conducta empática es, a grandes rasgos y como venimos observando, ponernos en el lugar del otro, recoger sus emociones y percibir adecuadamente sus necesidades, opiniones, quejas y demandas. 

Nos ponemos en el lugar del otro para tratar de conocer los motivos que le hacen sentirse mal o comportarse de determinada forma, sin juicios categóricos, aceptando su opinión aunque discrepemos de ella y sin darle la razón si creemos que no la lleva. 

Hay que activar la atención y observar a nuestro interlocutor, escuchando con cuidado no solo para entender lo que dice, sino para ir más allá de las palabras y ser capaces de percibir lo que no dice. 

Las frases utilizadas, junto con el tono de voz, ayudan a empalizar. Frases como “comprendo que”, “entiendo que” y otras similares facilitan la labor, haciendo que el interlocutor se vaya sintiendo más cómodo según transcurre la conversación.

Es importante empatizar cuando detectamos en la otra persona necesidades emocionales insatisfechas, aflicción, pena, falta de comprensión, estados agresivos, desánimo, dificultades de cualquier clase o cuando pretendemos ganar su confianza. En este sentido se hace preciso estar atento, que exista comprensión, que se “escuchen” adecuadamente los mensajes entre las partes y que la otra parte se sienta cómoda. 

También puede resultar importante, dependiendo de la situación y del interlocutor, elegir el momento adecuado para hablar, mantenerse en el mismo nivel de conversación (por ejemplo no utilizando jerga profesional), que la conversación sea fluida por ambas partes, que se produzcan las preguntas y respuestas necesarias, hacer hincapié en los aspectos importantes, no irse por las ramas o dar información innecesaria y procurar anticiparse siempre a las dificultades que pudieran presentarse para resolverlas tan pronto se detecten. 

La empatía en las relaciones. 
En realidad la empatía es válida para cualquier tipo de relación, ya sea de pareja, de familia, de amistad, laboral o social. En cualquier formato de relación entre dos o más individuos la empatía puede manifestarse sin mayores problemas, entre las personas y tiene múltiples aplicaciones, resultando imprescindible en medicina, psicoterapia, recursos humanos, relaciones públicas y en general en todas las relaciones que se suscitan en el mundo del trabajo. Por supuesto, sin olvidarnos de todo lo concerniente a la esfera personal y social, donde su importancia es fundamental. 

En suma, la empatía marca la diferencia entre las relaciones personales mediocres y las relaciones personales exitosas. 

La capacidad empática es una muestra de inteligencia y de desarrollo emocional. Denota un profundo respeto por las demás personas, puesto que acepta escrupulosamente su criterio sin tener que adoptar la misma perspectiva. 

Ver por los ojos ajenos, pero sin perder la propia visión. Una excelente manera de relacionarse con el mundo.

Ponte en los zapatos del otro, y en marcha!

miércoles, 9 de enero de 2013

¡La pasión! ese ingrediente básico para emprender


El poeta William Arthur Ward sugiere que la clave para el éxito es: 
Creer cuando otros dudan. 
Planificar mientras que los demás juegan.
Estudiar cuando los demás duermen.
Decidir cuando los demás postergan.
Prepararse cuando los demás sueñan despiertos.
Empezar cuando los demás lo dejan para otro día.
Trabajar cuando los demás desean.
Ahorrar cuando los demás desperdician.
Escuchar cuando los demás hablan.
Sonreír cuando los demás fruncen el ceño.
Elogiar cuando los demás critican.
Persistir cuando los demás se dan por vencidos.

¿Qué te da la energía necesaria para creer y emprender, planificar, estudiar, decidir, prepararte, empezar, trabajar, ahorrar, escuchar, sonreír, elogiar y persistir? La respuesta es ¡la pasión!

La pasión nos empuja, dándonos iniciativa.

Para lograr el éxito al emprender, es necesario que permanezcamos en nuestra zona de fortalezas, pero que continuamente salgamos de nuestra zona de comodidad. Piénsalo. ¿Alguna vez has tratado de lograr algo significativo mientras permaneces en tu zona de comodidad?

Apuesto a que la respuesta es no.

Para lograr el éxito al emprender, es necesario que permanezcamos en nuestra zona de fortalezas, pero que continuamente salgamos de nuestra zona de comodidad. La mayoría de nosotros prefiere no salir de la zona de comodidad. Nos resistimos a ello. Nos gusta sentirnos a salvo y seguros, no queremos vernos como tontos ni darnos de bruces y al hacernos viejos, tendemos por naturaleza a sentirnos más satisfechos con nosotros mismos. Eso es un problema porque ese tipo de satisfacción displicente mata la pasión. Nos reduce a la mediocridad, nos corta las alas y nos impide surcar los cielos, no importa cuánto queramos hacerlo. Pone nuestros sueños fuera de nuestro alcance.

Se requiere de iniciativa para lograr el éxito, para convertir un sueño en realidad; hay que arriesgarse. El dramaturgo George Bernard Shaw afirmó: «Estoy harto de toda la gente razonable: ven todas las razones por las cuales no deben hacer nada». La pasión nos hace irrazonables. Nos impulsa a dejar nuestra zona de comodidad y cruzar el umbral de nuestras dudas. Nos empuja por la puerta para que podamos seguir el camino hacia nuestros sueños.

Apasiónate, sal de tú zona de confort y PONTE en MARCHA.