martes, 6 de septiembre de 2016

De la urbe al polígono. Cambio de cultura y de horarios.


Con el traslado de la mayoría de las empresas de los cascos urbanos a los polígonos industriales de la periferia, hemos tenido que cambiar de mentalidad para adaptarnos a estas nuevas circunstancias. Un cambio que ha supuesto un cambio tanto para el empresario como para el trabajador.

Cuando la empresa decide trasladar sus instalaciones a un polígono se encuentra con el primer obstáculo: el desplazamiento de sus trabajadores. No todos dispondrán ni de carnet de conducir ni de vehículo. Consecuentemente, habrá que dotarles de alguna opción. Si queremos que sigan en nuestra organización, tendremos que pensar que habrá que dar facilidades. Para ello, actualmente existen muchas opciones: autobús de empresa, autobús de polígono (últimamente implantándose y sufragado por el polígono y/o las propias empresas). 

Asimismo, aquellos trabajadores que, aun existiendo esta opción, decidan acudir a trabajar en su vehículo particular, no pueden reclamar compensación porque la empresa ya les da una opción alternativa. Aun así, ocurre que empresas, para mantener contentos a estos trabajadores, deciden abonarles un pequeño plus de transporte que no deja de ser simbólico para el coste que tiene hoy en día el combustible. 

Otro obstáculo es el horario; cuando las empresas están en el casco urbano el horario que suelen llevar es partido (de mañana y tarde) con un ‘parón’ para comer de entre 2 y 3 horas no subvencionado, en la que los trabajadores en su gran mayoría acuden a su domicilio a comer para volver posteriormente al trabajo. Con el traslado a los polígonos industriales esto ya no es posible. Las distancias se alargan y tiene que haber un cambio en la empresa, por mucho que le cueste entenderlo al empresario. Es una iniciativa que van a agradecer todos los trabajadores y que les va a permitir conciliar mejor su vida personal y profesional. 

Las horas anuales de trabajo se tienen que seguir cumpliendo, claro está, siguiendo las indicaciones del convenio colectivo por el cual se rige la empresa. Simplemente se procede a distribuirlo de otra manera

La mejor opción son los horarios continuos con flexibilidad a la entrada y a la salida con un pequeño ‘parón’ para comer de entre media hora y una hora a elección de cada trabajador, en función de sus circunstancias particulares. 
 
Esto suele ser muy bien acogido por los trabajadores y es una forma de hacerles más atractivo el traslado a un polígono industrial porque perciben que nos adaptamos a ellos. Mientras la productividad no baje con el horario continuo y flexible no se va a tener ningún problema. Sin embargo, no olvidemos que esto se tiene que seguir controlando. 

Por otro lado, con este nuevo horario hay que seguir atendiendo a nuestros diferentes clientes en función de sus horarios por lo que tendremos que hacer que el horario continuo abarque más horas, estableciendo turnos. 

Esto supone un cambio de cultura para el cual muchos trabajadores no están preparados y confunden la flexibilidad horaria con el "escaquearse" y hacer menos horas al día de las que se estipulan. Por ello, hay que ser conscientes de que la flexibilidad a la entrada y a la salida supone que el que entra más tarde tiene que salir más tarde para seguir cumpliendo con las horas diarias establecidas. Asimismo, con esta flexibilidad, el trabajador cada día puede entrar a trabajar a distintas horas y, en función de cuando llegue, saldrá antes o después. La gran mayoría de los trabajadores son adultos y responsables, sin embargo, hay una minoría de irresponsables que hacen que paguen las consecuencias de unos pocos toda la plantilla. 

Por lo tanto, es normal que en las organizaciones que llevan este tipo de horarios se implanten sistema de fichajes con tarjeta, con huellas dactilares (para las más tecnológicas) o con simples relojes para la impresión de entrada y salida en cartulinas (vamos, el de toda la vida) para controlar el horario que hace cada trabajador. Este sistema también tiene que estar implantado en el comedor de la empresa. 

Las empresas que tienen implantados estos sistemas suelen ser de un volumen de trabajadores elevados por lo cual es preciso tener personal que se dedique exclusivamente a controlar todo este tipo de registros, sacando informes detallados que especifican las incidencias diarias. 

Otro punto a tener en cuenta, es que muchos trabajadores son reticentes a este tipo de controles, sin embargo, esto va en beneficio de los trabajadores que cumplen sus horarios porque va a permitir detectar a los trabajadores que se quieren ausentar antes de tiempo y alargan sus pausas intentando salir antes del tiempo que les corresponde. Pero también se verá quién realiza más horas, un dato que nos permitirá evaluar su progresión en la empresa, si además de tiempo, es productivo. No por quedarse más tiempo en la empresa quiere decir que trabaje más. 

Normalmente la oposición a este tipo de sistemas se debe a miedos infundados por el desconocimiento a lo nuevo. Aquellas personas que persisten en su oposición tendrán algo que ocultar o porque no les conviene ser controlados debido a que su horario posiblemente, no sea el debido. 

Desgraciadamente, la flexibilidad conlleva más control para cerciorarnos de que todos los trabajadores cumplen con sus obligaciones laborales dentro de los horarios. El incumplimiento reiterado del horario de trabajo por parte de un trabajador puede ser objeto de sanciones leves, graves y muy graves acabando en el peor de los casos en despido por este motivo. 

No es algo tan descabellado porque todos los trabajadores controlamos que, en la fecha estipulada, se nos pague el salario que nos corresponda, que se nos permita disfrutar de las vacaciones que marca la ley, etc. Pues el empresario tiene que controlar que los trabajadores cumplan con su horario y con su trabajo y si fuera necesario, amonestar a los que no lo hagan por su propio beneficio, además de por interés y respeto hacia los trabajadores que lo hacéis. 

Este tipo de medidas se basa en la confianza mutua entre el empresario y el trabajador. Por lo tanto, estos sistemas de control se implantan para cumplir con esa confianza. Sería incumplirla hacia los trabajadores si el empresario no controla que todos cumplen lo pactado, permitiendo que algunos trabajadores hagan menos horas de las que les correspondes sin ninguna justificación. 

En resumen, todo cambio lleva unas consecuencias en el día a día de los trabajadores. Cuanto antes nos acostumbremos mejor será para todos. La empresa nos ofrecerá un horario flexible. Seamos como tenemos que ser y cumplamos con nuestras obligaciones.

Cambiar para mejorar. Ponte en Marcha!

lunes, 5 de septiembre de 2016

Lo que las empresas y los emprendedores buscan y las universidades no enseñan (8) FORMACIÓN CONTINUA.


Lo que las empresas y los emprendedores buscan y las universidades no enseñan. 

FORMACIÓN CONTINUA 

Veo claramente dos extremos en esta cuestión. Uno es el del profesional que cuelga su diploma, consigue un empleo y se olvida. Lo máximo que hace es participar en los cursos que la empresa ofrece, pero si dependiese de su propia voluntad, seguiría hablando su inglés spanglish, repitiendo expresiones llenas de errores y consultando los mismos libros que usó en la facultad. 

Llueve sobre mojado cuando hablo de la necesidad de seguir aprendiendo siempre, pero sé que algunas personas nunca se convencerán de esta idea. ¿Para qué aprender si lo que ya saben es suficiente para desempeñar sus funciones? No se dan cuenta de que necesitan seguir con su formación para desempeñar sus funciones aún mejor, y sobre todo, para abrir la posibilidad de adquirir nuevas responsabilidades. En el mundo laboral el aprendizaje debe ser continuo. En parte porque el conocimiento evoluciona sin parar y el profesional tiene, como mínimo, que mantenerse actualizado con nuevas técnicas, conceptos y prácticas de su profesión. Por otro lado, porque el ser humano necesita continuar evolucionando, adquiriendo habilidades y desarrollando competencias. Todo lo que sirva para mejorar le debe interesar : dominar plenamente un idioma extranjero, perfeccionar sus habilidades sociales y de negociación o saber utilizar nuevas herramientas de gestión, por ejemplo. 

La falta de tiempo para estudiar y la dificultad de acceso a la información ya no son disculpas para que alguien deje de seguir aprendiendo. Hoy, con una conexión a Internet, se pueden hacer aproximadamente cuatrocientos cursos de e-learning (enseñanza a distancia), ofrecidos por escuelas y universidades. Son clases de perfeccionamiento, ciclos superiores, post-grados e incluso máster en administración de empresas, que el profesional puede recibir en el ordenador de casa o de la oficina. Además, gran parte del conocimiento que se necesita está disponible en libros, y para comprarlos no es necesario ni salir de casa. Podemos hacerlos por Internet. 

En el otro extremo de la cuestión de la formación continua está el profesional que acumula cursos, diplomas y conocimiento de idiomas, porque quiere seguir todas las tendencias del mercado. Pero tampoco es eso, ¿verdad? Con el afán de seguir las tendencias del mercado muchos tienen una sobrecarga de actividades, intereses y focos de atención, que, más que mejorar, puede entorpecer el desempeño de su trabajo. 

Si eres un profesional que vive en busca de formación, te sugiero que te cuestiones hasta qué punto no estás preocupado por acumular conocimientos, más que por presión externa que por convicción propia. Quieres ser competitivo y para ello consideras que necesitas estar en igualdad de condiciones con tus “rivales”. Pero, ¿no será que estás tan empeñado en hacer lo que los otros hacen que nunca te has parado a pensar si realmente es necesario? ¿Si un determinado curso o libro mejorará en algo la forma en la que desempeñas tu trabajo o si te traerá mayores beneficios? 

Cuando se trata de formación continua, es fundamental discernir sobre aquello que en realidad necesitamos para alcanzar nuestro propósito profesional. En el fondo, el conocimiento más importante que se debe tener es sobre uno mismo: puntos débiles que tenemos que suprimir, puntos fuertes que podemos perfeccionar y todo lo que debemos desarrollar para ser un profesional más completo. 

Ponte en Marcha! y no dejes de formarte.

jueves, 1 de septiembre de 2016

Lo que las empresas y los emprendedores buscan y las universidades no enseñan (7) CAPACIDAD DE REFLEXIÓN.


Lo que las empresas y los emprendedores buscan y las universidades no enseñan. 

CAPACIDAD DE REFLEXIÓN 

Dejando la cuestión de la pereza de lado, realmente pienso que a la mayoría de las personas les falta capacidad de reflexión. Y no solamente a los brasileños: esto ocurre en el mundo entero. El hecho es que nos enseñan a leer y a escribir, a hacer cuentas y a memorizar conocimientos, pero no a pensar ni a usar los siete tipos de pensamiento de los que el ser humano es capaz: 

1- Pensamiento deductivo: que va de lo general a lo particular. A partir de premisas generales y aceptadas como verdaderas, la persona llega a una conclusión sobre un hecho específico. 
2- Pensamiento inductivo: que va de lo particular a lo general, o sea, partiendo de una situación específica, la persona llega a conceptos generales. 
3- Pensamiento analítico: en el cual son analizadas por separado las partes que forman el todo. 
4- Pensamiento sintético: en el que se forma un todo a partir de la unión de las partes. 
5- Pensamiento sistémico: que establece las relaciones entre las partes de un todo. 
6- Pensamiento crítico: por medio del cual se cuestionan los hechos. 
7- Pensamiento creativo: produce ideas para desarrollar algo nuevo o modificar lo que ya existe. 

Ten en cuenta que si no supiéramos usar estos siete tipos de pensamiento de modo integral, nuestra capacidad de reflexión quedaría bastante perjudicada. Para vivir las situaciones más cotidianas, tal vez nos baste con hacer deducciones lógicas, generalizar hechos, entender el todo a partir de las partes o las partes a partir del todo. Pero para comprender la realidad, discernir lo que nos sirve o ser capaz de transformarla, necesitamos también saber pensar críticamente, establecer relaciones entre los hechos y usar nuestra creatividad. Esto tiene suma importancia en todos los aspectos de la vida, y en especial, en el campo profesional. 

Quien no usa su capacidad de reflexión no produce ideas. Como consecuencia, no oxigena su mente, que está ocupada por ideas preconcebidas, fijas, obsoletas, ajenas, que no sirven para nada...Con una mente así es de esperar que la persona tenga dificultades para promocionarse en el trabajo, pues se aferra a lo que ya sabe, rechaza lo que no sabe y se resiste a todo lo que está mas allá de su comprensión. Alguien con estas características tiene dificultades para conservar un empleo, pues hoy, en las empresas, quien no es capaz de promocionarse acaba siendo descartado. 

Afortunadamente, nunca es tarde para desarrollar la capacidad de reflexión. Intercambiar ideas con la gente airea la mente, poniéndote delante distintas versiones de los hechos. No debes perder la oportunidad de participar en debates y discusiones, para así ejercitar la capacidad de escuchar a otros y de expresar tu opinión. Leer filosofía también te hará bien. Muchos han sido los que han buscado libros sobre este asunto, ya que ampliar la capacidad de reflexión está a la orden del día. 

Refelxiona, encuentra tú idea y Ponte en Marcha!

martes, 30 de agosto de 2016

Lo que las empresas y los emprendedores buscan y las universidades no enseñan (6) ASERTIVIDAD.



Lo que las empresas y los emprendedores buscan y las universidades no enseñan. 

ASERTIVIDAD 

Cuando entré en una librería y me di de bruces con un libro llamado El vendedor pitbull, me pregunté hasta qué punto está difundida la idea de que es necesario ser un vendedor agresivo en los negocios. Sinceramente, no creo que la agresividad sea una característica adecuada del comportamiento dentro del ambiente empresarial o laboral. Una persona hostil es severa, intenta obtener lo que desea a gritos, no sabe escuchar ni tiene consideración con los sentimientos y necesidades ajenas, no sabe esperar, no tolera los errores y atropella a los demás. En fin, es problemático en potencia. 

La cuestión es que mucha gente confunde agresividad con algo completamente diferente, que es la asertividad; ésta sí es una cualidad importante para quien desea tener éxito en su carrera. Ser asertivo es expresar opiniones, necesidades o preferencias de modo franco y directo. Es ser capaz de decir que no a aquello que hiere su integridad y es contrario a sus valores, pero sin agredir ni faltar al respeto al otro. Se trata de una cualidad que denota seguridad y autoconfianza, mientras que la agresividad es generalmente la expresión de una personalidad insegura. 

La persona asertiva defiende sus opiniones con claridad y honestidad, sin recelos acerca de qué dirán. Considero esa actitud fundamental en el mundo corporativo, pues no se pude decir que sí a todo, “traga con todo”, dejar de expresar opiniones por miedo a desagradar o asumir las responsabilidades de otros. Hay quien considera esas actitudes como estrategias políticas, pero para mí son señal de pasividad y de falta de comprensión. Hoy en día, lo que significa ser profesional, lo que se espera, cada vez más, es que las personas sean capaces de tomar decisiones, de asumir riesgos y responsabilidades. 

Creo que es muy difícil que alguien consiga ser asertivo en todas las situaciones de su vida, así como no hay nadie que sea totalmente sumiso o agresivo. Cada uno de nosotros tiene mayor facilidad de actuar así en determinadas situaciones con ciertas personas, lo que significa que podemos ser asertivos también en el trabajo. 

¿Por dónde empezar? Por ser conscientes de que tenemos derecho a recibir un trato respetuoso, (independientemente de nuestra posición social o de nuestra jerarquía dentro de la empresa), derecho a mantener nuestros valores, a expresar lo que queremos y decir “no” sin sentirnos culpables por ello; derecho a equivocarnos, a pensar antes de tomar una decisión, a pedir ayuda.

Se asertivo y Ponte en Marcha!

jueves, 25 de agosto de 2016

Lo que las empresas y los emprendedores buscan y las universidades no enseñan (5) RESISTENCIA.

Lo que las empresas y los emprendedores buscan y las universidades no enseñan.

RESISTENCIA 

Tenía por costumbre hablar de perseverancia hasta que conocí la palabra “resistencia”. Derivada de la física, significa la propiedad que tienen algunos materiales de acumular energía cuando se ven sometidos a un gran esfuerzo, volviendo a su estado original sin deformación alguna. Durante mucho tiempo, ese término fue solo utilizado para lo relativo a la ciencia exactas, hasta que la psicología lo descubrió y decidió usarlo para referirse a aquellas personas que, después de haber pasado por situaciones difíciles, no pierden la fuerza ni las ganas de luchar. Y así, se ha vuelto sinónimo de “duro de pelar”

La persona resistente tiene gran capacidad para seguir con sus objetivos, aunque tenga que enfrentarse a crisis, situaciones desestabilizadoras y problemas graves. Según los psicólogos, parece que la persona no solo se amolda a la adversidad, sino que se fortalece (acumula energía) y consigue proseguir y desarrollarse. Muchas veces, incluso, descubre que tiene fuerzas y potenciales que ni siquiera imaginaba. 

Si observamos la vida de las personas con éxito en su profesión y en los negocios, veremos que la mayoría de ellas tienen esa cualidad. Cito un ejemplo extremo: Seichiro Honda, fundador de la mega empresa japonesa que lleva su nombre. ¿Sabías que antes de triunfar con Honda, este emprendedor realizó siete tentativas de negocio y falló en todas? Es la historia de siempre: personas famosas son reconocidas por lo que han hecho y tuvo éxito, pero quién sabe cuántas tentativas frustradas, errores y fracasos han soportado antes de triunfar... 

Creo que la clave para la resistencia está en la forma de interpretar las experiencias difíciles y estresantes de la vida. Si las encaramos con pesimismo, quejándonos de lo dura e injusta que es la vida, gastaremos tanta energía en las lamentaciones que no encontraremos ni fuerzas ni salida para enfrentarnos a la situación. La verdad, si nos lamentamos de la mala suerte es porque no confiamos en nuestra capacidad de sortearla. Por otro lado, si nos enfrentamos a las crisis y a las dificultades como si no fuesen una catástrofe, sino un hecho natural de la existencia, podremos pasar por esos momentos con mayor equilibrio y conciencia, aprovechando de la mejor forma posible el aprendizaje que estas situaciones nos proporcionan. Al final, salimos fortalecidos, y cuanto más fortalecidos, menos temeremos las crisis y las dificultades que puedan surgir. 

En la vida profesional y al emprender, ser duro es muy importante. La globalización mundial es imprevisible, y en cualquier momento podemos enfrentarnos a situaciones críticas, turbulencias, cambios que hacen inviables nuestros proyectos, incluso un despido del trabajo. El mundo de hoy no nos garantiza nada, nosotros somos quienes tenemos que garantizárnoslo, teniendo la preparación necesaria para enfrentarnos a situaciones inesperadas. La resistencia unida a la adaptación nos da la posibilidad de crecer con las crisis, aprender de los errores, tener éxitos y fracasos y, principalmente, saber que siempre contaremos con la posibilidad de intentarlo de nuevo. 

Ponte en Marcha! y resiste.