jueves, 7 de mayo de 2015

El círculo de creencias resultados o la profecía autocumplida.


La cuadratura del círculo.

El ciclo creencias resultados. Este proceso cíclico, sin puerta única de entrada ni de salida, de modo resumido, explica por qué siempre creemos que tenemos razón.

El ciclo causa-efecto o de las creencias/resultados, que revela los mecanismos de interpretación de nuestra realidad y el modo como actuamos y nos regimos para responder ante esa interpretación en nuestro día a día y año a año ... aunque esa interpretación no refleje la realidad solida que tengamos ante nosotros.

El modo en que nuestra mente tiende a actuar persigue la alineación y la coherencia entre lo que pensamos-decimos-sentimos-hacemos, y tal es así, que somos capaces de justificar y racionalizar ante nosotros mismos y ante los demás nuestros modos de actuar aunque puedan parecer cuestionables. El que los demás se lo crean es una cosa ... Si bien la persona más fácil de engañar siempre ha sido uno mismo.

Y tú que prácticas la cuadrícula del círculo? o la ruptura de la profecía autocumplida?

No seas profeta, y Ponte en Marcha!

miércoles, 6 de mayo de 2015

Como alcanzar objetivos a largo plazo, a través de objetivos a corto plazo.


La técnica de un día detrás del otro.
Está comprobado que el 95% de las personas no establecen sus objetivos por escrito. Del 5% que si lo hace, el 95% nunca termina por tomar acción y comenzar a hacer que las cosas sucedan. ¿No resultan estos datos increíbles? La mayor parte de personas realizan planificaciones detalladas para organizar simples viajes de un fin de semana, y no toman el compromiso de dedicar algo de tiempo a planificar el viaje más importante de todos: su propia vida. Y del pequeño grupo de personas que si realiza ese proceso de planificación, muy pocas se mantienen tomando acción hasta que la cosas comienzan a suceder, y sus mayores objetivos de convierten en realidad.

De hecho, el 85% de las declaraciones de buenas intenciones que suelen hacerse al final del año, jamás llegan más allá de la primera semana del año. Estas resoluciones, como los objetivos en la vida, son muy fáciles de establecer, pero requieren disciplina y esfuerzo para ser alcanzados. Por ejemplo, un estudio reveló que de 18.000.000 de fumadores que habían dejado de fumar al menos por un día, solo 1.300.000 dejó de hacerlo por al menos un año.

Para alcanzar cualquier objetivo que realmente merezca la pena, ha de estar dispuesto a poner un alto nivel de compromiso. Has de tener un deseo tan ardiente de lograr ese objetivo, que te provea de la energía necesaria para persistir a pesar de la tentación de volver al antiguo patrón de comportamiento más cómodo.

Pero para lograrlo vas a necesitar altas dosis de motivación. Y la motivación llega por un lado por ese deseo de alcanzar algo, pero también por la certeza interna que tengas de que lo vas a lograr. Si partes con la idea en mente de que no lo vas a lograr, te garantizo que estás en lo cierto: no lo lograrás. Pero de igual modo, si crees con fe absoluta que puedes hacerlo, no importarán ni el tamaño ni la magnitud de los obstáculos que aparezcan en el camino: 
¡Terminarás lográndolo!
Para lograrlo hay un técnica que suele dar muy buenos resultados: La técnica de “Un día detrás de otro”.

Imagina que quieres comenzar a hacer ejercicio cada mañana a primera hora. Imaginarte levantándote pronto todos los días de tu vida puede ser tremendamente abrumador y desmotivante. Pero si simplemente decides enfocarte en hacerlo por un día, se transformará en algo muy sencillo. Todo el mundo puede levantarse pronto un día para hacer algo de ejercicio. Y cuando lo hayas logrado, pasa a pensar en tu compromiso para el día siguiente. Y poco a poco, casi sin darte cuenta, comenzarás a implantar un nuevo hábito. Recuerda siempre que los hábitos se crean por la suma de acciones repetidas diariamente a lo largo de un determinado periodo de tiempo. Mantén el enfoque en esa filosofía del día a día, y observarás como avanzas con fuerte determinación hacia esos objetivos que más valoras.
Por supuesto que también es necesario un fuerte deseo y una actitud perseverante con este proceso de un día detrás de otro. Pero es mucho más sencillo lograr grandes objetivos de este modo, antes que centrándonos en conseguir todo el objetivo a la vez.  


Tener grandes objetivos no es suficiente. Has de tener una razón poderosa que te impulse a convertir ese objetivo en realidad. Eso alimentará tu deseo y te aportará la fortaleza necesaria para comprometerte en su logro. Si asocias un fuerte dolor al comportamiento que deseas cambiar, o a no lograr tu objetivo, te será mucho más sencillo emprender las acciones necesarias para que el cambio se produzca.
 

  Y por supuesto, la próxima vez que quieras desarrollar un buen hábito, eliminar algún hábito negativo, o lograr cualquier objetivo de gran envergadura, utiliza la técnica de “Un día detrás de otro”. ¡Los resultados te asombrarán!

Un día detrás de otro, paso a paso, Ponte en Marcha!

martes, 5 de mayo de 2015

Ya no hay obligación de motivar a la gente.


¿Usted es empresario, gerente o directivo? quédese tranquilo: ya no tiene la obligación de motivar a su gente

Para los empresarios, directivos, gerentes, jefes y todas aquellas personas que tengan personal a su cargo, el tema de la motivación (entusiasmo, compromiso, aspiraciones, criterio, capacidad de logro, o como queramos llamarlo) constituye una doble responsabilidad: por un lado la de motivar a su gente, y por otro, la de sostener su propia motivación, la cual no siempre es, ni tiene por qué serlo: elevada, entusiasta y extraordinaria.

El paradigma sobre quiénes son los responsables de motivar a un equipo de trabajo es tan frecuente como discutible.

Lo primero a rebatir es que se ignora o se desestima la individualidad y la decisión de cada persona, aún cuando las consecuencias de sus decisiones no sean beneficiosas en lo inmediato, ni siquiera para sí mismas. La segunda discrepancia es la ilusión de la omnipotencia del liderazgo efectivo: “si somos buenos líderes, podemos motivar a nuestra gente” o, al revés, “si nuestra gente está desmotivada es porque no somos buenos líderes”.

Lo cierto es que si nuestro liderazgo es verdaderamente efectivo podremos influir positivamente para que las personas trabajen en función de los objetivos estratégicos, pero no podremos controlar los sentimientos, las actitudes y las expectativas de nuestros colaboradores.

No es necesario analizar las diferentes organizaciones para darnos cuenta de que el ‘supuesto’ de que somos los responsables de motivar a los demás está tan extendido y aceptado que constituye un mandato inconsciente en la cultura empresarial y corporativa de las últimas décadas.

Basta con observar tanto la abundancia de artículos, cursos y teorías tradicionales acerca de la motivación, así como el requisito excluyente de tener “capacidad de liderazgo” (léase de “motivar” a su equipo) para aspirar a cualquier puesto de trabajo con personal a cargo. Sin embargo, profundizar en la falacia de esta concepción no es el motivo principal de este artículo. La intención de este mensaje inicial es: “no se sienta incompetente o ineficaz por no poder controlar el “alma” de cada colaborador”.

¿Esto quiere decir que las organizaciones no necesitan que las personas estén motivadas, que tengan iniciativa, que se comprometan, que logren resultados? ¿Esto implica que un director tiene que despreocuparse de buscar la manera de despertar el interés y dejar que cada colaborador se las arregle por sí mismo? ¿Significa que ya no es responsabilidad del directivo lograr los resultados estratégicos a través de su equipo? De ninguna manera. Esto es tan elemental, tan obvio y tan pragmático desde el punto de vista del mercado y de la vida en el trabajo que no se necesitan argumentos.

Sumado a lo dicho, podemos enumerar cinco situaciones claves que plantean un panorama, a veces, complejo:

1. No podemos dominar la motivación de nadie.

2. Las organizaciones necesitan cada vez más gente motivada.

3. La apatía y la desmotivación son los síntomas que aparecen con mayor frecuencia en la realidad laboral de nuestros días (por múltiples causas).

4. Los empresarios, directivos, gerentes, jefes, etc., tienen la exigencia de lograr los objetivos de su área.

5. Empresarios, directivos, gerentes y jefes tienen la responsabilidad de estimular a sus colaboradores para que logren los objetivos y sobre todo de no desalentar su motivación.

Uno de los recursos a los que más “echan mano” las organizaciones para resolver este dilema es el de la capacitación. 

Pero, ¿cuál es la capacitación realmente efectiva, perdurable y profunda?

• Para todos (niveles de conducción y niveles operativos):

- aquella que logre que cada participante comprenda que la vida que pasa en el trabajo es su vida, que son minutos, horas, días y años de la única vida que tiene.

- aquella que les permita a los participantes hacerse cargo de su propia motivación en el trabajo y gestionar los factores claves que inciden en ella (teniendo en cuenta que hoy en día contamos con acreditadas teorías y recursos mucho más precisos que se han “subido sobre los hombros de Maslow y Herzberg para ver más allá”.)

- aquella que además de brindarles herramientas prácticas les regale una experiencia de satisfacción memorable junto a su equipo de trabajo.

• Para directivos y gerentes:

- aquella que les brinde herramientas, no manipuladoras (ya que esto genera en la gente más resistencia) para estimular el logro de los objetivos y para no desalentar la motivación espontánea que la gente ya tiene, ya que muchas veces la desanimamos involuntariamente y las consecuencias son irreversibles.

Y para los emprendedores? Pues ya se sabe, nadie puede querer por tí. Auto motivación y Ponte en Marcha!

lunes, 4 de mayo de 2015

Ocho mitos del emprendedor.



Hay mitos falsos que giran en torno a los emprendedores, aquí los más populares. 

El verdadero éxito consiste en saber a qué renunciar y cuándo hacerlo.

Mito 1: Los emprendedores no renuncian.  
¿No renuncian? Si renunciar es lo que hace emprendedor a un emprendedor. La mayoría debe dejar su trabajo para poder emprender su propio negocio. Este es el punto crucial. Elon Musk y Steve Jobs renunciaron muchas veces. Siendo grandes estrellas del emprendimiento, ellos deshacen el mito. El verdadero éxito consiste en saber a qué renunciar y cuándo hacerlo. 
  
Mito 2: Saben exactamente lo que quieren y cómo obtenerlo.  
Quizá algunos emprendedores cuenten con un objetivo específico y tengan muy bien trazado un plan para llegar a él, pero esto no es tan común. En realidad, la mayoría empieza sin saber cómo alcanzarán sus metas. Emprender es un proceso que consiste en intentar, fracasar, volver a intentar, triunfar e intentar de nuevo sucesivamente.  

Mito 3: Un emprendedor es su propio jefe.  
Nadie es su propio jefe. Finalmente siempre habrá que reportarle a alguien, incluso a la propia empresa, que en ocasiones se convierte en el jefe. Un negocio propio es demandante, llega a requerir jornadas de 15 horas o más y sin tiempo para tomar siquiera unas vacaciones. Si se trata de una consultoría, en definitiva los clientes serán los jefes. O en caso de tener inversionistas, ellos ocuparán ese puesto.  

Mito 4: Deben tener contactos.  
 “No importa qué conoces sino a quién conoces” suele ser el lema de los triunfadores, pero no. El gran ejemplo para rebatir esta postura son los inmigrantes, quienes llegan a un país sin estar conectados, sin redes. Los emprendedores desconectados como Sergey Brin (Google), Liz Claiborne (Claiborne), Andrew Grove (Intel), William Mow (Bugle Boy), ), Andy Bechtolsheim and Vinod Khosla (Sun Microsystems) o Jerry Yang (Yahoo!), son sólo una pequeña muestra de extranjeros que lograron iniciar un gran negocio.  

Mito 5: Son ricos.  
Falso. Muchos emprendedores pueden volverse ricos, pero no empezaron siéndolo. Aún cuando el negocio está creciendo, los emprendedores no son los millonarios que las personas creen que son. De acuerdo a un estudio que realizó American Express en 2013, el suelo promedio de un emprendedor es de $68,000 dólares al año. Tal vez pueda representar la riqueza de ciertos estándares, pero no alcanza para sustentar el estilo de vida donde se viaja en jet privado.  

Mito 6: Se necesita una gran inversión.  
 Muchos tienen la idea de que para iniciar un negocio hay que tener una enorme pila de dinero, y que para obtenerla hay que conseguir a los inversionistas más poderosos de la zona. La realidad es que la mayor parte de los que crean su empresa lo hacen con dinero de su propio bolsillo. Como Guy Kawasaki explica, un buen arranque necesita alrededor de $25,000 dólares. Los inversionistas suelen ser personas comunes con cantidades comunes de dinero. No es un requisito indispensable iniciar con un fondo multimillonario.  

Mito 7: Emprender es divertido.  
Hay una verdadera/falsa dicotomía en este mito. Claro que es divertido, y quienes lo hacen lo aman, pero es bastante difícil, casi insoportable algunas veces. Las altas y bajas en el negocio tienen un paralelismo con las altas y bajas de la vida: hay buenos y malos tiempos.  

Mito 8: Siempre toman grandes riesgos.  
Culturalmente la idea de riesgo ha sido modificada. Actualmente por riesgo se entiende comprar una casa, entrar a un elevador, ir en coche al trabajo, o renunciar. Cuando se dice que los emprendedores “toman riesgos”, se refieren a decisiones calculadas con base en datos y ejercicios previamente analizados que llevan a tomar o no la determinación, esto no es realmente riesgoso.

No quieras ser un "mito" y Ponte en Marcha!

sábado, 2 de mayo de 2015

Diez claves sencillas presentes en todos los grandes líderes.

Muchas personas creen que para cultivar las actitudes propias de los grandes líderes van a necesitar demostrar cosas tremendas, que quedarán fuera de su alcance. Nada más lejos de la realidad. Existen una serie de claves sencillas que realmente son las que marcan la diferencia. 

Estas claves son las que mantenidas consistentemente a lo lago del tiempo, terminan llevando al liderazgo, la excelencia y la maestría. 

¿Cuáles son esas pequeñas claves que tienen tanto poder como para forjar en último término líderes de excelencia? Los grandes líderes son capaces de hacer las pequeñas cosas extremadamente bien. Los elementos que vamos a ver a continuación siempre están presentes en el comportamiento de los verdaderos líderes, y son el fundamento de su grandeza como personas. 

Veamos cuales son esas claves:
1.-Los líderes están centrados en el presente. Prestan atención total a lo que están haciendo en cada instante, o a la persona con la que están interactuando. A diferencia de la mayoría que siempre parece estar “en otro lugar” cuando se habla con ellos, los líderes te hacen sentir que les importas, que quieren escucharte y que verdaderamente comprenden lo que quieres transmitirles. 

2.-Los líderes escuchan en profundidad. Como están centrados en lo que están haciendo en ese momento, son capaces de recordar no solo con quien han hablado, sino lo que realmente se dijo. Cuando un líder está escuchando, puedes tener la certeza de que está captando toda la profundidad del mensaje. Y ese esfuerzo de atención por escuchar realmente, tiene su reflejo en la sabiduría de las acciones que posteriormente emprende. 

3.-Los líderes hablan pensando en lo que dicen. Siempre son conscientes de que las palabras tienen un efecto poderoso en quien las escucha. En lugar de esconderse tras los gritos y una actitud de fuerza para enmascarar su falta de capacidad, los líderes basan su poder de convicción en la elección de las palabras adecuadas transmitidas con la emoción precisa. 

4.-Los líderes son grandes animadores. Al sentirse seguros de su propia valía, los líderes son capaces de animar a los demás. Animan a otros a sacar lo mejor de si mismos y a asumir riesgos, a levantarse después de cada tropiezo, a que mejoren su desempeño, y a que persigan sus sueños. Un gran líder siempre es un animador infatigable. 

5.-Los líderes son honestos. Quienes son líderes verdaderos han de conocerse bien a si mismos, para de este modo, poder tener la fortaleza necesaria para ser congruentes. La congruencia se basa en pensar, decir y hacer lo mismo. Ellos no dicen algo en público para después hacer algo totalmente diferente en privado. No buscan excusas fáciles para justificar su falta de congruencia. Simplemente hacen lo que es honesto y correcto. 

6.-Los líderes son humildes. La arrogancia nunca está presente en la vida de los auténticos líderes. Ellos saben que aunque a corto plazo puedan resultar atractivas las sensaciones de mantenerse en una actitud arrogante, el coste a largo plazo es altamente negativo. Un gran líder siempre es tremendamente humilde. Humilde para aprender, humilde para demostrar con el ejemplo su mensaje, y humilde para saber reconocer sus limitaciones. 

7.-Los líderes perseveran. Los líderes son conscientes de que cuando se asumen riesgos, es posible tener algún fracaso. Pero ellos conocen bien que no existen fracasos, sino resultados que no han sido los apropiados. Para ellos los fracasos son simples etapas y parte del camino para lograr el resultados deseado. Son un proceso para alcanzar mayor maestría y sabiduría. A pesar de esas “derrotas” temporales en el camino, siempre perseveran.

8.-Los líderes demuestran coraje. Son conscientes de que todo el mundo tiene miedos en ocasiones. Pero nunca permiten que sus miedos e incertidumbres les detengan en el avance hacia sus sueños. Saben situarse en esos estados emocionales de fortaleza en los que lo mejor que hay en ellos mismos aflora. Siempre son capaces de crecerse ante las dificultades. 

9.-Los líderes son respetuosos. Siempre saben tratar a los demás con respeto, y por supuesto siempre esperan que ese respeto les sea correspondido. Los líderes jamás se dirigirán a una persona faltándole el respeto, y por supuesto jamás tolerarán ser tratados de manera irrespetuosa. El respeto para ellos nace de la convicción de que todas las personas son especiales en algún sentido, y por ello merecen ser tratadas con el máximo respeto. 
10.-Los líderes son atentos. Saben reconocer y elogiar el esfuerzo de los demás. Dejan siempre su marca a través de un cumplido sincero, o de un saludo efusivo y cálido. En esa atención a los demás, también se esfuerza por respetar sus citas y compromisos, estar bien organizado para cumplir los plazos a los que se compromete, y valorar tanto el tiempo de los demás como el suyo propio. Estas son algunas de las “pequeñas claves” que suponen las piezas maestras sobre las que los grandes líderes desarrollan su grandeza. Son áreas que siempre pueden ser trabajadas para mejorarlas día tras día. ¿Y cuál es la recompensa por hacerlo? Un sentido de confianza, propósito y paz con uno mismo más allá de lo que pueda imaginar.


Todas las claves son comportamientos, luego el líder ni se hace ni nace, se comporta. Ponte en Marcha hacia el liderazgo.

viernes, 1 de mayo de 2015

Proactividad y éxito profesional.


¿Por qué las personas proactivas consiguen resultados y son capaces de afrontar las situaciones de crisis? En este artículo se describen los rasgos del comportamiento proactivo, se hace un repaso de algunos trabajos de investigación que relacionan proactividad y éxito laboral; y se reflexiona sobre la importancia del comportamiento proactivo en la sociedad globalizada.

Comportamiento proactivo vs. comportamiento reactivo

Dos personas que trabajan en un mismo entorno laboral, con responsabilidades idénticas y bajo las mismas circunstancias pueden realizar su trabajo de maneras muy distintas. Una cuestiona la manera habitual de trabajar si no obtiene los resultados deseados, emprende constantemente nuevas acciones y genera cambios constructivos en su entorno. La otra se conforma con su situación actual y no hace nada para cambiar lo que no funciona. La primera persona se comporta de forma proactiva, la segunda, lo hace de forma reactiva.

En un contexto laboral tan cambiante como el actual el comportamiento individual juega un papel decisivo en el éxito profesional. Sentarse y esperar a que los demás hagan que sucedan cosas es el comportamiento típico de las personas reactivas. Estas personas suelen comportarse como un avestruz —escondiendo la cabeza bajo tierra— o como un bombero —esperando que se declare el fuego para combatirlo. En cambio, la persona proactiva se levanta cada mañana dispuesta a hacer que pasen cosas, a crear oportunidades y a encontrar nuevas soluciones.

El comportamiento proactivo en el entorno laboral
Tomando como referencia los resultados obtenidos en entrevistas realizadas a emprendedores y presidentes de distintas compañías americanas, europeas y asiáticas, se considera que las personas proactivas se caracterizan por lo siguiente:
1. Están buscando continuamente nuevas oportunidades.
2. Se marcan objetivos efectivos orientados al cambio.
3. Anticipan y previenen problemas.
4. Hacen cosas diferentes, o actúan de forma diferente.
5. Emprenden la acción y se aventuran a pesar de la incertidumbre.
6. Perseveran y persisten en sus esfuerzos.
7. Consiguen resultados tangibles, puesto que están orientadas a resultados.

Estas características del comportamiento proactivo en el trabajo pueden hacerse extensivas a otros ámbitos de la vida.

La importancia del comportamiento proactivo
Tal como indican todos estos estudios parece ser que el comportamiento proactivo es un factor determinante para competir y sobrevivir en un entorno tan cambiante y competitivo como el actual. Las empresas buscan personas flexibles que se adapten a lo inesperado y que sepan gestionar la incertidumbre. Los emprendedores y pequeños empresarios tienen más posibilidades de gestionar con éxito sus negocios si son proactivos. Las personas que no están satisfechas con su trabajo o con su entorno laboral actual tienen la responsabilidad de generar nuevas acciones para cambiar su situación y conseguir los resultados que desean.

Somos responsables de gestionar nuestras propias carreras, no podemos quedarnos sentados esperando que alguien venga a rescatarnos o a ofrecernos el gran trabajo de nuestras vidas. No es operativo quedarse anclado en la queja anti-sistema si lo que deseamos es cambiar nuestra situación actual. Ante la pérdida de empleo hay personas que caen en la depresión, en cambio, otras aprovechan esta coyuntura para montar un negocio propio y triunfar. No nos engañemos atribuyendo la responsabilidad de nuestros problemas únicamente a los agentes externos o a la presión del medio. Tenemos la responsabilidad de escoger nuestras propias respuestas ante lo que nos ocurre y de dirigir la acción de una manera inteligente. 

Para tener éxito en el actual mercado laboral es preciso convertirse en un agente activo de cambio, tener iniciativa y saber hacer frente a la incertidumbre. La persona proactiva no espera a que los demás tomen decisiones por ella, actúa con determinación anticipándose a los problemas, baja a terrenos operativos y crea constantemente nuevas oportunidades.

Por último, hay que tener en cuenta que el comportamiento proactivo está orientado a resultados. Ser proactivo no consiste únicamente en proponer ideas o hacer reestructuraciones cognitivas para percibir la realidad de otra manera. Pensar el cambio está muy bien, pero no es suficiente; hay que ser capaz de transformar las ideas en acciones para obtener resultados.

Se proactivo y Ponte en Marcha!