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martes, 9 de mayo de 2017

Un método para mejorar las capacidades negociadoras


La negociación está presente cada vez en más situaciones de nuestras vidas personales y laborales. Sin embargo, no resulta fácil negociar bien. Son numerosas las negociaciones que acaban de manera poco o nada satisfactoria para las partes involucradas. Las estrategias utilizadas dejan a menudo a las personas insatisfechas y agotadas. 

Muchas veces, las personas se encuentran ante un dilema a la hora de negociar. Ven dos formas de hacerlo: ser duro o ser blando. El negociador blando intenta siempre evitar el conflicto personal, por lo que realiza concesiones con facilidad para alcanzar un acuerdo. El negociador duro, por el contrario, considera cualquier situación una lucha de voluntades en la que la parte que adopta la posición más extrema y aguanta más consigue mejores resultados. 

Sin embargo, ninguna de estas dos formas de negociación ofrece resultados satisfactorios para todas las partes involucradas. El primero desea una solución amistosa, pero termina sintiéndose explotado y resentido. El segundo, por su parte, quiere ganar y termina provocando una respuesta igualmente dura en la parte contraria, lo que acaba dañando la relación entre las partes.
Existe una tercera forma de negociar, una forma que es tanto blanda como dura. El método de la negociación basada en los principios o méritos consiste en decidir las cuestiones sobre la base de sus propios méritos en vez de a través de un proceso de disputa centrado en lo que cada una de las partes hará y dejará de hacer. Consiste en buscar el beneficio mutuo siempre que sea posible, y cuando los intereses están en conflicto, insistir que el resultado pueda ser considerado justo por ambas partes. 

Si sigue las indicaciones del método que se explica a continuación, verá cómo su forma de negociar comienza a ofrecer unos resultados mucho más productivos. 

Separe las personas del problema. Cuando se negocia, uno trata con seres humanos que tienen emociones, diferentes experiencias y puntos de vista, y son impredecibles. Este aspecto humano de la negociación puede ser útil o desastroso. Por un lado, el proceso de llegar a un acuerdo puede generar un compromiso hacia un resultado mutuamente satisfactorio. Por otro, las personas se enfadan, se vuelven temerosas, se frustran y se ofenden. 

Cada negociador tiene dos clases de intereses: conseguir sus objetivos y que la relación con la otra parte sea buena. La mayoría de las negociaciones tienen lugar en el contexto de una relación en curso, en la que es importante llevar cada negociación de forma que ayude en lugar de dificultar relaciones y negociaciones futuras.

Céntrese en los intereses, no en las posiciones.
El problema básico de una negociación no reside en las posiciones enfrentadas, sino en el conflicto entre las necesidades, preocupaciones y temores de cada parte. Reconciliar intereses funciona porque detrás de las posiciones enfrentadas se encuentran intereses compatibles y compartidos, además de los que están en conflicto. Tendemos a asumir que, debido a que las posiciones de la otra parte son contrarias a las nuestras, sus intereses también deben serlo. En muchas negociaciones, sin embargo, un análisis serio de los intereses subyacentes revelará la existencia de más intereses que se comparten y son compatibles que aquéllos que son opuestos. 
 
Hay que ser duro con el problema, pero blando con las personas. Luchar duro por cuestiones importantes incrementa la presión para llegar a una solución eficaz. Apoyar a las personas que están en la parte contraria mejora la relación e incrementa la posibilidad de llegar a un acuerdo. Es la combinación de apoyo y ataque lo que funciona; por sí solos, son insuficientes. 

Busque opciones para el beneficio mutuo. La habilidad de idear opciones es una de las cualidades más valiosas que puede tener un negociador. No obstante, no es fácil. Para idear opciones creativas, un negociador debe hacer lo siguiente: 

Separar la invención de la decisión. Separar el acto creativo del crítico; el proceso de idear posibles soluciones del proceso de elegir entre ellas. Idear no resulta fácil. Para ello, se puede utilizar una sesión de brainstorming con unos pocos compañeros y amigos. Esta sesión estará destinada a producir todas las ideas posibles para solucionar el problema entre manos. La regla es posponer la crítica y la evaluación de ideas.

Ampliar las opciones. Incluso con la mejor intención, los participantes de una sesión de brainstorming pueden trabajar bajo la asunción de que están buscando la respuesta correcta. Sin embargo, en esta fase de la negociación se desarrolla el escenario en el que se va a negociar. Hay que disponer de un número importante de ideas diferentes, ideas que se pueden desarrollar más tarde en la negociación entre todas las partes y entre las cuales se puede elegir. 

Facilitar la decisión. Dado que el éxito en la negociación depende de que la otra parte tome la decisión que uno quiere, hay que hacer lo posible para que esa decisión sea fácil. En lugar de dificultar las cosas a la parte contraria, hay que plantearles una solución que sea fácil de aceptar. 

Utilice criterios objetivos. Es más fácil tratar con las personas cuando todas las partes negocian sobre una base de criterios objetivos para llegar a una solución en lugar de intentando hacer que la parte contraria se eche para atrás. Llegar a un acuerdo mediante la discusión basada en criterios objetivos también reduce el número de compromisos que debe hacer y deshacer cada parte en su camino hacia el acuerdo. En la negociación basada en las posiciones, los negociadores invierten mucho tiempo defendiendo su posición y atacando la de la parte contraria. Las personas que utilizan criterios objetivos invierten su tiempo de manera más eficiente buscando posibles soluciones. 

Como mínimo, los criterios objetivos deben ser independientes de los deseos de cada parte y tanto legítimos como prácticos. Después de identificar algunos criterios objetivos y procedimientos, llega la hora de discutirlos con la otra parte: 

1. Se debe plantear cada cuestión como una búsqueda conjunta de criterios objetivos. Todas las partes tienen intereses opuestos, pero también comparten un objetivo. 

2. Hay que razonar y estar abierto a razonamientos. Lo que convierte una negociación en una búsqueda conjunta es que las partes se sientan en la mesa con la mente abierta. Es la combinación de estar abierto a otros razonamientos e insistir en una solución basada en criterios objetivos lo que hace que la negociación basada en los méritos sea tan persuasiva y eficaz a la hora de conseguir que la otra parte entre en el juego. 

3. No hay que ceder nunca a la presión. La presión puede adoptar varias formas: un soborno, una amenaza o una simple negación a razonar. En todos estos casos, es fundamental invitar a la parte contraria a manifestar sus razonamientos, sugerir los criterios objetivos que se piensan aplicar, y negarse a realizar cualquier concesión si no es sobre la base de esos criterios. 

Trabaja tus cpacidades negociadoras. Ponte en Marcha!

martes, 10 de noviembre de 2015

La negociación, al igual que el emprendimiento, es un juego de estrategia


Nos levantamos y después nos sentamos; oímos y, a veces, escuchamos; lloramos y reímos, subimos y bajamos; hablamos y callamos; mandamos y obedecemos, queremos y odiamos; sentimos y nos sienten; aplaudimos y criticamos; cambiamos y volvemos a cambiar; todo gira y gira, y giramos con todo lo que nos rodea. 

Y, también estamos de acuerdo, unos más y otros menos; pero, realmente ¿estamos de acuerdo? Vamos a hacer un alto en el camino y reflexionemos sobre los acuerdos. 

Vamos a refrescar la memoria. ¿Os habéis dado cuenta de la cantidad de acuerdos a los que llegamos en el día a día y muchos de ellos no los planteamos como una negociación? Algunos porque no nos interesan pero otros, ¿nos interesan? 

Todos sabemos que negociar es llegar a un acuerdo satisfactorio entre dos partes enfrentadas, que quieren acercar posturas y están dispuestos a conceder algo por algo. Parece un juego.. y efectivamente LO ES. Un juego casi siempre es competitivo, siempre que se juega se quiere ganar, en las negociaciones no tienen porque ser así. Hay negociaciones competitivas, como cualquier juego, pero también hay negociaciones cooperativas, un juego en el que las dos partes sienten que han ganado. 

Y, ¿por qué digo que es un juego? 

Vamos a fijarnos y nos daremos cuenta de que en el fondo todos conocemos el juego de la negociación pero nos falta muchas veces pararnos a pensar y planificar una estrategia. Una estrategia que nos convenga, analizada y pensada para conseguir nuestro objetivo. 

El juego. Descubramos el juego y la negociación. Cuando vamos a negociar dos partes se encuentran en un lugar, cualquiera que sea: es la conocida mesa de negociación (en el juego es un tablero). En esa mesa de negociación se parte de una situación inicial enfrentada compuesta por un conjunto de variables que hay que manejar e intercambiar, y conseguir acercar, con paciencia y todo el tiempo que se necesite, nuestra posición inicial hacia la posición de la otra parte, al mismo tiempo que ésta lo hace también. 

Las fichas. Las variables de la negociación son en el juego. Las fichas (si tú mueves esta ficha yo muevo esta otra y así sucesivamente, paso a paso, sin prisa), estamos moviendo la posición de las variables (fichas) en la mesa de negociación (tablero); estamos acercando posturas. Las dos partes conocemos, o debemos conocer, todas las variables y su valor para ambas. Así, cuando intercambiemos las variables lo hagamos por otras del mismo valor o superior si queremos ganar, o por unas de un valor inferior si es por una estrategia preparada de antemano. 

Ahora vamos a jugar y a trasladar el juego a la negociación. Os propongo que os plantéis la negociación como una partida de ajedrez donde las partes deben buscar una solución (acabar la partida) competitiva o cooperativa (todas las partidas de ajedrez son competitivas sin embargo, las negociaciones pueden ser también cooperativas). El tablero es la mesa negociadora, las variables son las fichas blancas y negras, hay muchos peones, hay alfiles, torres, caballos y están la reina y el rey. Recuerda que hay que conocer todas las variables para posibles intercambios.

La partida. Se empieza la partida y empezamos a acercar posiciones: empieza la negociación. Lo primero que hacemos es acercar los peones, variables de poco valor, para preparar el terreno y coger posiciones; acercamos posturas en la negociación. Conforme transcurre la partida empiezan a entrar en juego variables de mayor valor: caballos, alfiles y torres. Sigue la partida y entran en juego las variables principales a negociar, las de mayor valor: la reina y el rey. Aquí es cuando, conocidas todas y su posición en el tablero, hay que tener cuidado con lo que se intercambia y con las fichas que se mueven pues podemos perder algunas sin darnos cuenta. 

Cuando están todas en juego cambian constantemente las posiciones, aparecen nuevas situaciones en el tablero, se mueven todas las fichas de un lado para otro; se buscan alternativas. 

Llega el momento del intercambio. Tener en cuenta que antes de intercambiar variables hay que conocer todas las que están en el tablero. Aquí es donde se empieza a ver quién sabe jugar mejor la partida; lo importante es proteger la variable principal (rey) con las demás. En la negociación hay que ir intercambiando variables por variables pero, lo fundamental es saber qué hay que intercambiar. Los buenos negociadores intercambian sus peones por caballos, torres o alfiles (variables de mayor valor para la otra parte). Lo ideal sería intercambiarlo por el rey o la reina. 

El final de la partida. Sigue el juego, sigue el intercambio y llegamos a una posición final en el tablero: posibles soluciones a la partida; posibles soluciones a la negociación. 

Jaque mate. Acaba la partida y hay un acuerdo, hay un final; puede ser que ganen las blancas o que ganen las negras, dependerá de la estrategia que haya llevado cada uno. En estos casos uno ganará y otro perderá, se darán las situaciones ganar/ perder o perder/ ganar de la negociación, en ambas situaciones una de las partes ha defendido mejor sus intereses y ambas han cooperado (han acercado posturas), pero una lo ha hecho mejor que la otra. La que mejor ha defendido sus intereses ha ganado y la otra ha perdido.

Quedamos en tablas. Esta es la otra posible situación, las tablas en el ajedrez, la situación ganar/ ganar (para los competitivos lo entenderán como un perder/ perder, como jugadores de ajedrez somos competitivos, sentimos frustración al llegar a esta situación, para nosotros será un perder/ perder, pero en la negociación es la solución ganar/ ganar). 

Si lo vemos desde el punto de vista en el que las dos partes han intercambiado variables y acaban en una situación que ninguno gana más que el otro, los dos han cedido por igual, ninguno de los dos gana y ninguno de los dos pierde. Los dos han variado su posición inicial, han acercado posturas, han intercambiado variables y han llegado a un final, pero los dos siguen con fichas en el tablero que no han intercambiado. El valor de estas variables es importante para ambos, tan importante que las han defendido hasta el final y no están dispuestos a concederlas.

En la negociación es una de las posibles soluciones, depende de cómo estemos dispuestos a defender nuestros intereses, llegaremos o no a esta situación.

Es la situación más difícil de conseguir en las negociaciones, las partidas más difíciles, las más largas, donde las partes preparan y planifican cuidadosamente su estrategia, conceden variables y manejan bien los tiempos. Imaginaros que queréis jugar una partida de ajedrez que desde el inicio quieres que acabe en tablas, dejarás de ser competitivo (rasgo característico de todo buen jugador de ajedrez) y pasarás a ser cooperativo.

Para que se dé una solución ganar/ ganar en las negociaciones ambas partes deben defender sus intereses y cooperar. Al contrario que en el ajedrez que se defienden los intereses y se compite, se quiere ganar. 

Si analizamos las tablas desde el punto de vista de la negociación, las entendemos como soluciones posibles a un acuerdo en el que ambas partes se sienten ganadoras, aunque las tablas en el ajedrez hagan sentirse a las partes perdedoras. 

No me gusta la partida, no quiero seguir jugando. Hay veces que el carácter competitivo nos lleva a tomar la decisión de abandonar la partida; nos enfadamos y no queremos seguir jugando. Partidas en las que una de las partes se retira de la negociación, no quiere acabar la partida, no quiere llegar a un acuerdo; en este caso se dará la situación perder/ perder de la negociación: los dos pierden, la partida se rompe. Los jugadores de ajedrez también nos sentimos perdedores cuando acabamos en tablas, no hemos podido ganar al contrario, pero ésta es otra manera de jugar la partida sin llegar a terminarla, es decir, no se acaba la partida; no que acabe en tablas. 

Como reflexión, para prepararse una negociación hay que tener una buena estrategia, saber intercambiar variables, defender las variables más importantes y sobre todo manejar bien los tiempos. 

Para las siguientes partidas te recomiendo que medites antes si quieres jugar o no, si es que sí, dedícale tiempo, reflexión y preparación. 
- Prepara los movimientos iniciales.
- Conoce qué fichas debes intercambiar y por qué.
- Ataca y defíiéndete de los ataques.
- Visualiza la partida en todo momento y no hagas nada que no tengas pensado; si es necesario, tomate tiempo.
 y finalmente juega y disfruta del juego: siempre se aprende más jugando que observando.

Ponte en Marcha!
y … empieza la partida: la vida es una negociación continua. Si te interesa algo, juega.

lunes, 1 de junio de 2015

El poder de la Simplicidad y del Sentido Común en el Proceso de "Diferenciación y Posicionamiento" de tu Negocio.


Una Estrategia de Diferenciación Poderosa, se construye mediante la Implementación y Orquestación de Ideas Simples.  
 
Cada nuevo día que pasa, me convenzo más de que, para cualquier empresa y especialmente para una pequeña empresa, la Implementación y Orquestación de "IDEAS SIMPLES Y DIFERENTES", tanto en la comunicación externa, como en las acciones internas, constituyen la estrategia de marketing más CONVENIENTE para competir en estos tiempos de feroz competencia.

Sin embargo, muchos empresarios NO RESISTEN la simplicidad de las cosas, porque al parecer, las cosas mientras más complicadas resulten, más efectivas "deberían" ser. Yo creo que es todo lo contrario.  

Si eres propietario de una pequeña o mediana empresa, o eres el responsable de su comercialización, presta atención a este post, porque en él se condensa la Magia del Marketing para una pyme. 

Si me pidieses que resuma de manera breve, cómo podrías potenciar la comercialización de tu pequeño negocio de una manera sostenida; cómo podrías incrementar el valor de tu negocio en el mercado; cómo incrementar ventas, etc... te diría lo siguiente:   

Primero, te animaría para que comenzases a pensar como los grandes; a considerar tu MARCA como el ACTIVO más importante de tu negocio, y que, por otra parte, el valor de este activo (de tu marca) está en la mente de tus clientes actuales y potenciales y es directamente proporcional a la PERCEPCIÓN que éstos tienen de tu marca.  

En segundo lugar, te animaría a identificar un BENEFICIO sobre el cual puedas comenzar a desarrollar tu DIFERENCIACIÓN y a construir tu POSICIONAMIENTO. Es decir, un beneficio que podrías mostrar bajo diferentes formas, atributos o características de tu MARCA (servicio o producto), pero que realmente te haga DIFERENTE.  

En tercer lugar, te animaría a desarrollar una IMPLEMENTACIÓN PRÁCTICA de tu diferenciación, de modo que puedas tener el control sobre la PERCEPCIÓN que genera tu MARCA, ya que, el marketing y el posicionamiento, no son más que un "Juego de Percepciones". Nada es verdad o mentira, simplemente tu mercado (tu público objetivo inicial) percibe a tu negocio de una cierta manera, y lo que debes intentar, primero, es definir CÓMO QUIERES, o te CONVIENE ser PERCIBIDO, y segundo, desarrollar, orquestar y ejecutar de manera consciente, una serie de acciones y hábitos que faciliten que tu cliente PERCIBA y EXPERIMENTE tu diferencia.  

Desde mi punto de vista y de manera muy resumida, este es el corazón que mantiene la vitalidad y la buena salud del marketing en una pequeña empresa; es el núcleo que debe regir todo cuanto se hace en tu empresa.  

Es sencillo: si logras encontrar lo que realmente hace diferente a tu negocio, y confirmas que esa diferencia es valorada por tus clientes, y sobre todo, te aseguras de implementar y orquestar una serie de acciones concretas y tangibles, para que tu cliente experimente SIEMPRE los beneficios que te diferencian, tienes el éxito prácticamente garantizado.  

En otras palabras, si después de un estudio y análisis, logras identificar o DECIDIR aquello que realmente diferenciará a tu negocio del resto de tus competidores, e implementas una comunicación externa y coherente con tu diferenciación, mediante tácticas sencillas, originales y efectivas, comenzarás a crear un cierto nivel de EXPECTATIVAS en tu Nicho de Mercado.

Ahora bien, si esas expectativas que tu cliente o prospecto se ha creado, PERCIBE que son cumplidas y mejor aún, sobre cumplidas cuando éste interactúe con tu negocio, entonces has comenzado a consolidar tu diferencia y a posicionar esa diferencia en la mente de tus clientes o consumidores... y lo mejor de todo, es que en este punto, comenzarás a tomar el control de la publicidad "boca a boca"; empezarás a mover y controlar los hilos de la PERCEPCIÓN.

No te compliques, diferénciate y Ponte en Marcha!

lunes, 23 de marzo de 2015

Emprender como chinos.

Los 10 mandamientos chinos del emprendedor

El modelo chino de hacer negocios provoca en España una mezcla de envidia por sus éxitos y recelo por sus condiciones laborales. Recientemente el dueño de Mercadona alabó su cultura del esfuerzo, aunque otros apuntan al choque con los valores sociales europeos. 
El éxito de los negocios chinos no se basa en la suerte o la explotación. Su cultura está basada en el honor, el trabajo duro y en definir una meta a medio-largo plazo. Y en general consideran una “verguenza” trabajar toda la vida para otra persona, por eso llevan el emprendimiento en la sangre. 
Pero además aplican unos `mandamientos´ concretos que los diferencian. Estos son: 
1- Elegir un buen local, en buen sitio, pero barato. 
2- Comenzar a emprender cuanto antes (23 años es la edad media) 
3- No tener apego al negocio. Si no funciona, se cambia 
4- La competencia es sana, muchos incluso fomentan que se abran negocios junto al suyo 
5- No conformarse con un solo negocio 
6- Para trabajar, mejor empleados chinos 
7- No pedir jamás un préstamo al banco. La familia y amigos no te cobran intereses 
8- Cuando un sector está saturado, busca otro. Detectar oportunidades de negocio. 
9- Dale a tu cliente lo que necesita, aunque no lo entiendas. 
10- Trabajo y ahorro aunque vivas en malas condiciones durante unos años.

Por una vez copia de los chinos y Ponte en Marcha.