Mostrando entradas con la etiqueta habilidades. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta habilidades. Mostrar todas las entradas

miércoles, 27 de diciembre de 2017

¿Qué se espera del jefe? Versus ¿Qué esperan los jefes de los jefes?

Del estudio “¿Qué se espera del jefe?” quedó patente que entre esos hábitos debe estar, obligadamente, escuchar y contar con las ideas y opiniones de los colaboradores, no sólo mandar. Incluso cuando manda, debe saber hacerlo dentro de los principios básicos del comportamiento de liderazgo, para lograr que la comunicación de las tareas y decisiones sea clara y permita posteriormente reforzar la coherencia del comportamiento del jefe. 

Es revelador que tres de los cuatro factores reclamados a los jefes en la investigación tengan relación directa con la comunicación. Parece que los colaboradores reclaman un contacto de mayor calidad, más directo y abierto con sus jefes, en ambas direcciones. Sin embargo, no se trata de comunicación sin más, sino de comunicación acompañada de comportamientos directivos coherentes y consecuentes con lo comunicado y escuchado, tal como remarca el segundo factor. 

En esta investigación, relativa a las cualidades esperadas del jefe, no aparece entre las prioridades el respeto a los horarios. Da la impresión de que en un entorno adecuado, con jefes con un comportamiento directivo correcto, se está a lo que haga falta y cuando haga falta. 

Asimismo, llama poderosamente la atención el hecho de que el factor “control” se sitúe el último, cuando uno de los cuatro factores más determinantes es “que me reconozca lo que hago bien y me corrija lo que hago mal”, lo que viene a confirmar una vieja sospecha: en general, los jefes no saben ejercer el control. Un comportamiento adecuado de liderazgo convierte el control en la oportunidad para comentar lo bueno y lo malo. 

Los datos sugieren que los jefes tienden a controlar de forma negativa y presionante, y por eso resulta lógico que la mayoría no los asocie. No obstante, conviene recordar que ser un buen jefe no se puede enseñar, sólo se puede aprender. Así, la inmensa mayoría acaba aplicando a su estilo de jefatura modelos de comportamientos adquiridos por intuición, muchos de ellos contrarios a los que se deben ejercer hoy para obtener un adecuado nivel de rendimiento, gestión y retención del talento. 

¿Qué esperan los jefes de sus jefes? 
Coinciden en los cuatro primeros (“que escuche”, “que sea coherente”, “que sea claro”, “que me reconozca lo que hago bien y me corrija lo que hago mal”) y varían en casi todos los demás. Los que son más importantes para los jefes que para la base son los siguientes: “que desarrolle mi carrera”, “que me diga claramente qué espera de mí”, “que sea ejemplo” y “que cumpla sus compromisos”. Es decir, los mandos son mucho más exigentes con el cumplimiento de sus jefes que el personal de base. Parece que una vez que saben por propia experiencia lo que es ser jefe, esperan que los suyos estén más a la altura; lejos de esperar comprensión, los directivos con mandos a su cargo deben entender que su listón es mucho más alto y que el nivel de exigencia de su equipo directo requiere un comportamiento directivo ejemplar. 

Seas jefe, o tengas jefe, escucha, se coherente, se claro, reconoce a los demás y Ponte en Marcha!

lunes, 5 de septiembre de 2016

Lo que las empresas y los emprendedores buscan y las universidades no enseñan (8) FORMACIÓN CONTINUA.


Lo que las empresas y los emprendedores buscan y las universidades no enseñan. 

FORMACIÓN CONTINUA 

Veo claramente dos extremos en esta cuestión. Uno es el del profesional que cuelga su diploma, consigue un empleo y se olvida. Lo máximo que hace es participar en los cursos que la empresa ofrece, pero si dependiese de su propia voluntad, seguiría hablando su inglés spanglish, repitiendo expresiones llenas de errores y consultando los mismos libros que usó en la facultad. 

Llueve sobre mojado cuando hablo de la necesidad de seguir aprendiendo siempre, pero sé que algunas personas nunca se convencerán de esta idea. ¿Para qué aprender si lo que ya saben es suficiente para desempeñar sus funciones? No se dan cuenta de que necesitan seguir con su formación para desempeñar sus funciones aún mejor, y sobre todo, para abrir la posibilidad de adquirir nuevas responsabilidades. En el mundo laboral el aprendizaje debe ser continuo. En parte porque el conocimiento evoluciona sin parar y el profesional tiene, como mínimo, que mantenerse actualizado con nuevas técnicas, conceptos y prácticas de su profesión. Por otro lado, porque el ser humano necesita continuar evolucionando, adquiriendo habilidades y desarrollando competencias. Todo lo que sirva para mejorar le debe interesar : dominar plenamente un idioma extranjero, perfeccionar sus habilidades sociales y de negociación o saber utilizar nuevas herramientas de gestión, por ejemplo. 

La falta de tiempo para estudiar y la dificultad de acceso a la información ya no son disculpas para que alguien deje de seguir aprendiendo. Hoy, con una conexión a Internet, se pueden hacer aproximadamente cuatrocientos cursos de e-learning (enseñanza a distancia), ofrecidos por escuelas y universidades. Son clases de perfeccionamiento, ciclos superiores, post-grados e incluso máster en administración de empresas, que el profesional puede recibir en el ordenador de casa o de la oficina. Además, gran parte del conocimiento que se necesita está disponible en libros, y para comprarlos no es necesario ni salir de casa. Podemos hacerlos por Internet. 

En el otro extremo de la cuestión de la formación continua está el profesional que acumula cursos, diplomas y conocimiento de idiomas, porque quiere seguir todas las tendencias del mercado. Pero tampoco es eso, ¿verdad? Con el afán de seguir las tendencias del mercado muchos tienen una sobrecarga de actividades, intereses y focos de atención, que, más que mejorar, puede entorpecer el desempeño de su trabajo. 

Si eres un profesional que vive en busca de formación, te sugiero que te cuestiones hasta qué punto no estás preocupado por acumular conocimientos, más que por presión externa que por convicción propia. Quieres ser competitivo y para ello consideras que necesitas estar en igualdad de condiciones con tus “rivales”. Pero, ¿no será que estás tan empeñado en hacer lo que los otros hacen que nunca te has parado a pensar si realmente es necesario? ¿Si un determinado curso o libro mejorará en algo la forma en la que desempeñas tu trabajo o si te traerá mayores beneficios? 

Cuando se trata de formación continua, es fundamental discernir sobre aquello que en realidad necesitamos para alcanzar nuestro propósito profesional. En el fondo, el conocimiento más importante que se debe tener es sobre uno mismo: puntos débiles que tenemos que suprimir, puntos fuertes que podemos perfeccionar y todo lo que debemos desarrollar para ser un profesional más completo. 

Ponte en Marcha! y no dejes de formarte.

martes, 15 de marzo de 2016

Competencias globalizadas a la hora de emprender.


Igualmente, el mercado es distinto y los recursos también deberán serlo para satisfacer al mercado cada día más exigente en calidad de servicio y costo del mismo.Hoy en día gracias a la globalización, contamos con mucha información en forma permanente. 

Esto nos lleva a implementar y crear nuevas maneras de emprender, de llevar adelante nuevos proyectos y de necesitar nuevas habilidades en la gestión de los recursos.

Los emprendedores deben adaptarse, anticiparse a los cambios, este factor de anticipación es el que ayuda a tomar las decisiones correctas.

Cuando le preguntaron a Wayne Gretzky, leyenda del hockey canadiense, el porqué de su extraordinaria habilidad como jugador, él respondió: “La mayoría de las personas patinan hacia donde esta el disco…Yo patino hacia donde el disco va a estar”. 

Las actitudes personales de los emprendedores cobran mayor peso en el desarrollo de su proyecto que en épocas anteriores, ya que no sólo importan las habilidades técnicas como antes. 

Un negocio no es una mera acumulación de tareas, hoy en día se tiene en cuenta otras competencias, como son las características del emprendedor que está relacionada con su forma de desarrollar su proyecto. 

Hoy en día a nivel mundial se necesita:

1. Capacidad para aprender. Las personas que poseen ésta habilidad se caracterizan porque: 
- Captan y asimilan con facilidad conceptos y nueva información. 
- Realizan capacitación permanente. 
- Tienen espíritu investigativo. 
- El conocimiento que poseen lo ponen al servicio de su trabajo. 

2. Iniciativa propia. Autonomía, independencia.

3. Compromiso con el trabajo.

4. Tolerancia a la presión. Tienen recursos para soportarla y manejarla.

5. Visión Global. Visión global del negocio y de su propia área.

6. Vocación de Servicio. Orientación al cliente y a resultados. Las personas que poseen este valor se caracterizan porque: 
- Poseen un trato cordial y amable. Son empáticos, se pueden poner en lugar del otro.
- Se interesan por el cliente como persona y se preocupan por entender sus necesidades y darles una solución.
- Exceden las expectativas de los clientes.

7. Creatividad e Innovación. Las personas que poseen esta habilidad se caracterizan porque: 
- Proponen y encuentran formas nuevas y eficaces de hacer las cosas. 
- Son prácticos y actúan, entran en actividad.
- Buscan nuevas alternativas de solución.

8. Rapidez en la búsqueda de soluciones. Detectar el problema y buscarle enseguida una solución muchas veces con más de una alternativa. 

9. Capacidad de Decisión. Pensar rápidamente y anticipar tendencias.

10. Sentido Común.

Pero sobre todo, Entusiasmo. Quieren lo que hacen y lo demuestran, tienen energía y pasión por lo que hacen. Ponte en Marcha!

miércoles, 23 de diciembre de 2015

El Comité de Dirección como equipo de trabajo.

El hecho de que esté constituido un comité de dirección, no implica necesariamente que éste sepa trabajar como un equipo de trabajo. Hay que entender y potenciar la capacidad directiva junto con la capacidad de Liderar Equipos de Trabajo.

La experiencia con comités de dirección, nos corrobora la importancia de desarrollar y potenciar la capacidad gerencial y los hábitos directivos, entre los que se encuentra el del Trabajo en equipo, en el que una de las cosas más importantes es limar las diferencias interpersonales y olvidarse de los objetivos personales para perseguir un objetivo común.

¿Un Comité de Dirección es siempre un Equipo de Trabajo? 

Empezaré con la descripción de un ejemplo de un Comité de Dirección concreto:

 D. G.: En principio es un buen gerente, toma decisiones y se implica, pero está muy influido por el Director de Operaciones, y escucha poco a los demás. 

D. de Operaciones: Hombre audaz e inteligente. Intimo amigo del D. G. En realidad es quien lleva las riendas de la compañía. 

D. RR. HH: Es un estudioso, pero quizá poco práctico. Cree que la amistad entre el D. G. y el D. O. es un problema, y que los demás no pueden “meter baza”. Esto le irrita bastante porque se ve limitado a la hora de decidir. 

D. Comercial: Va por su cuenta. Enemigo prácticamente declarado del D. de Operaciones, pero no se saben los motivos reales de este enfrentamiento. 

D. Informática: Se lleva muy bien con el D. Comercial. Es políticamente correcto, pero deja caer con bastante frecuencia su acuerdo con el D. C. en sus desacuerdos con el D. O. 

D. Financiero: Joven y una buena persona. Suelen dejarle bastante al margen, por lo que va por su cuenta y hace lo que puede. 

¿Es esto un Comité de Dirección? Sí. ¿Es un Equipo de Trabajo? No. 

Un Equipo de Trabajo es un conjunto de personas con una historia, un pasado, experiencia y conocimientos diferentes, que interactúan entre sí porque tienen los hábitos adecuados, integrando lo que cada uno puede aportar para el logro de un objetivo común. 

El objetivo. Los principales objetivos del Equipo Directivo como equipo, son los de la empresa: crear riqueza, y prestar un servicio a la sociedad, partiendo de lo que ES la empresa para dirigirla hacia a lo que DEBE SER.

 Hoy en día, la complicación del entramado empresarial de muchas compañías, así como el mercado cambiante y exigente, hacen que estos objetivos no puedan ser alcanzados por una sola persona. Se requiere de un equipo que reúna todas las cualidades necesarias para ello.

La Responsabilidad. El Equipo Directivo consigue resultados cuando logra un mayor compromiso, integración y sinergia, para potenciar el intangible, que es lo que marca la diferencia. 

Este compromiso necesita un objetivo común de equipo en el que crean todos. Dicho objetivo es lo que da sentido al equipo. Este fin compartido, a su vez tiene que convertirse en objetivos claros y concretos a nivel de cada uno de sus miembros. Por eso, un Equipo Directivo no es democrático, ni siquiera cuando se ha llegado a una decisión por votación. Todos y cada uno de los miembros deben asumir al 100% la responsabilidad del resultado final del objetivo común.

En un Comité de Dirección, el D. G., como líder del equipo, no sólo tiene que ser capaz de tomar decisiones, sino que también tiene que saber coordinarlo, potenciando al máximo las capacidades de cada uno. Esto quiere decir que tendrá que apoyarse en cada momento en la persona más competente para tomar la decisión.

La integración de conocimientos, el intercambio de criterios, los hábitos adecuados, la comunicación y la responsabilidad enriquecen la dirección general, ya que reducen la probabilidad de improvisación y de un rápido consenso (culpable de muchas malas decisiones en la historia de grandes y conocidas empresas). No vale ni mi propia visión, ni la del otro, sino la visión común construida entre todos y perfeccionada. Es cuestión de hábitos. 

Por todo esto, un Equipo Directivo funciona cuando desarrolla a los miembros del equipo como personas y a la empresa, crea una cultura de confianza y logra resultados. 

"Lo mejor que puede hacer un Comité de Dirección para impactar positivamente sobre toda la empresa, no es buscar ese impacto, sino trabajar en equipo." Ponte en Marcha!

martes, 28 de julio de 2015

Liderazgo del cambio.


Una persona con fuerte convicción puede cambiar la dirección. Aprendí esto cuando leí un libro sobre Knonosuke Matsushita, el fundador de Sony. Su vida comunicó muchos mensajes para los líderes : mantén el crecimiento; ten un corazón humilde; arriesga, fuerza, salta de tu zona de confort; ten una visión humilde de tu puesto; mantén objetivos idealistas y convicciones; las penalidades te hacen más fuerte; y una persona individual puede establecer la diferencia. 

Nos hemos desarrollado en este siglo con gente promovida a los rangos mayores de las organizaciones, habiendo aprendido las complicadas y sofisticadas habilidades de dirección -procesos asociados con operaciones, planificación, presupuestos, estructuraciones, gestión de personal, control y resolución de problemas. Estas habilidades ayudan a una empresa a funcionar de forma eficaz y producir servicios y productos.   

El problema ahora es el alto nivel de cambio debido a muchas fuerzas poderosas macroeconómicas y técnicas. En estas condiciones, los gestores no son suficientes. Los gestores mantienen el sistema actual, pero no se acomodan a esquivar balas, ni nuevas oportunidades globales, ni interrupciones tecnológicas. Esto lo hace el liderazgo. El liderazgo establece la dirección, generalmente una nueva dirección para la empresa; aclara la visión; ayuda a la gente a entender la nueva dirección y alinearse con ella; y motiva a la gente a desear que esto suceda, a pesar de los sacrificios y dificultades. Lo que la gente necesita, en trabajos de dirección, son mejores habilidades de liderazgo. 

Las compañías tienen éxito en gestionar el cambio, encuentran formas de disminuir la complacencia y aumentar la urgencia. Juntan un equipo que tenga suficiente poder para hacer que algo ocurra. Concentran ese equipo en crear el sentido de dirección y visión. Comunican ampliamente esa visión, dentro y fuera de la organización. Dan poder a la gente que desea actuar con la nueva visión, lo cual significa eliminar la resistencia estructural y humana.

Porque todo esto lleva su tiempo, intentan lograr alguna victoria a corto plazo, que justifique el nuevo planteamiento. Cuando se consiguen no lo celebran ni se paran, si no que usan el impulso para emprender distintos problemas del cambio. Los líderes ayudan a la gente a ver la necesidad del cambio, de forma que cuando vuelven la espalda no vuelva todo a lo tradicional. Se trata de cerca del 70% de liderazgo y 30 % de gerencia. Se tiene que gestionar claramente el cambio y mostrar algunos resultados a corto plazo, pero el motor básico que impulsa el cambio eficaz es el liderazgo.

Lidera el cambio y Ponte en Marcha!