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lunes, 6 de marzo de 2017

Uso y consumo del tiempo.



Al margen de urgencias muy urgentes, tenemos tendencia a dedicar más tiempo a aquello que nos gusta más, y menos o nada a aquello que nos disgusta; hay ciertas cosas que tendríamos que hacer, pero que diferimos siempre aunque dispongamos de tiempo: nos producen especial pereza difícil de explicar.

De modo que hay varios factores que determinan nuestro uso habitual del tiempo: urgencia, importancia, disfrute con la actividad, intereses particulares, recompensa, demandas de superiores jerárquicos... Parece haber tendencia a hablar sólo de urgencia e importancia, pero estos conceptos se ven salpicados por los demás que, en la práctica, funcionan como criterios para definir la urgencia y la importancia. 

Pero también somos conscientes de haber perdido muchas horas que, sin saber muy bien adónde han ido a parar, podrían haberse sumado a nuestra eficacia o a nuestra felicidad: vaya par de objetivos. 

Seguramente hay actividades o asuntos en la vida a los que valdría la pena dedicar más tiempo del que asignamos, pero, sobre todo y centrándonos en el trabajo, son muchas las tareas que, por razones diversas, consumen mayor dedicación de la necesaria, o se abordan con prioridad equivocada. 

Cuando podemos, los trabajadores estiramos ciertamente cada tarea más allá de lo preciso, muy en sintonía con la ley que ya formuló Parkinson hace más de 40 años; pero quizá lo más grave, en el caso de los directivos de grandes y medianas empresas, sea la asistencia a reuniones de dudosa necesidad, que generan otras y otras... Al final, las decisiones ya no se toman por consenso sino por cansancio. Parece que Peter Drucker sostiene la idea de que uno puede trabajar o reunirse, pero que no puede hacer ambas cosas: muy en la habitual línea crítica del maestro de gurús. 

Desde fuera, uno puede pensar que los directivos, por dar la imagen de muy atareados, acaban pareciendo adictos a los “Juegos Reunidos”..., pero digamos también que hay reuniones que sí son necesarias, y que se celebran con ejemplaridad. Sin duda y en fin, todos podemos gestionar mejor nuestro tiempo en beneficio propio y de la empresa, y, si alguna vez hacemos perder el tiempo a otros, esto también es sin duda evitable.

No pierdas el tiempo y Ponte en Marcha!

viernes, 16 de septiembre de 2016

Lo que las empresas y los emprendedores buscan y las universidades no enseñan (11) RESPETO A LA DIVERSIDAD.


Lo que las empresas y los emprendedores buscan y las universidades no enseñan. 

RESPETO A LA DIVERSIDAD.

Con la globalización de la economía, las empresas literalmente se han internacionalizado y han esparcido sus operaciones por países donde jamás soñaron estar. Han tenido que aprender a tratar con multitud de nacionalidades, culturas y razas que hay en el planeta, y con todo esto, el respeto a la diversidad, se ha convertido en uno de sus valores fundamentales. Con el tiempo, se han dado cuenta de que el arte de convivir con lo diferente es una necesidad y una ventaja en el mundo de los negocios. Al relacionarse personas de diferentes orígenes, experiencias, culturas y visiones del mundo, encuentran que tienen mucho que intercambiar; generando un ambiente de trabajo fértil en cuento a las ideas y aprendizajes. 

Creo que te habrás dado cuenta de cuál es tu papel en todo esto, ¿verdad? Tratar de una forma positiva con la diversidad es esencial para desempeñar correctamente las funciones como profesional en cualquier empresa, aunque no sea en una multinacional. Al final, en todas partes encontramos gran variedad de seres humanos, con diferencia de personalidad y opinión. Y eso también es diversidad. 

En un ambiente de trabajo, es verdad que encontrarás personas que piensan, actúan, funcionan de modo diferente al tuyo. Pero, ¿tú eres del tipo objetivo, al que le gusta ir directo al tema y no perder el tiempo con elucubraciones? Entonces siempre habrá un colega cerca que sea más creativo, del tipo productor de ideas (y pocas se aplican). ¿O será que eres un profesional analítico, que miras todas las posibilidades de resolver un problema hasta encontrar la mejor solución? 

Entonces, tienes que tener en cuenta que hay que tratar con la impaciencia del colega que quiere agilizar el proceso, establecer prioridades y meter prisa a todo el mundo para cumplir rigurosamente el plazo. 

El trabajo en una empresa es así, un palco de conflictos, divergencias y cuestionarios. Pero, si consigues ponerte en tu sitio, ¡todo irá bien! Hay quien considera el conflicto de opiniones como algo indeseable, cuando muchas veces se convierte en el motor de las situaciones. ¿Hay algo más saludable en la relación de un equipo de trabajo que una buena conversación, donde los puntos de vista divergentes son expuestos y analizados? 

Como suelo decir, en este mundo de casi siete mil millones de personas, no hay un solo ser humano igual a otro. ¡Nadie es como tú! La variedad de nacionalidades, credos, razas, ideas, experiencias y actitudes es lo que hace que este planeta esté lleno de tantas posibilidades. Entender este hecho y ser capaz de convivir con él es una de las cosas que marca la diferencia en la trayectoria de cualquier profesional. 

Aprovecha y respeta la diversidad. Ponte en Marcha!

martes, 6 de septiembre de 2016

De la urbe al polígono. Cambio de cultura y de horarios.


Con el traslado de la mayoría de las empresas de los cascos urbanos a los polígonos industriales de la periferia, hemos tenido que cambiar de mentalidad para adaptarnos a estas nuevas circunstancias. Un cambio que ha supuesto un cambio tanto para el empresario como para el trabajador.

Cuando la empresa decide trasladar sus instalaciones a un polígono se encuentra con el primer obstáculo: el desplazamiento de sus trabajadores. No todos dispondrán ni de carnet de conducir ni de vehículo. Consecuentemente, habrá que dotarles de alguna opción. Si queremos que sigan en nuestra organización, tendremos que pensar que habrá que dar facilidades. Para ello, actualmente existen muchas opciones: autobús de empresa, autobús de polígono (últimamente implantándose y sufragado por el polígono y/o las propias empresas). 

Asimismo, aquellos trabajadores que, aun existiendo esta opción, decidan acudir a trabajar en su vehículo particular, no pueden reclamar compensación porque la empresa ya les da una opción alternativa. Aun así, ocurre que empresas, para mantener contentos a estos trabajadores, deciden abonarles un pequeño plus de transporte que no deja de ser simbólico para el coste que tiene hoy en día el combustible. 

Otro obstáculo es el horario; cuando las empresas están en el casco urbano el horario que suelen llevar es partido (de mañana y tarde) con un ‘parón’ para comer de entre 2 y 3 horas no subvencionado, en la que los trabajadores en su gran mayoría acuden a su domicilio a comer para volver posteriormente al trabajo. Con el traslado a los polígonos industriales esto ya no es posible. Las distancias se alargan y tiene que haber un cambio en la empresa, por mucho que le cueste entenderlo al empresario. Es una iniciativa que van a agradecer todos los trabajadores y que les va a permitir conciliar mejor su vida personal y profesional. 

Las horas anuales de trabajo se tienen que seguir cumpliendo, claro está, siguiendo las indicaciones del convenio colectivo por el cual se rige la empresa. Simplemente se procede a distribuirlo de otra manera. 

La mejor opción son los horarios continuos con flexibilidad a la entrada y a la salida con un pequeño ‘parón’ para comer de entre media hora y una hora a elección de cada trabajador, en función de sus circunstancias particulares. 
 
Esto suele ser muy bien acogido por los trabajadores y es una forma de hacerles más atractivo el traslado a un polígono industrial porque perciben que nos adaptamos a ellos. Mientras la productividad no baje con el horario continuo y flexible no se va a tener ningún problema. Sin embargo, no olvidemos que esto se tiene que seguir controlando. 

Por otro lado, con este nuevo horario hay que seguir atendiendo a nuestros diferentes clientes en función de sus horarios por lo que tendremos que hacer que el horario continuo abarque más horas, estableciendo turnos. 

Esto supone un cambio de cultura para el cual muchos trabajadores no están preparados y confunden la flexibilidad horaria con el "escaquearse" y hacer menos horas al día de las que se estipulan. Por ello, hay que ser conscientes de que la flexibilidad a la entrada y a la salida supone que el que entra más tarde tiene que salir más tarde para seguir cumpliendo con las horas diarias establecidas. Asimismo, con esta flexibilidad, el trabajador cada día puede entrar a trabajar a distintas horas y, en función de cuando llegue, saldrá antes o después. La gran mayoría de los trabajadores son adultos y responsables, sin embargo, hay una minoría de irresponsables que hacen que paguen las consecuencias de unos pocos toda la plantilla. 

Por lo tanto, es normal que en las organizaciones que llevan este tipo de horarios se implanten sistema de fichajes con tarjeta, con huellas dactilares (para las más tecnológicas) o con simples relojes para la impresión de entrada y salida en cartulinas (vamos, el de toda la vida) para controlar el horario que hace cada trabajador. Este sistema también tiene que estar implantado en el comedor de la empresa. 

Las empresas que tienen implantados estos sistemas suelen ser de un volumen de trabajadores elevados por lo cual es preciso tener personal que se dedique exclusivamente a controlar todo este tipo de registros, sacando informes detallados que especifican las incidencias diarias. 

Otro punto a tener en cuenta, es que muchos trabajadores son reticentes a este tipo de controles, sin embargo, esto va en beneficio de los trabajadores que cumplen sus horarios porque va a permitir detectar a los trabajadores que se quieren ausentar antes de tiempo y alargan sus pausas intentando salir antes del tiempo que les corresponde. Pero también se verá quién realiza más horas, un dato que nos permitirá evaluar su progresión en la empresa, si además de tiempo, es productivo. No por quedarse más tiempo en la empresa quiere decir que trabaje más. 

Normalmente la oposición a este tipo de sistemas se debe a miedos infundados por el desconocimiento a lo nuevo. Aquellas personas que persisten en su oposición tendrán algo que ocultar o porque no les conviene ser controlados debido a que su horario posiblemente, no sea el debido. 

Desgraciadamente, la flexibilidad conlleva más control para cerciorarnos de que todos los trabajadores cumplen con sus obligaciones laborales dentro de los horarios. El incumplimiento reiterado del horario de trabajo por parte de un trabajador puede ser objeto de sanciones leves, graves y muy graves acabando en el peor de los casos en despido por este motivo. 

No es algo tan descabellado porque todos los trabajadores controlamos que, en la fecha estipulada, se nos pague el salario que nos corresponda, que se nos permita disfrutar de las vacaciones que marca la ley, etc. Pues el empresario tiene que controlar que los trabajadores cumplan con su horario y con su trabajo y si fuera necesario, amonestar a los que no lo hagan por su propio beneficio, además de por interés y respeto hacia los trabajadores que lo hacéis. 

Este tipo de medidas se basa en la confianza mutua entre el empresario y el trabajador. Por lo tanto, estos sistemas de control se implantan para cumplir con esa confianza. Sería incumplirla hacia los trabajadores si el empresario no controla que todos cumplen lo pactado, permitiendo que algunos trabajadores hagan menos horas de las que les correspondes sin ninguna justificación. 

En resumen, todo cambio lleva unas consecuencias en el día a día de los trabajadores. Cuanto antes nos acostumbremos mejor será para todos. La empresa nos ofrecerá un horario flexible. Seamos como tenemos que ser y cumplamos con nuestras obligaciones.

Cambiar para mejorar. Ponte en Marcha!

martes, 9 de agosto de 2016

Lo que las empresas y los emprendedores buscan y las universidades no enseñan (2) PROPÓSITO.


Lo que las empresas  y los meprendedores buscan y las universidades no enseñan. 

 PROPÓSITO 

¿Te has parado a pensar cómo elegiste lo qué querías ser en la vida? Si fue a partir de una motivación íntima, algo parecido a la pasión, es probable que sepas cuál es tu propósito. Porque el propósito es nada más y nada menos que esto: la convincción interior de que nacemos para hacer una determinada cosa. 

Creo conocer bien al ser humano, por lo que diría que hay grandes posibilidades de que esa elección se haya hecho a partir de factores externos, no internos. Es así como la mayoría de nosotros hemos sido enseñados y estimulados para seguir los modelos de éxito de otros. Tenemos tendencia a elegir la carrera que parece más prometedora, mejor pagada, que nos pueda dar poder o estatus, la carrera, al final, que nos dé los mismo resultados que a las personas con éxito. 

Lo que raramente nos enseñan, desgraciadamente, es a cuestionarnos: “¿Qué me gustaría ser realmente? ¿Cuál es mi vocación? ¿Si no me tuviera que preocupar por la supervivencia, qué eligiría en la vida?”. A través de estas preguntas, sugiero que reflexiones si estás siguiendo o no tu propósito. 

Para quien elige hacer lo que realmente le gusta, la vida profesional fluye fácilmente. Está claro que la persona encuentra obstáculos, pero el hecho de apasionarse con lo que hace le da energía para superarlos y ganas de esmerarse cada vez más. Otro sentimiento muy presente en quien sigue su vocación es la importancia de hacer lo que hace, lo cual justifica y da sentido a sus actos. Cuando encontramos ese sentido en aquello que hacemos, valoramos más nuestro trabajo y nosotros mismos. 

Ahora, piensa conmigo: ¿a qué empresa no le gustaría tener un profesional profundamente identificado con lo que hace? La persona que se mantiene firme en su propósito tiende a trabajar con serenidad, empeño e interés por su promoción. Tiene un gran sentimiento de compromiso. Hoy día, las empresas necesitan a gente comprometida. Seguir nuestra vocación, como ves, no solo te convertirá en un profesional satisfecho, sino también apetecible en el mercado laboral.

Busca tú propósito y Ponte en Marcha!