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lunes, 12 de septiembre de 2016

Lo que las empresas y los emprendedores buscan y las universidades no enseñan (10) BUENA COMUNICACIÓN.


Lo que las empresas y los emprendedores buscan y las universidades no enseñan. 

BUENA COMUNICACIÓN 

En el anterior post vimos cómo las habilidades sociales son importantes para el éxito profesional Ahora trataremos sobre la principal herramienta para relacionarnos: la comunicación. 

Comunicarse es compartir algo con otra persona: una información, una idea, un sentimiento... Y para que capte bien lo que estamos comunicando es imprescindible que tengamos sensibilidad para ponernos en su lugar, que nos expresemos de modo que nos podamos entender, y que le demos la oportunidad de expresarse también. 

Para promover el perfecto entendimiento entre las personas, creo que todo diálogo debe tener opiniones objetivas, claras y transparentes. Pero no basta con saber hablar. Del mismo modo es importante saber escuchar, dando la oportunidad a los demás de preguntar lo que no hayan entendido o de opinar sobre el asunto. En teoría estos conceptos son básicos, obvios, pero en la práctica no siempre son tenidos en cuenta. La gente no siempre se preocupa de que la entiendan y mucho menos se muestra receptiva para escuchar.

La cuestión se complica un poco más en estos tiempos en que los contactos personales están siendo sustituidos por los electrónicos: e-mail, videoconferencia y programas de chat. Incluso el teléfono se está dejando a un lado con las nuevas tecnologías. Lo que antes solamente se podía resolver con una reunión, hoy puede ser perfectamente discutido a través de programas de mensajería instantánea, como el Messenger. Cada vez con mayor frecuencia, la gente usa la tecnología como un intermediario en sus relaciones personales. 

El problema es que al intercambiar correos electrónicos limitamos la interacción a un puñado de caracteres en una pantalla. Todos aquellos aspectos subjetivos de la comunicación no verbal –como el tono de voz, la expresión corporal y facial- quedan de lado. Debido a la prisa por resolver las cosas, la gente abrevia las palabras, elimina acentos, no pone las mayúsculas, los puntos ni las comas...Con un breve mensaje, frío e impersonal, solucionan lo que antes requeriría una conversación telefónica o una reunión personal. 

También existe el agravante de que muchas personas tienen dificultades para organizar sus ideas en un texto, para escribir correctamente y con claridad; el intercambio de mensajes se ha convertido en una fuente de confusiones y polémicas. Además, las dificultades con el lenguaje escrito de los profesionales de la prensa escrita son una de las grandes preocupaciones de las empresas actualmente, ya que traen consigo una serie de problemas que van desde simples malos entendidos, a problemas de relación y pérdidas de productividad o de negocios. 

Piensa que, si no estamos atentos, todo esto está empobreciendo y truncando nuestra comunicación. Así que, para el bien de tus relaciones en el ambiente de trabajo, mantente atento a la forma en que te comunicas. Valora el diálogo, expresando tus opiniones con claridad y permitiendo que los demás también lo hagan. Siempre que sea posible, elige el contacto personal, o el pregunta y responde, el cruce de miradas, o el apretón de manos, porque una buena conversación en persona es la mejor manera de fomentar el entendimiento entre los seres humanos. Y si tienes alguna dificultad en expresar tus ideas a los demás, cuídalo. Mejora tu lengua, usa la expresión oral, deshazte de tus complejos al hablar. Como decía el sabio Chacrinha: “Al que no se comunica, no le van bien las cosas”. 

Comunica y Ponte en Marcha!

martes, 18 de agosto de 2015

El poder de condicionamiento de las preguntas



Hay un determinado tipo de preguntas que tienen el efecto de condicionar futuras respuestas ante una misma situación. Así, por ejemplo, ante una pregunta como: "¿Porqué siempre he de hacer el ridículo cuando hablo en público?" después de que alguna intervención nos salga mal, estamos preparándonos para volver a repetir el mismo fracaso y estamos poniendo esas respuestas como una profecía que se va a cumplir igual la próxima vez. Deja de una vez de lado preguntas de este tipo que te restan recursos y energía y comienza a plantearte preguntas que te lleven a referencias que apoyen nuevas creencias más capacitadoras. 


La clave, pues, consiste en desarrollar un patrón de preguntas capacitadoras y que nos den más poder. Está claro que todos tenemos que enfrentarnos con problemas, pero esa no es la cuestión. La verdadera cuestión es determinar como nos vamos enfrentar a ellos cuando aparezcan. Todos necesitamos una forma sistemática de afrontar los retos y desafíos. 

Podemos utilizar también el inmenso poder de las preguntas para afrontar cualquier reto o problema que se nos presente. Si analizamos las preguntas que nos planteamos a lo largo del día, ¿Cómo influyen en nuestro comportamiento las preguntas que nos hacemos?, ¿Nos capacitan o nos restan recursos?, ¿Nos hacen crecernos ante los desafíos o nos hunden en la miseria? Si usted es de los que empieza el día con preguntas del tipo: "¿Por qué tengo que levantarme ahora?", "¿Por qué tengo que ir a trabajar?", "¿Qué clase de bronca me esperará hoy en el trabajo?". Es lógico que empecemos el día en un estado de falta de recursos y escaso entusiasmo. 
 
Podemos cambiar el ritual de preguntas que nos hacemos cada mañana y con ello situarnos en una actitud mucho más capacitadora para comenzar la jornada con los estados emocionales más positivos que podamos encontrar. Algunas de las preguntas que nos pueden llevar hacia ese estado de plenitud de recursos son del tipo: 
-"¿De qué me siento feliz ahora en mi vida?" 
-"¿Qué me estimula ahora en mi vida?" 
-"¿Qué me hace sentirme agradecido ahora en mi vida?" 
-"¿Por qué resultados voy a luchar hoy que me hagan avanzar hacia mis sueños?"

 Ante las situaciones de retos y desafíos podemos preguntarnos: 
-"¿Qué hay de estímulo en este reto?" 
-"¿Qué hay sobre lo que pueda actuar y mejorarse?" 
-"¿Qué acciones estoy dispuesto a emprender para lograr que sea como yo quiero?" 
-"¿Qué estoy dispuesto a dejar de hacer para lograr que sea como yo quiero?" 
-"¿Cómo puedo disfrutar del proceso mientras llega a ser como yo quiero?"

Encuentra respuestas a estas preguntas y asóciate por completo a ellas. Si en alguna pregunta encuentras dificultad para encontrar una respuesta transforma la pregunta añadiendo la palabra "podría". Por ejemplo:"¿Qué me podría estimular ahora para iniciar un nuevo proyecto?" 

Recuerda que nuestra experiencia se basa siempre en aquello en lo que enfocamos la atención. Las respuestas a preguntas poderosas te llevarán a un estado capacitador y te inducirán a experimentar más entusiasmo, alegría, compromiso, entrega y pasión en tus proyectos y en tu vida. 

Porque lo importante son las respuestas, responde a las preguntas y Ponte en Marcha!

lunes, 17 de agosto de 2015

El inmenso poder de las preguntas.



Es indudable que la mayor parte de nuestro tiempo diario lo invertimos en conversar con nosotros mismos. Generalmente se trata de un proceso inconsciente, pero que constantemente nos está afectando. Es un proceso similar al utilizado con los ordenadores; si queremos acceder a los ficheros de valiosa información que contienen y sacar provecho de esa información, hemos de pedírsela mediante las órdenes adecuadas. Nuestro cerebro actúa del mismo modo; lo que nos permite obtener casi cualquier cosa de los propios bancos de datos es el tremendo poder de orden que tiene el hacernos las preguntas adecuadas a nosotros mismos.

Si nos paramos a analizar el verdadero poder que tienen sobre nuestras actitudes y comportamiento las preguntas que nos hacemos, nos daremos cuenta de que muchas de las diferencias entre las personas vienen determinadas por las preguntas que se hacen de forma consistente. ¿Cuál es la forma más rápida que podemos utilizar para cambiar nuestro enfoque? Hacernos simplemente una nueva pregunta. Probablemente una persona que se siente deprimida se está haciendo en su interior preguntas del tipo: "¿Por qué nunca me salen bien las cosas?","¿Por qué consigo resultados peores a los demás?","¿por qué a mí, Señor?","¿Por qué intentarlo si de todas maneras siempre sale mal?" Recuérdalo siempre: si te planteas una pregunta frustrante, recibirás una respuesta frustrante.

Así pues, te se preguntas a tí mismo "¿Por qué siempre me salen mal las cosas?", tu cerebro te responderá aunque la respuesta sea dura y no te guste aceptarla. Seguramente te ofrecerá una respuesta del tipo de: "Porqué no tienes cualidades", o bien "Nunca he sido una persona brillante".

Pero de igual modo, resulta tremendamente sencillo cambiar el carácter de las respuestas que obtenemos: haciéndonos preguntas mucho más brillantes y capacitadoras. Si por ejemplo ante un reto que nos surja decidimos preguntarnos en lugar de las preguntas anteriores preguntas del tipo de: "¿Qué hay de bueno realmente en esta situación?", "¿Cómo puedo utilizar y sacar partido de todo lo que me está sucediendo?","¿Cómo puedo cambiar mi estado de ánimo?" Estas son el tipo de preguntas que generan respuestas capacitadoras y que nos impulsan a mejorarnos constantemente y a mejorar nuestros proyectos. Son preguntas que nos dirigen en una dirección totalmente diferente a la de las preguntas limitadoras, y que nos capacitan para transformar las dificultades en una fuerza impulsora de mejora continua.


Todos tenemos a nuestro alcance la capacidad y las herramientas que pueden hacer que en nuestra vida consigamos resultados extraordinarios. Constantemente nos preguntamos como algunas de las personas que conocemos o algunos personajes públicos pueden conseguir resultados tan fantásticos, incluso aunque en muchas ocasiones partieron de un punto más bajo que el nuestro. Tenemos multitud de ejemplos en la historia que nos confirman este punto. ¿Cómo pudieron llegar a niveles de pensamiento tan elevados personas como Edison o Einstein a pesar de su fracasada educación escolar? Sin duda alguna lo hicieron porque se plantearon preguntas excelentemente formuladas. Entonces, piense por un momento en el poder que tú tienes al realizarte preguntas poderosas e inspiradoras. Las preguntas son como el despertador de nuestras potencialidades. Para obtener una gran respuesta, simplemente hay que hacerse antes una gran pregunta; tú cerebro te ofrecerá aquello por lo que preguntes. Es el concepto del enfoque; en la vida nunca se obtiene lo que se quiere, simplemente se obtiene aquello en lo que te enfocas.

Entonces, si las preguntas adecuadas pueden hacernos llegar hacia una vida más sana, pletórica y gratificante, ¿por qué son tantas las personas que se sienten vacías, que piensan que su vida no tiene sentido ni dirección y que creen que en su vida no hay ninguna solución posible? Resulta evidente que pasan sin prestarle la menor atención a este proceso crítico, bien por desconocimiento en la mayoría de los casos o por no tener la capacidad de tomar el timón y cambiar el rumbo.

Para mejorar tú vida has de cambiar las preguntas que te estás haciendo. Las preguntas que te haces en la actualidad están creando alegría o tristeza, emoción o desesperación, entusiasmo o apatía, evolución o estancamiento. Comienza a hacerte preguntas que te permitan avanzar decididamente por el camino de la excelencia humana.

El plantearnos las preguntas adecuadas nos permite conseguir una serie de cambios vitales para mejorar nuestros resultados. Podemos cambiar la forma en que nos sentimos simplemente haciéndonos una pregunta mucho más capacitadora. Por ejemplo, muchas personas se preguntan constantemente: "¿Por qué me siento tan mal?","¿Cómo es que estoy tan deprimido?" Obviamente están focalizando su atención hacia las respuestas que apoyarán esta idea y encontrarán una razón para sentirse mal y deprimidos. Sin embargo, si en lugar de esto las preguntas que se plantea son del tipo de: "¿Cómo puedo cambiar mi estado de ánimo para sentirme mejor?", "¿Qué me hace sentirme feliz en este momento?" o bien,"¿De qué podría sentirme feliz si lo deseara?". En este caso, las respuestas que obtendrá le están enfocando en las posibles soluciones. Las preguntas suponen verdaderas anclas para sentir la emoción capacitadora. ¿No es acaso cierto que cada uno de nosotros podemos rescatar de nuestro recuerdo momentos que, si enfocamos nuestra atención en ellos, nos hacen sentirnos instantáneamente bien y pletóricos? Somos realmente libres de dirigir nuestro enfoque mediante las preguntas que nos realizamos.

Hay peguntas cuyas respuestas pueden derivar en decisiones que cambian toda una vida. Una de las preguntas más poderosas que conozco para producir cambios positivos en la vida de cualquier persona es la siguiente: "¿Qué puedo hacer, que no esté haciendo ahora, y que de hacerlo con constancia, supondría una tremenda diferencia positiva tanto en mi vida personal como profesional?". Este es un magnífico ejemplo de una pregunta con poder, una pregunta que produce respuestas importantes y valiosas para encauzar nuestra vida por un camino de excelencia y realización.

También podemos utilizar las preguntas para apoyarnos en las decisiones que tomemos y que supongan romper con malos hábitos arraigados en nosotros. Para ello, podemos plantearnos preguntas del tipo: "Si no cambio en este aspecto, ¿Cuáles serán las consecuencias que habré de soportar en último término?" o bien "¿Qué mejoras positivas se producirán en mi vida si produjese este cambio ahora mismo?". Como vemos, las respuestas que obtenemos dependen de las preguntas que estamos dispuestos a plantearnos. Es imprescindible si queremos entrar en un proceso de mejora continua plantearse preguntas que otorguen poder porque sus respuestas nos darán razones legítimas para que arraiguen en nosotros sentimientos positivos y de realización.

Si nos paramos por un instante a reflexionar porque en determinados momentos nos sentimos realmente tristes o desanimados, solo encontraremos una razón: es porque nuestra mente ha suprimido todas aquellas razones por las cuales podríamos sentirnos bien.

Constantemente nuestro cerebro se encarga de anular y de evitar que prestemos atención a miles y miles de estímulos que nos llegan cada segundo, y que supondrían de prestarles a todos atención que nos volviésemos locos. Solo podemos enfocar la atención consciente sobre un número determinado de cosas a la vez. Así, por ejemplo, no percibimos el roce del aire con nuestra piel, los ruidos de fondo,... a menos que deliberadamente decidamos prestarles atención .Nuestro cerebro es utilizado durante gran parte de su tiempo precisamente en discriminar todo este volumen de estímulos.

Por el mismo motivo, aquellas personas que se sienten bien son aquellas que suprimen de modo consciente todas las cosas malas sobre las que podrían fijar su atención. Por ello, cuando alguien se hace una pregunta de calidad, está cambiando aquello en lo que enfoca y simultáneamente está dejando de enfocar en aquellos aspectos negativos que le afectan.

Ante una pregunta como:"¿Qué hay actualmente que sea fantástico en mi vida?",es muy posible que al enfocar en la respuesta reafirmes todo lo positivo que existe en tu vida y tengas unos primeros cimientos para construir sobre ellos sentimientos más positivos. También cuando nos surge un reto o nos sentimos enojados podemos hacernos una pregunta capacitadora del tipo de: "¿Cómo puedo aprender de esta situación para que no vuelva a sucederme?". Esta es una pregunta de alta calidad e impacto, ya que nos lleva desde el desafío actual a encontrar elementos que nos ayuden a enfrentarnos a una situación similar en el futuro.

Contesta a estas preguntas y otras poderosas, y Ponte en Marcha!