Mostrando entradas con la etiqueta superación. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta superación. Mostrar todas las entradas

miércoles, 11 de mayo de 2016

Muchas maneras.

Sir Ernest Rutherford, presidente de la Sociedad Real Británica y Premio Nobel de Química en 1908, contaba la siguiente anécdota:

Hace algún tiempo, recibí la llamada de un colega. Estaba a punto de poner un cero a un estudiante por la respuesta que había dado en un problema de física, pese a que éste afirmaba rotundamente que su respuesta era absolutamente acertada.

Profesores y estudiantes acordaron pedir arbitraje de alguien imparcial y fui elegido yo. Leí la pregunta del examen y decía: Demuestre cómo es posible determinar la altura de un edificio con la ayuda de un barómetro.

El estudiante había respondido: "Llevo el barómetro a la azotea del edificio y le ato una cuerda muy larga. Lo descuelgo hasta la base del edificio, marco y mido. La longitud de la cuerda es igual a la longitud del edificio."

Realmente, el estudiante había planteado un serio problema con la resolución del ejercicio, porque había respondido a la pregunta correcta y completamente. Por otro lado, si se le concedía la máxima puntuación, podría alterar el promedio de su año de estudio, obtener una nota más alta y así certificar su alto nivel en física; pero la respuesta no confirmaba que el estudiante tuviera ese nivel.


Sugerí que se le diera al alumno otra oportunidad. Le concedí seis minutos para que me respondiera la misma pregunta pero esta vez con la advertencia de que en la respuesta debía demostrar sus conocimientos de física. Habían pasado cinco minutos y el estudiante no había escrito nada. Le pregunté si deseaba marcharse, pero me contestó que tenía muchas respuestas al problema. Su dificultad era elegir la mejor de todas.

Me excusé por interrumpirle y le rogué que continuara. En el minuto que le quedaba escribió la siguiente respuesta: tomo el barómetro y lo lanzo al suelo desde la azotea del edificio, calculo el tiempo de caída con un cronómetro. Después se aplica la fórmula altura = 0,5 por A por t^2. Y así obtenemos la altura del edificio.

En este punto le pregunté a mi colega si el estudiante se podía retirar. Le dió la nota más alta.

Tras abandonar el despacho, me reencontré con el estudiante y le pedí que me contara sus otras respuestas a la pregunta.

Bueno, respondió, hay muchas maneras, por ejemplo: tomas el barómetro en un día soleado y mides la altura del barómetro y la longitud de su sombra. Si medimos a continuación la longitud de la sombra del Edificio y aplicamos una simple proporción, obtendremos también la altura del edificio. Perfecto, le dije, ¿y de otra manera?

Si, contestó, éste es un procedimiento muy básico para medir la altura de un edificio, pero también sirve. En este método, tomas el barómetro y te sitúas en las escaleras del edificio, en la planta baja. Según subes las escaleras, vas marcando la altura del barómetro y cuentas el número de marcas hasta la azotea. Multiplicas al final la altura del barómetro por el número de marcas que has hecho y ya tienes la altura. Este es un método muy directo.

Por supuesto, si lo que quiere es un procedimiento más sofisticado, puede atar el barómetro a una cuerda y moverlo como si fuera un péndulo. Si calculamos que cuando el barómetro está a la altura de la azotea la gravedad es cero y si tenemos en cuenta la medida de la aceleración de la gravedad al descender el barómetro en trayectoria circular al pasar por la perpendicular del edificio, de la diferencia de estos valores, y aplicando una sencilla fórmula trigonométrica, podríamos calcular, sin duda, la altura del edificio.

En este mismo estilo de sistema, atas el barómetro a una cuerda y lo descuelgas desde la azotea a la calle. Usándolo como un péndulo puedes calcular la altura midiendo su período de precisión.

En fin, concluyó, existen otras muchas maneras. Probablemente, la mejor sea tomar el barómetro y golpear con él la puerta de la casa del portero Cuando abra, decirle: "Señor portero, aquí tengo un bonito barómetro. Si usted me dice la altura de este edificio, se lo regalo"

En este momento de la conversación, le pregunté si no conocía la respuesta convencional al problema (la diferencia de presión marcada por un barómetro en dos lugares diferentes nos proporciona la diferencia de altura entre ambos lugares) Evidentemente, dijo que la conocía, pero que durante sus estudios, sus profesores habían intentado enseñarle a pensar.

El estudiante se llamaba Niels Bohr, físico danés, premio Nóbel de Física en 1922, más conocido por ser el primero en proponer el modelo de átomo con protones y neutrones y los electrones que lo rodeaban.

Fue, fundamentalmente, un innovador de la teoría cuántica. Al margen del personaje, lo divertido y curioso de la anécdota, lo esencial de esta historia es que LE HABÍAN ENSEÑADO A PENSAR.

Ponte en Marcha!

viernes, 5 de febrero de 2016

Los oráculos empresariales y las artes adivinatorias.


Los oráculos y el efecto arrastre.

Échense a temblar los profesionales de las artes adivinatorias porque ha llegado una nueva generación de expertos: los oráculos empresariales. La verdad es que han existido siempre, pero parece que ahora se les ve más.

¿Cómo funciona un oráculo empresarial? 

Tras esta terminología, un tanto mística, se esconde un tipo de profesional que sabe lo que piensan los demás compañeros, es capaz de predecir el éxito o el fracaso de una persona nada más verla, conoce los pensamientos ajenos, tiene la habilidad de terminar frases por otros y ve el futuro profesional de los que le rodean. 

Nuevos profesionales en una compañía.

Cuando un profesional se incorpora a una compañía, independientemente del conocimiento que tenga de su trabajo, del sector y de la experiencia que aporte, pasa un tiempo hasta que los engranajes encajen y comiencen a funcionar fluidamente. Este tiempo puede cifrarse de seis meses a un año. 

Y es que es necesario empaparse de la cultura corporativa, conocer el modo de hacer las cosas, vislumbrar el comportamiento y las relaciones que existen entre los miembros del ecosistema empresarial, saber moverse y encontrar el sitio que a cada uno le corresponde. 

Estos oráculos no tienen en cuenta estas consideraciones y, con la perspectiva que ofrece el paso del tiempo y la tendencia a banalizar las situaciones pasadas, no ofrecen a los nuevos compañeros ni siquiera el beneficio de la duda, creando una atmósfera enrarecida en la que es un poco difícil la integración y hace que esa persona que acaba de incorporarse no se encuentre cómoda. 

El papel de los de arriba 

En el mundo empresarial parece que la permanencia es un grado. Es cierto, cuando una persona lleva un determinado número de años en la misma compañía la confianza que se genera con sus superiores es elevada. Probablemente hayan vivido momentos de presión de los que han sabido salir airosos, tengan anécdotas relacionadas con la vida de la empresa y hayan compartido muchas cenas, comidas y eventos.

Esto quiere decir que la opinión de estas personas es tenida muy en cuenta por algunos directivos que necesitan tomar el pulso de lo que acontece en su empresa. Esto es lógico, normal y bueno. Ya lo decía Peter Drucker: “el conocimiento está en la base de la pirámide jerárquica”. 

¿Cuándo es un problema? Pues cuando estas personas a las que se les pide opinión se han conformado una visión única y particular de los hechos y actúan como oráculos que predicen lo que va a pasar, arrastrando a otros. 

A lo largo de mi experiencia profesional he visto cómo las opiniones prevalecían a veces sobre los datos y cómo influía en el pensamiento de quien tenía poder para tomar decisiones acerca de la permanencia de alguien en un puesto de trabajo. 

Como decía el pintor francés Francis Picabia “nuestra cabeza es redonda para permitir al pensamiento cambiar de dirección”. Si sus decisiones influyen en otras personas no se conforme con una única dirección, salga e investigue, a lo mejor ve cosas que otros han obviado ¿deliberadamente?

Ponte en Marcha!

lunes, 4 de enero de 2016

Emprender, Cambio, Excelencia y Mejora Continua.

La excelencia como forma de vida, parte de principios simples y de reglas rígidas, un profundo sentido del liderazgo y la capacidad de reinventarse a uno mismo.

Si alguna vez en la intimidad has sentido la necesidad de hacer un cambio en tu vida porque estás insatisfecho, aprovecha este impulso y dirige ese cambio. 

Algunas veces la necesidad de cambiar surge de la necesidad de estar llenos y de alejar el vacío. 

El vacío es insatisfacción, nace de nuestra incapacidad de vivir con excelencia y nos llena de frustración, que nace de nuestro egoísmo caprichoso. 

La plenitud es vivir la excelencia, es estar satisfecho con uno mismo, es saberse el dueño de uno mismo. 

El cambio es una constante de la vida, la vida es un movimiento constante, pero el tiempo y el destino están en nuestras manos, el cambio debe ser dirigido por nuestra propia voluntad. 

La dirección que tomemos puede acercarnos ó alejarnos de los demás, si el cambio es bueno, nos acercará, si es malo nos alejará. 

Nuestra capacidad de reinventarnos es nuestra capacidad de cambiar, estar más cerca de los demás implica una capacidad de ser deseados a los ojos de las personas; si damos lo mejor de nosotros seremos apreciados y deseados, extrañados y amados, nos habremos reinventado a los ojos de los demás. 

Cuando la gente nos acepta es porque somos agradables, positivos, útiles; la gente desea que estemos cerca porque damos soluciones y nuestra presencia irradia satisfacción, ilusión, alegría; porque somos auténticos y nos mostramos como somos, esto nos acerca a los demás. 

La prueba de fuego llega cuando vemos hacia adentro de nosotros mismos, cuando nos buscamos a nosotros, ahí dentro debemos buscar lo que nos anima, ambición, poder, dinero, placer, nada, vacío la excelencia. 

Si dentro de mi he descubierto lo que me anima, entonces he descubierto quien soy yo, porque lo que me anima es lo que yo soy, si lo que me anima es la pasión por ser excelente entonces seré excelente, es la capacidad de ser mejor. 

El rumbo de la excelencia está trazado por los valores, la verdad, la bondad, la belleza, la superación personal y el bien común. 

La intención de cambiar no es suficiente, el cambio debe pasar del corazón a las manos, para entregar a todos lo mejor de uno mismo, para crear una cultura de excelencia. 

Los hábitos de excelencia deben ser adecuados a las necesidades de aquellos con quienes convivimos. En el darnos a los demás está la excelencia, en el hacerlo hasta que duela, para que esté bien hecho, en el servir, en el hacerlo bien, con pasión, con ilusión. 

La excelencia es una manera permanente de ser, es hacer las cosas bien, sin errores, con actitud y voluntad de servir. 

El liderazgo comienza con nuestro propio convencimiento de que buscamos la excelencia como forma de vida, por el bien que nos otorga a nosotros mismos y los que nos rodean.

Si nos convencemos de adoptar la excelencia como forma de vida, con pasión, entonces ya está en nosotros la capacidad de ser líderes. 

La perfección no existe, no es propia de los hombres, pero la excelencia y la mejora continua son capacidades a nuestro alcance. 

El cambio empieza por nuestras actitudes, pero si cambiamos de actitud nos acercamos al cambio de hábitos. Esta es la clave para ser líderes del siglo XXI. 

Si quieres emprender, lidérate, buscando la excelencia a trabés del cambio y la mejora continua. Ponte en Marcha!

martes, 29 de diciembre de 2015

La autodisciplina se transmite a los colaboradores. De la cultura del esfuerzo a la exigencia.


¿Cree usted que podría hacer más de lo que hace? 

Todos podemos hacer más de lo que hacemos. Necesitamos de la voluntad y la perseverancia, cualidades con las que de pequeños nos venían diciendo que se conseguía todo.

Sin embargo, nuestro conocimiento no alcanza a saber, en la mayoría de los casos, cómo se puede conseguir esta voluntad. 

Un consejo que vengo dando a los alumnos de mis cursos es el de iniciar cada jornada con las tareas más duras, más inalcanzables, más difíciles, o simplemente las que menos nos agraden. 

Así, venciendo resistencias y superando obstáculos al iniciar el día, fortalecemos poco a poco nuestra voluntad. 

Sin embargo, toda esta práctica parte de algo inestable y ficticio para bastantes personas, ya que ante la ausencia de voluntad, se es incapaz de iniciar el día con los trabajos menos deseados. 

Por ello, se precisa de una sólida base que nos ayude a seguir adelante ante los escollos. Podríamos bautizarla con la denominación de "disciplina". 

Esta disciplina vendrá dada en función de la energía personal que poseamos y de las costumbres con las que la adiestremos en el día a día. 

Analicemos primero la energía personal. ¿Cuáles pueden ser las causas o motivos de la falta o insuficiencia de la misma? 

Sin duda, la inestabilidad emocional y la dispersión mental. 

La estabilización y la concentración son dos objetivos a conseguir para dirigir el foco de nuestra atención hacia el refuerzo de esta energía. 

¿Y cómo alcanzarlos? 

Organizando las ideas, planificando minuciosamente el tiempo y cumpliendo el plan previsto. Entrando en cada asunto y saliendo una vez resuelto, sin dejar asuntos a medias. Practicando la relajación y meditación diariamente y pasándole cuentas diariamente al personaje que llevamos dentro. 

Por otra parte, hemos de entrenar nuestra energía en las costumbres del día a día. 

Cuan erróneo es decir: "Éste es más fuerte que yo". Esta frase y el sentimiento que la acompaña paralizan por adelantado nuestro esfuerzo. 

Uno de los secretos para que los esfuerzos lleguen a buen término es aplicarlos en los detalles. Sin apenas darnos cuenta alcanzarán al conjunto. 

Decía Henry Ford: "Tanto si crees que puedes como si crees que no puedes estás en lo cierto." 

El pensamiento es una arma poderosa y somos nosotros a quienes les corresponde saberla dirigir. Los pensamientos que nos llevan hacia el deseo de practicar el entrenamiento progresivo y diario, son en sí ya un principio de éxito. 

Quien se propone un deseo, se está demostrando que tiene voluntad de inicio. 

Podría ser que éste fuese deficitario. Se trataría de reforzarlo, darle apoyo. Inicialmente lo haríamos a través de la parte orgánica. La sobrealimentación o la escasez, pueden ser causa de falta de energía. Vigilemos cómo nos alimentamos. Comamos de todo equilibradamente y evitemos los excitantes. ¿Comemos para vivir o vivimos para comer? 
 
La relajación profunda de cinco a diez minutos cada día potenciará nuestra energía. 

¿Nos hemos subido al carro del sedentarismo? ¿Practicamos algún tipo de ejercicio? Aunque sólo sea andar una hora cada día. 

Las horas de sueño diarias no podemos aplazarlas. Ni tampoco recuperarlas. Es necesario descansar de siete a ocho horas diariamente. Ir a dormir después de haber cenado opíparamente, o después de haber visto una película de violencia impide descansar con profundidad. 

Así pues, una alimentación sana, unos minutos de relajación y meditación, el ejercicio físico y el descanso diario son básicos para potenciar la energía personal, (energía física, mental, y emocional).

Por una cultura de la exigencia y no del esfuerzo, Ponte en Marcha!

viernes, 23 de octubre de 2015

Emprendedor! Un esfuerzo extra, bien vale la pena.


El esfuerzo EXTRA es lo que separa:
...al excelente del mediocre;
...al profesional del aficionado; 
...al héroe del general; 
...al desprendido del caritativo; 
...al ganador del competidor; 
...al amigo del conocido; 
...al sabio del culto; 
...al invencible del perdedor. 
...
 
En ese EXTRA que se saca de donde nadie sabe, cuando ya las fuerzas no alcanzan, cuando la noche acecha y la soledad quiere invadir el espíritu, es cuando los emprendedores crecen.

Ahí es donde se prueban las voluntades y donde el emprendedor se hace más emprendedor porque reconoce el poder de la exigencia y el valor inquebrantable de la fe. 

Pero hay también aquellos que en su diario y común vivir hacen de sus horas libres un continuo EXTRA.

EXTRA son los días cuando en un anonimato voluntario comparte su tiempo y experiencias con otros.
EXTRA es salirse de la comunicación técnica y preguntarle al otro por sus hijos y su familia. 
EXTRA es el detalle de dar gracias, sonreír y saludar a aquel con el que te cruzas. 
EXTRA es decir una palabra agradable, es ceder el paso, es no solo acordarse del cumpleaños de alguien, sino hacerle saber que no lo olvidas. 
EXTRA son muchos actos que distinguen al hombre educado del cortés, al generoso del egoísta, al social del huraño.
EXTRA ...

Da ese paso EXTRA y Ponte en Marcha! para ser EXTRAORDINARIO.

martes, 29 de septiembre de 2015

El poder de romper hábitos negativos y formar hábitos positivos.


Los hábitos que hemos ido formando a lo largo de los años pueden convertirse en los causantes de grandes pérdidas de tiempo. Cuando no son efectivos, pueden limitar nuestra capacidad, paralizar nuestro avance y desarrollo, y disipar nuestra energía. Pueden hacernos perder literalmente años de nuestra vida. 

Pero en el otro lado de la balanza, los hábitos positivos, pueden tener efectos poderosos, saludables y hacernos avanzar decididamente hacia nuestros mayores sueños. Son capaces de generar un ahorro muy importante de tiempo y energía, reduciendo al mismo tiempo la tensión y el estrés en nuestras vidas. 

Los hábitos no son más que algo que hemos transformado en automático en nuestra vida, poniendo muy poco esfuerzo. Es como un piloto automático que actúa siempre igual ante una determinada circunstancia. Puede tratarse de fumar, beber, comer en exceso, mascar chicle, juguetear con algo en las manos, etc…

Pero también puede tratarse de ordenar sus asuntos antes de dejar su oficina cada día, hacer algo de ejercicio al levantarse cada mañana, revisar sus objetivos antes de acostarse, sonreir a cada persona con la que se cruza, leer algo cada noche antes de dormir, asearse cuidadosamente todos los día, leer algo a sus hijos cuando van a acostarse, etc… 

Tanto si se trata de un buen hábito o de uno malo, lo que es seguro es que afecta su vida. Si le ayudan a lograr con mayor efectividad sus metas, a mejorar su salud, a sentirse más realizado y feliz, y si le hacen más efectivo ayudándole a usar mejor su tiempo, posiblemente se trate de un buen hábito. Pero si lo que hace es limitar su efectividad, hacer que malgaste su tiempo, y le resta recursos, probablemente se trate de un mal hábito. 

Antes de destruir cualquier hábito se ha de estar seguro de que se trata de un mal hábito y de que verdaderamente desea destruirlo. Porque de este modo, si ve claros los beneficios que le aportará destruir ese hábito, la motivación será poderosa para realizar la transformación. Nadie puede lograr un éxito en algo que no desea fervientemente. 

Siempre es gratificante tener la sensación de que es uno quien controla su propia vida. Eso debería ser motivación suficiente para generar las transformaciones necesarias. Comience a experimentar su poder destruyendo algunos pequeños hábitos negativos que tenga, para poco a poco ir atacando a los de mayor envergadura. Deje de pedir pizza por rutina todos los viernes, o de ir a comer por pereza siempre al mismo restaurante de manera mecánica, o de encender la televisión nada más llegar a casa a pesar de no tener ganas de verla. Tome una decisión consciente cada vez. No se deje arrastrar por la inercia de los hábitos negativos.
 
Algunos hábitos negativos como fumar, beber, o comer en exceso pueden resultar más difíciles de romper. Una mayor motivación será necesaria para iniciar y mantener el esfuerzo necesario que requerirá el proceso. En estos casos es fundamental tomar conciencia de todas las consecuencias negativas que le reportará mantener ese mal hábito. Cuanto mayor sea el dolor que asocie a ese comportamiento, más fácil le será destruirlo y deshacerse de él. Si está convencido de que fumar va a reducir sus expectativas de vida en una media de 16 años, o que la falta de ejercicio puede duplicar sus posibilidades de sufrir un infarto, le será mucho más sencillo emprender el cambio necesario. 
 
Una vez que se sienta motivado para comenzar, asegúrese de establecer metas ambiciosas, pero que se sienta capaz de lograr. Por ejemplo, no es adecuada una meta como perder 20 kilos en una semana. Mantenga sus metas en la justa perspectiva temporal, y divídalas en pequeños pasos a lo largo del tiempo. Utilice también mecanismos que le permitan medir diariamente su avance hacia su objetivo. Esto le permitirá mantenerse enfocado en su objetivo y controlar que el avance se está produciendo correctamente. 
 
Y a partir de ese momento entra en juego la autodisciplina. Márquese el reto de lograr los objetivos diarios y semanales que se proponga. Si su objetivo es hacer ejercicio durante 20 minutos cada día, haga ejercicio durante 20 minutos todos los días. No se permita saltarse ni un solo día, porque de ese modo, le será más fácil entrar en la dinámica de saltarse el segundo y luego el tercero. Y de ese modo, volverá fácilmente a su antigua pauta de comportamiento. Mantenga siempre la recompensa a largo plazo en mente, y no se permita sucumbir ante las recompensas fáciles a corto plazo. 

En algún caso, también puede ser una motivación poderosa contar con el apoyo de sus seres queridos. Siempre es más difícil abandonar un compromiso cuando hemos dado la cara frente a personas que nos importan. Y otro modo igualmente poderoso es compartir el camino con otra persona que también quiera romper la misma pauta negativa.

Y por último, haga lo más agradable posible su camino de transformación. Ofrézcase gratificación en sus avances. Busque formas de recompensarse por su esfuerzo. Celebre intensamente sus triunfos. En definitiva, le están llevando en la dirección de sus mayores objetivos en la vida. Y eso es algo verdaderamente digno de celebrar.

Rompe tus hábitos negativos y Ponte en Marcha! para ser más eficiente construyendo hábitos positivos.