miércoles, 27 de mayo de 2015

Insourcing: Dar valor del recurso interno de forma consciente y planificada.


El insourcing no es más que el uso consciente y planificado del recurso interno que poseen las organizaciones y el cual se cultiva e incrementa justamente en la captación de ese talento que el mercado ofrece y que gracias a una correcta labor de selección la empresa consigue contratar.

Recurrir al insourcing premia dar valor al talento captado, pues de lo contrario se estaría desestimando su presencia y conocimiento y, a la vez, se estaría haciendo a un lado a quien se ha contratado por el potencial que posee.

Resulta sumamente contradictorio contar con personal contratado externamente en una u otra especialidad y jamás pedir su opinión profesional al respecto y a la vez negarle así ese trato especial al que se hizo referencia al inicio. ¿Qué los hace menos calificados para opinar? ¿Quién conoce mejor la empresa que ellos? ¿Acaso no son ellos también responsables del éxito de la organización?

Al parecer esas preguntas están siempre presentes en el común de los empleados, pero en primera persona, involucrándose así mismos en lo que la empresa no los considera capaz de intervenir, entonces ¿para que sirve el talento?

Es una afirmación de la teoría del cambio aquella que reza que las verdaderas transformaciones ocurren de adentro hacia fuera, jamás al contrario, pues bien, lo más lógico es suponer que antes de buscar ayuda externa han de agotarse las que pueden obtenerse en casa, de lo contrario solo se alimentan sentimientos de frustración, rabia y rencor en el personal, el cual tiende a sentirse ignorado y menospreciado cuando ello ocurre. 

Evidentemente existen situaciones donde es prácticamente imposible recurrir al insourcing, de la manera en que aquí se expresa, pero existen varias donde si lo es y aún así son pocas veces consideradas por quienes planifican estratégicamente en las organizaciones. 

La lección es sencilla, si la gente es la empresa y de ella depende el éxito de todos, entonces hay que involucrarla y dejarla participar, hay que darle valor al talento que se contrata y que se desarrolla dentro de la organización, de lo contrario cabría peguntarse: ¿es que acaso la empresa no cuenta con mentes capacitadas para solucionar problemas, entrenar al personal, mejorar procesos, optimizar recursos e innovar? Si la respuesta es afirmativa, es imperante revisar el proceso de reclutamiento y selección, reorientar el perfil de la empresa y comenzar una campaña masiva de desarrollo de competencias; más, si la respuesta es negativa, entonces hay que revisar el criterio de quienes dirigen al personal, porque además de restar valor al talento, están restando dinero a la utilidad financiera del negocio.
 
Isourcing u Outsourcing, llamémoslo como queremos, pero al final lo importante es la selección y que el candidato se adecue a las características y competencias del puesto.

Muy Importante: No coloques elefantes en los árboles, con lo sencillo que es emplear ardillas.

martes, 26 de mayo de 2015

La Dirección Revolucionaria. El Emprendedor/Líder.

Dicen que el hábito hace al monje. Deduciendo en este caso que hábito se refiere a la vestidura, traje, atavío o prenda.

Yo diría que el hábito hace al emprendedor/líder. Pero el hábito entendido como práctica o rutina. 

Todos los postulados, teorías, paradigmas y técnicas que conocemos, de nada sirven si no se llegan a convertir en hábito. Y este se consigue a base de práctica, dedicación y esfuerzo. 

Pero para lograrlo hace falta algo más. Un profundo conocimiento de uno mismo, confianza y sobre todo, ganas y deseo de poner en práctica lo aprendido. Siendo constantes y perseverantes en nuestro deseo de perfeccionar y mejorar como emprendedores/líderes pero sobre todo, como personas. Anteponiendo los intereses del equipo a los nuestros. 

Todos conocemos, incluso en primera persona, a colegas que han asistido a infinidad de cursos y seminarios sobre emprendimiento, liderazgo, dirección de equipos o habilidades directivas. Sin dudar de la eficacia de estos cursos ¿Durante cuánto tiempo aplicamos lo aprendido? ¿Qué incidencia tiene en la organización? ¿De qué forma beneficiará a nuestros colaboradores? 

Para algunos, es solo una moda pasajera. Durante unos días lo intentan, pero en algunos casos abandonan a mitad de camino. Otros perseveran, ponen en práctica, mejoran, ensayan y perfeccionan, pulen, retocan y corrigen sin cesar. Solo así conseguirán el efecto deseado. 

Como tu sabes, mandar es fácil. Liderar es otra cosa

Un título no es garantía de nada y menos cuando de lo que se trata es de modificar conductas, o generar nuevas costumbres y habilidades relacionadas con la dirección eficaz. 

El primer paso para poder aplicar lo que nos enseñan es conocernos bien a nosotros mismos ¿Crees conocerte en profundidad? ¿Conoces cuáles son tus debilidades y fortalezas? ¿Te consideras ejemplar como mando o líder? 

“Si conoces a los demás y te conoces a ti mismo, ni en cien batallas correrás peligro; si no conoces a los demás, pero te conoces a ti mismo, perderás una batalla y ganarás otra; si no conoces a los demás ni te conoces a ti mismo, correrás peligro en cada batalla. (SUN TZU)”

Conocernos en profundidad nos ayudará a adaptar las técnicas y principios aprendidos a nuestro estilo de mando. Es evidente que no somos robots a los que puedan programar en un curso o seminario y ya estamos listos para la batalla. Cada individuo es diferente y también lo es su forma de aplicar las enseñanzas recibidas. A veces es más fácil utilizar el sentido común que la técnica.

Dicen que los emprendedores/líderes pueden cambiar el mundo. Tal vez sea cierto, no lo dudo. Pero la verdadera revolución debe empezar por nosotros mismos, contagiando a todos y cada uno de nuestros colaboradores como si de una plaga se tratara. 

Es en ese sentido en el que debemos de ser revolucionarios. Estimulando, provocando  ejecutando el cambio. Primero en nosotros como individuos y a continuación en las personas que nos rodean. El efecto dominó.

He tenido la suerte de poder formar y entrenar a un buen número de emprendedores, directivos y mandos intermedios durante más de diez años y la principal dificultad con la que tropezamos es lograr producir un cambio de hábitos o de costumbres que sea duradero. 

Muchos de mis alumnos manifiestan verdadero interés en mejorar sus habilidades como mandos y ello se refleja durante las primeras semanas del curso, compartiendo con compañeros y profesores su experiencia en la aplicación de los principios aprendidos en clase. Pero ¿Cuánto tiempo durará este interés? ¿Continuarán aplicando, mejorando y perfeccionando sus habilidades? Eso, difícilmente podemos saberlo a no ser que realicemos un seguimiento posterior a la finalización del curso. Esa etapa, solo depende de cada uno.

Si fuera tan fácil, el mundo estaría plagado de verdaderos emprendedores/líderes y no de jefes. 

Cualquier cosa que nos propongamos, con el debido entrenamiento podemos convertirla en hábito. 

Las teorías surgen, o al menos así debería ser, de la práctica. Del análisis y estudio de personas que han conseguido hacer del liderazgo un arte. Y como arte, al servicio de su equipo, organización y clientes. Pero ¿de qué sirven todas las teorías sobre dirección y liderazgo sino se ponen en marcha? La respuesta es evidente. 

Construye tus propias teorías si lo deseas. Perfecciona tus habilidades. Aprovecha los conocimientos de los expertos. Adapta las teorías a tu propia realidad empresarial o profesional.

Probablemente la mayoría de vosotros trabajais en pequeñas y medianas empresas o sois autónomos cuyos recursos económicos, materiales y personales son limitados. No podemos aplicar lo que muchos libros nos enseñan. Así pues, tenemos el equipo que tenemos y lo único que podemos hacer en algunos casos es pulir un grupo de individuos hasta conseguir un equipo de alto rendimiento. Y eso, ya es todo un éxito si lo conseguimos. 

Los verdaderos emprendedores/líderes consiguen en sus equipos el famoso efecto “banco de peces”. Todos trabajan en la misma dirección, sincronizados y reaccionan a los cambios de la misma manera, siendo difícil identificar quién fue el primero en iniciar el movimiento. 

Ser revolucionarios. Provocar el cambio. Ser tenaces y constantes y lo demás vendrá solo. Vosotros sois los responsables de facilitar la adaptación al cambio. Ser visionarios. 

No desfallezcais en vuestros propósitos porque sólo los tenaces y perseverantes lo consiguen. El resto se queda en el camino lamentándose o echando la culpa a los demás. 

Por supuesto que ser un emprendedor/líder eficiente no garantiza el éxito de una empresa pero sin duda que en algo ayuda. 

La famosa globalización y la velocidad con la que se producen los cambios e innovaciones nos obliga a formarnos y reciclarnos continuamente intentando conseguir un perfecto equilibrio entre destrezas, conocimientos técnicos y habilidades interpersonales. La selección natural aplicada a la empresa hace el resto. Solo los mejores consiguen despuntar y prevalecer. 

Como dijo algún famoso gurú, ahora no son los grandes los que se comen a los pequeños, son los veloces los que se comen a los lentos

Debemos de ser rápidos en anticiparnos y detectar tendencias. En provocar cambios en lugar de ser meros espectadores y en romper las reglas si es necesario. 

Ser revolucionarios como emprendedores o líderes implica producir cambios profundos y perdurables. No conformarnos con lo establecido. Ver las cosas desde otra perspectiva. Ser creativos. Hacernos preguntas continuamente y encontrar las respuestas. Observar nuestro entorno desde una cierta distancia y ser objetivos. No hacer las cosas porque siempre se han hecho así o porque es la costumbre. 

Y recuerdar!, cualquier cambio que realiceis por pequeño o insignificante que os parezca, tiene sus consecuencias. Es la suma de pequeños cambios lo que produce verdaderos resultados duraderos. Lo importante es ser capaces de provocarlos. 

Mi reconocimiento a todas aquellas personas que, tal vez como tu, tiene un profundo y sincero deseo de mejorar y aprender cada día y lo que es más importante, compartir con los demás su conocimiento.

Se revolucionario y Ponte en Marcha!

lunes, 25 de mayo de 2015

Cómo dejar de preocuparse por todo

Parece ser que la capacidad que tenemos de preocuparnos por las cosas está relacionada con la inteligencia. Al menos así lo afirma un estudio de la Universidad de Nueva York según el cual, a mayor grado de preocupación, mayor inteligencia, porque preocuparnos nos mantiene alertas para hacer frente a los acontecimientos.  

Sin embargo, también está demostrado que las personas que se preocupan por todo corren el riesgo de sufrir un transtorno de ansiedad generalizada.

Preocuparse por todo genera ansiedad

Es verdad que cuando nos preocupamos por las cosas nos acercamos más a tenerlas bajo control, nos imaginamos lo que está por llegar y podemos prepararnos para afrontar lo que venga. Pero eso es en el caso de que acertemos en nuestras predicciones, porque una cosa es que algo nos preocupe e intentemos evitarlo y otra muy distinta es que las cosas salgan como habíamos pensado.

Un exceso de preocupación lleva a un estado de ansiedad generalizada con nerviosismo, tensión, irritabilidad, miedo y angustia. Porque lo cierto es que, por más que queramos, no podemos mantener el curso de la vida bajo nuestro control.

De nada sirve sufrir adelantándose a los acontecimientos cuando éstos ni siquiera han llegado. Tan negativo como vivir atrapado en el pasado es hacerlo con una constante preocupación por un futuro incierto.

Y la verdad es que podemos llegar a preocuparnos por todo: por el trabajo, por los estudios, por la salud, por la familia, por nuestra relación de pareja o hasta por el tiempo que va a hacer el fin de semana. Una preocupación que nos impide vivir el momento angustiados por un futuro que desconocemos pero que, en cualquier caso, nos impide ser felices.

Dejar de preocuparse.
Si se está atrapado en la pereza y alejado del concepto del aprovechamiento del tiempo, ¿no será la hora de comenzar a preocuparse más por lo que se debe hacer con el tiempo disponible?

Esperemos que la respuesta sea “no”. La respuesta correcta es que debemos ocuparnos y no preocuparnos. La preocupación supone un estado pasivo, la ocupación es actividad. Arriba entonces, tomemos las riendas de la vida y en marcha.

Por mucho que preocuparnos por todo nos haga más inteligentes, el objetivo no es aumentar nuestro cociente intelectual, sino ser más felices, así que vamos a procurar observar nuestro comportamiento con objetividad y buscar soluciones a todas esas cosas que nos preocupan. Al menos, a las que son susceptibles de solucionar. Todo aquello que no esté en nuestra mano arreglar lo recibiremos como y cuando venga y será entonces cuando nos empiece a preocupar.

Sabemos que no es fácil dejar de preocuparse por todo y que, muchas veces, nuestro afan de perfeccionismo puede llevarnos a estar alerta todo el tiempo para que todo salga perfecto. Pero es una actitud que debemos dejar de lado para adoptar otra más positiva y realista. Cometemos errores y nuestras vidas están sujetas al azar, así que no podemos manejarlo todo.

Lo único que podemos manejar es esa incertidumbre del "y si..." que nos lleva a preocuparnos por todo y nos impide disfrutar de lo que está ocurriendo en este preciso momento. Aprender a relajarnos y desconectar de los problemas y las preocupaciones, al menos durante un momento, nos ayudará a comprender que el mundo sigue girando aunque no permanezcamos alertas "por si acaso".

Ocúpate y Ponte en Marcha!

domingo, 24 de mayo de 2015

Las 10 cualidades más valoradas por los seleccionadores de personal


El actual contexto de crisis y la entrada en vigor de la reforma laboral han cambiado por completo el perfil de candidato demandado por las empresas en nuestro país. Si bien antes se daba una gran importancia al currículum vitae del candidato y a los años de experiencia acumulados en el sector en el que se demandaba el empleo, ahora los seleccionadores de personal priorizan los valores personales que el aspirante puede aportar a la empresa más? 

Además, frente a la nueva tendencia de los candidatos de simplificar su currículum han aparecido los `currículos a la carta´, es decir, adaptados específicamente al puesto de trabajo al que se aspira en cada entrevista laboral. En este sentido, la especialización en nuevas tecnologías es una de las habilidades más tenida en cuenta por los seleccionadores y una de las más buscadas por los empresarios.  

Las organizaciones eficientes siempre han necesitado personas cualificadas. La diferencia con respecto a hace unos años es que ahora se busca la cualificación profesional y, sobre todo, la personal”.  

“Los empresarios españoles quieren empleados que muestren compromiso, responsabilidad, implicación, actitud positiva y proactiva y adaptabilidad a las circunstancias actuales”. En este sentido, en el contexto actual adquiere cada vez más importancia la entrevista personal en la que los gestos y la actitud del candidato son fundamentales para transmitir su valía a la empresa. “Transmitir ilusión por el puesto de trabajo al que se aspira es básico”.  

Por otra parte, los candidatos no deben desanimarse en la búsqueda de empleo, sino preparar cada entrevista habiendo analizado los posibles fallos cometidos en anteriores ocasiones. “Indagar en el propio perfil para saber qué ha fallado en una entrevista es muy importante y aún lo es más preparar cada entrevista de forma específica para no volver a cometer los mismos errores. Las empresas buscan candidatos para puestos muy concretos, así que los candidatos deben ajustar su currículum a los requisitos demandados, resaltando los puntos fuertes de la formación y la experiencia laboral que puedan resultar más atractivos para el seleccionador”.  

Las 10 Cualidades más buscadas en un candidato.

1-  Compromiso. Con la empresa y con los proyectos en los que se trabaja.  
 
2-  Responsabilidad. A la hora de realizar las tareas con el objetivo de optimizar la gestión del tiempo.  

3-  Implicación. Con la filosofía, la misión y los valores de la empresa. Cada vez toma más fuerza la capacidad de trabajar como un equipo: `Si la empresa gana, ganamos todos´.  

4-  Actitud positiva. Transmitir ilusión por los proyectos en los que se participa.  

5-  Proactividad. Tomar la iniciativa, emprender acciones y asumir la responsabilidad de que las cosas sucedan sin dejar que el entorno influya negativamente.  

6-  Adaptabilidad. Tanto al contexto coyuntural actual como a los cambios que puedan producirse a nivel interno en la empresa en función de las necesidades de ésta.  

7-  Interés. Por el puesto de trabajo al que se está optando y por la empresa en sí. Buscar información sobre la empresa antes de la entrevista es una práctica cada vez más recomendada por los seleccionadores de personal.  

8-  Especialización en nuevas tecnologías. En un entorno en el que Internet, las redes sociales y las nuevas tecnologías tienen tanto peso, mostrar conocimientos específicos es un punto a favor para los candidatos.  

9-  Sinceridad. Mentir en el currículum vitae y en la entrevista personal puede hacernos perder una buena oportunidad de encontrar empleo.  

10-  Empatía. La capacidad de mostrar cercanía y comprensión con el resto de compañeros de trabajo ayuda a crear un clima laboral favorable. 

Con compromiso, responsabilidad, implicación, una actitud positiva, interés, de forma sincera y empática, se proactivo y Ponte en Marcha!


viernes, 22 de mayo de 2015

Sube tus Precios y "Vende Más"



Sólo existen dos maneras de competir; por precio o por diferenciación. ¿Cuál eliges para tu negocio?

Es probable que te parezca paradójico, e incluso hasta una tomadura de pelo, el titular de éste artículo, lo cual no me extraña, ya que la gran mayoría de emprendedores estarán totalmente convencidos de lo contrario; mientras más bajos y ridículos sean los precios de sus productos y/o servicios, más venderán.

Esta filosofía podría ser válida hasta cierto punto, sin embargo, no debes perder de vista que para una pyme, una estrategia centrada únicamente en la competencia por precio, es una estrategia sumamente desgastante, que puede llevarte directamente a colgar un cartel de "Se Vende", "Se Traspasa" o "Liquidación por Cierre"

Si centras toda tu ventaja competitiva, y todos tus esfuerzos y recursos en buscar nuevas maneras de bajar los precios, te estarás metiendo en un túnel cada vez más oscuro y tenebroso, donde te será muy difícil volver a ver la luz, y por lo general, cuando se vuelve a ver la luz no es precisamente la salida, es un tren que viene en dirección contraria, cuando ya no queda tiempo para reaccionar... Todo acaba.
 


Con esto no quiero decir que competir por precio sea lo peor, o lo mejor, eso deberás determinarlo tú, pero sin lugar a dudas, no es lo más conveniente para una pyme, por la sencilla razón de que SIEMPRE vendrán empresas más grandes, con mayores recursos o con mayores márgenes de riesgos, que pueden ridiculizar tu precio, y echar por tierra todo lo que creías haber construido.

Cuando esto pasa, el emprendedor toma conciencia de que debería haber diferenciado su negocio, pero por lo general, ya es demasiado tarde.

Existen algunas estadísticas que deberías conocer y analizar. En términos generales, algunas de estas estadísticas coinciden en que 8 de cada 10 pymes que abren sus puertas, no llegan ni siquiera al quinto año de vida... ¿Lo has leído bien?

De cada 1000 personas que emprenden en un negocio, 800 tienen un fracaso prácticamente garantizado, pero no son sólo las 800 personas; son 800 ilusiones diluidas, 800 familias que probablemente, han hipotecado parte de sus vidas, para ver morir un sueño que creyeron triunfante e invencible.

No asumas que tu negocio es invulnerable a estas estadísticas, porque cualquier pequeño negocio puede correr la misma suerte, al menos que actúe en consecuencia.

Una de las causas que mayor peso han tenido en estas estadísticas, son las que se desprenden de la creencia popular que asegura que, para tener éxito en los negocios, lo más importante es tener el precio más bajo. 
Si te esfuerzas por destacar y competir con el precio más barato, sin potenciar tu diferenciación, no dudes de que nadie tomará muy en serio la calidad y la profesionalidad de lo que ofreces. Sencillamente, la mayoría de tus clientes tendrán la percepción de que lo único que les ata a tu negocio, es la ventaja económica que ven en él. Ésta será tu única arma de fidelización, con lo cual, si alguna empresa de tu competencia entra en tu mismo juego (el del precio), sólo tendrá que asegurarse de tenerlo más bajo y comunicarlo a sus clientes. Por lo general, esto bastará para hacerse con tu cartera… Así de fácil.

Debes hacer lo posible y lo imposible por identificar o "crear" tu diferencia. Debes potenciar la principal razón por la que te compran tus actuales clientes, o las razones por las que te comprará tu cliente futuro. 

Diferénciate y Ponte en Marcha!