miércoles, 8 de abril de 2015

Emprender es como saltar en paracaídas.


Cuando la gente está bajo presión puede ser capaz de hacer cosas que creía imposibles. A menudo se nos presentan relatos de personas que sacan fuerzas de flaqueza y se enfrentan a la muerte con el mentón pujante. Lo que está menos diseminado es la parálisis de la que uno puede ser víctima en una situación de mucho estrés.

Una parálisis que puede provocar que incluso no tiremos de la anilla del paracaídas cuando nos lanzamos desde un avión. Es la razón de que, a veces, se encuentren personas estrelladas contra el suelo, con las anillas de su paracaídas principal, el de emergencia y el de reserva en su lugar, intactos. 

Lo fascinante del 10 % de las muertes que se producen en paracaidismo es que el motivo parece ser el llamado problema del “no tirar” o de tirar a baja altitud o tirar con poca determinación, es decir, el problema del “tirar poco”. El 75 % de estos casos es por error de cálculo o distracción, quizá porque están practicando una nueva técnica de vuelo. Además, a los seres humanos se nos da fatal contar el tiempo: a pesar de que los paracaidistas principales saben que deben abrir los paracaídas entre 40 y 45 segundos después de saltar del avión, a menudo se equivocan a medir el paso del tiempo. 

Otra razón más inquietante para no tirar de la anilla es el bloqueo cerebral, tal y como expone Ben Sherwood en su libro El club de los supervivientes: Tras saltar de un avión con el corazón latiendo fuertemente y las hormonas del estrés a toda máquina, no resulta sorprendente que nuestra mente se congele durante unos segundos. Podemos llegar a olvidar, literalmente, dónde nos encontramos y qué estamos haciendo. Eso nos sucede a todos cada día (nuestro cerebro se paraliza), pero normalmente estamos sentados en nuestra mesa de trabajo o empujando un carrito en el supermercado. Cuando avanzamos a 190 kilómetros por hora en dirección a la tierra, puede ser fatal si no nos recuperamos a tiempo. 

El psicólogo Christian Hart ha entrevistado a paracaidistas que no tiraron de las anillas de sus paracaídas y se salvaron justo unos segundos antes de impactar contra el suelo gracias a sus dispositivos de activación automática: Está convencido de que, cuando nos encontramos bajo una terrible presión, aparecen dos tipos de personalidad. El primer tipo sigue tratando de solucionar los problemas, independientemente de lo que suceda. Estas personas se niegan a rendirse. El segundo tipo se rinde enseguida. Son personas que se resignan a su suerte y arrojan la toalla.

No te resignes a tu suerte, no te rindas, ni tires la toalla y Ponte en Marcha!

Emprender es como soñar.


Secuencia pasos para desarrollar un sueño:

Atrévete a soñar
— Soñar significa correr un riesgo, salir de tu entorno y situación de comodidad.

Prepara el sueño — La preparación determina el éxito. Todo anda bien si empieza bien. La preparación posibilita a tu sueño.

Viste el sueño — Póntelo. Tu sueño no es un apéndice de tu vida; es tu vida.

Repara el sueño — Se necesita mantenimiento continuo para mantener el sueño en marcha. Los sueños constantemente necesitan cuidado tierno y amoroso.

Comparte el sueño — Pásalo a los demás. Permíteles poseerlo y luego cumplan juntos el sueño.

Luego sueña a lo grande y pon en marcha tu sueño, pasando de la ficción a la realidad. Da el primer paso.

martes, 7 de abril de 2015

El miedo del emprendedor


Para cualquier emprendedor el trabajo se ha convertido en la principal tarea de su vida, absorbe la mayor parte de su tiempo. Ese tiempo lo dedican a alcanzar metas que se han impuesto y lo que encuentran normalmente en esa carrera, es el límite de su propia capacidad .En ese constante trasiego de establecimiento de metas y constatación de incapacidades se acaba por generar más ansiedad, miedo y angustia.

Pero no solo es la propia incapacidad la que genera la ansiedad y el miedo. La cada vez mayor interdependencia de los diversos factores que componen las decisiones estratégicas, factores políticos, económicos, productivos o de mercado, concluyen en mayores riesgos para los emprendedores y un fuerte impacto de las decisiones adoptadas en sus vidas personales.

LOS COMPONENTES DEL MIEDO
El miedo en la toma de decisiones de los emprendedores se compone de tres factores:
1. Percepción del riesgo, la toma de conciencia de que algo negativo puede suceder
2. Vulnerabilidad, el sentimiento de que uno mismo y su organización puede verse afectado por esos factores
3. Capacidad de respuesta, entendida esta como los recursos y habilidades que se tienen para hacer frente a la incidencia de esos factores sobre la organización.

La intensidad del miedo variará en la medida que cualquiera de sus tres componentes lo haga. A mayor capacidad de respuesta, menor percepción de vulnerabilidad. Si la capacidad de respuesta se cree escasa y la vulnerabilidad crece, la sensación de miedo aumentará considerablemente.
LO POSITIVO DEL MIEDO Y LA ANSIEDAD. Los aspectos positivos de esta situación entre otros pueden ser:
1. Valentía. Los emprendedores se arriesgan pese a las adversidades.
2. Conciencia del daño que previene a la organización
3. Se valora el instinto emprendedor que supone enfrentarse a los riesgos
4. Provoca la atención y focaliza problemas.

Una ansiedad moderada no reduce la eficacia del emprendedor, pero si se intensifica y se torna constante afectará notablemente a la calidad de las decisiones y acciones. Un miedo y ansiedad moderados, invitan a la acción, al esmero en las decisiones, a la búsqueda de información de calidad e induce a la preocupación del bienestar futuro tanto personal como de la organización.

No obstante hay personas que pese a vivir en ambientes altamente riesgosos obtienen un desempeño aceptable. La energía que muchas personas despliegan en la consecución del objetivo en ambientes intensos hace parezca que gusten del miedo. Es el ambiente intenso y el desafío por la consecución de objetivos lo que les motiva, no el miedo.

Para la reducción del miedo y la ansiedad no existen recetas mágicas, como para casi nada, pero es recomendable como balsámico:
1. Una buena dosis de realismo, basada en datos, que haga disminuir la percepción del riesgo
2. El desarrollo de la auto-confianza para reducir el sentimiento de vulnerabilidad
3. Una buena preparación estratégica ante los cambios permanentes, que agudicen la capacidad de respuesta.

Gestiona el miedo y la ansiedad y Ponte en Marcha!

9 ideas del management aplicadas al emprendimiento.


La lectura de los clásicos del Management es inspiradora de muchas buenas ideas que merece tener en cuenta a la hora de dirigir nuestro proyecto / empresa.

Harold Geneen, en su momento CEO de ITT, escribió “Managing” libro que da en el clavo en muchos de los hábitos que un emprendedor debe tener en cuenta a la hora de emprender. He aquí, simplemente y a modo de sumario, una serie de ideas que a mí, personalmente, me han dado que pensar sobre mi trabajo como formador y consultor de empresas y como facilitador de un modelo de emprendimiento por hábitos. ¿Qué cosas hago que debo dejar de hacer? ¿Qué cosas no hago que debo empezar a hacer? ¿Qué debo cambiar para enriquecer mi puesto de trabajo?

A cada uno le inspirarán cosas distintas que a mí, e incluso a alguien algunas ideas le inspirarán y otras no.

1. No se puede dirigir una empresa basándose en un modelo o en una teoría. La prueba fundamental está en la gran cantidad de personas que sin estudios de administración de empresas dirigen su propio negocio y ganan dinero. El negocio no es una ciencia exacta ni es predecible como una máquina.

2. ¿Cómo dirigir la empresa entonces? El sentido común debe primar a la hora de aplicar las teorías de management, e ir aprendiendo de la práctica de cada día. Lea un libro y dirija al revés de como dice. Comience por el final y haga lo que tiene que hacer hasta llegar al objetivo, pues el único criterio es el objetivo: el rendimiento.


3. En el mundo de los negocios se paga de dos maneras: a) con experiencia y b) con dinero. Existe un nivel en el que el dinero ya no importa tanto, es más deseable la experiencia del trabajo, el reto, la valía personal, disfrutar, divertirse, autorrealizarse… El liderazgo no se puede enseñar, sólo se aprende de la experiencia. De los MBAs salen magníficos administradores, pero no líderes.

4. Esté entre las 20 personas de mayor nivel de su actividad. Cambie su negocio actual por otro en el que pueda entrar y tener éxito.

5. La dirección tiene que dirigir y conseguir resultados; en vez de pasar la noche en vela en la oficina.

6. Se conoce a una persona por la clase de mesa que tiene. Cuando la mesa está limpia, el director está alejado de las realidades de su negocio, ha desertado para que sea otro el que dirija.

7. “La monotonía de los números os hará libres.” La diferencia entre un negocio bien gestionado y otro mal gestionado es la atención a los números. Para ampliar el negocio hay que endeudarse.


8. El emprendedor no tiene que ser creativo, basta con que invierta en algo y sea capaz de que funcione.

9. La clave está en buscar “Hechos incontrovertibles” Es más convincente que un buen razonamiento. 

y 10. Pasa a la acción, coge impulso, da el salto y Ponte en Marcha!

Tus hábitos deciden lo que eres.


Hay quien dice que somos lo que pensamos. Y eso no es cierto mientras no seamos capaces de hacer lo que pensamos. Somos lo que hacemos, somos consecuencia de nuestros actos. 

Pensamos muchas cosas pero solo una pequeña parte las llevamos a la práctica. Y, la mayor parte de lo que hacemos, lo hacemos sin pensar, de forma inconsciente. Y lo hacemos de forma repetitiva, de la misma manera, sin pararnos a pensar si lo estamos haciendo bien o mal, si lo que estamos haciendo nos beneficia o nos perjudica. 


Un hábito puede definirse como una respuesta automática o condicionada a un estímulo. Un hábito, bueno o malo, es algo que se hace de manera natural y con facilidad, sin pensarlo ni esforzarse. Una vez formado, un hábito permanece. Solo se puede reemplazar por un hábito nuevo y mejor. Hacemos a nuestros hábitos y luego ellos nos hacen a nosotros.
Los buenos hábitos nos ayudan, pero cuesta hacerlos. Los malos, nos perjudican, pero se adquieren mucho más fácilmente. Nuestra salud, nuestro cuerpo, vienen dados por nuestros hábitos alimenticios y de ejercicio físico. Tenemos hábitos de compra, hábitos sociales, hábitos profesionales,...

Adquisición de nuevos hábitos.

Por todo lo anteriormente expuesto, es determinante para nuestra vida el conocer y aplicar el proceso de adquisición y modificación de hábitos. Este puede concretarse en cuatro etapas:

I.I. Inconsciente e incompetente. En esta etapa todavía no somos conscientes de que tenemos un mal hábito por lo que, difícilmente podremos trabajar sobre él. Es preciso revisar nuestra forma de hacer las cosas de forma periódica para darnos cuenta de aquellos hábitos que podemos mejorar. También debemos animar a aquellas personas de nuestro entorno a que puedan aportarnos ideas y aceptarlas positivamente.

C.I. Consciente e incompetente. Por lo menos nos hemos dado cuenta de que algo no va bien aunque todavía lo hacemos de forma incorrecta. Pero podemos trabajar sobre ello. Eso cuesta trabajo, necesita de una disciplina.
Solo lo haremos cuando seamos absolutamente conscientes de los beneficios que va a aportarnos este nuevo hábito. No vamos a realizar un esfuerzo al que no le vemos un premio. Cuando vayamos a desarrollar un nuevo hábito, hagamos una lista de las ventajas que va a aportarnos.

C.C. Consciente y competente. Ya hemos comenzado a trabajar sobre el nuevo hábito, pero debemos estar concentrados. De alguna manera, estamos obligando a nuestra mente a actuar de forma no habitual, por lo que su primera reacción es rebelarse y seguir haciendo las cosas como hasta ahora. En algunos casos, incluso, no recordamos que deseamos adquirir un nuevo hábito, por lo que es conveniente recordárnoslo con pequeñas notas en aquellos espacios donde queremos desarrollar este nuevo hábito.

I.C. Inconsciente y competente. Ha costado, pero ya lo hacemos de forma correcta. Ahora ya lo hacemos de forma natural por lo que no debemos estar pensando como debemos actuar. A partir de ahora disfrutaremos de las ventajas de este nuevo hábito sin que nos cueste ningún esfuerzo.

Tu decides, cambia de hábitos, y Ponte en Marcha!

domingo, 5 de abril de 2015

Ocho mitos del emprendedor.


Hay mitos falsos que giran en torno a los emprendedores, aquí los más populares.

El verdadero éxito consiste en saber a qué renunciar y cuándo hacerlo.
 
Mito 1: Los emprendedores no renuncian.
¿No renuncian? Si renunciar es lo que hace emprendedor a un emprendedor. La mayoría debe dejar su trabajo para poder emprender su propio negocio. Este es el punto crucial. Elon Musk y Steve Jobs renunciaron muchas veces. Siendo grandes estrellas del emprendimiento, ellos deshacen el mito. El verdadero éxito consiste en saber a qué renunciar y cuándo hacerlo.

Mito 2: Saben exactamente lo que quieren y cómo obtenerlo.
Quizá algunos emprendedores cuenten con un objetivo específico y tengan muy bien trazado un plan para llegar a él, pero esto no es tan común. En realidad, la mayoría empieza sin saber cómo alcanzarán sus metas. Emprender es un proceso que consiste en intentar, fracasar, volver a intentar, triunfar e intentar de nuevo sucesivamente.

Mito 3: Un emprendedor es su propio jefe.
Nadie es su propio jefe. Finalmente siempre habrá que reportarle a alguien, incluso a la propia empresa, que en ocasiones se convierte en el jefe. Un negocio propio es demandante, llega a requerir jornadas de 15 horas o más y sin tiempo para tomar siquiera unas vacaciones. Si se trata de una consultoría, en definitiva los clientes serán los jefes. O en caso de tener inversionistas, ellos ocuparán ese puesto. 


Mito 4: Deben tener contactos. “No importa qué conoces sino a quién conoces” suele ser el lema de los triunfadores, pero no. El gran ejemplo para rebatir esta postura son los inmigrantes, quienes llegan a un país sin estar conectados, sin redes. Los emprendedores desconectados son sólo una pequeña muestra de extranjeros que lograron iniciar un gran negocio.

Mito 5: Son ricos.
 
Falso. Muchos emprendedores pueden volverse ricos, pero no empezaron siéndolo. Aún cuando el negocio está creciendo, los emprendedores no son los millonarios que las personas creen que son. De acuerdo a un estudio que realizó American Express en 2013, el suelo promedio de un emprendedor es de $68,000 dólares al año. Tal vez pueda representar la riqueza de ciertos estándares, pero no alcanza para sustentar el estilo de vida donde se viaja en jet privado.

Mito 6: Se necesita una gran inversión.
 
Muchos tienen la idea de que para iniciar un negocio hay que tener una enorme pila de dinero, y que para obtenerla hay que conseguir a los inversionistas más poderosos de la zona. La realidad es que la mayor parte de los que crean su empresa lo hacen con dinero de su propio bolsillo. 

Mito 7: Emprender es divertido.
Hay una verdadera/falsa dicotomía en este mito. Claro que es divertido, y quienes lo hacen lo aman, pero es bastante difícil, casi insoportable algunas veces. Las altas y bajas en el negocio tienen un paralelismo con las altas y bajas de la vida: hay buenos y malos tiempos.

Mito 8: Siempre toman grandes riesgos.
Culturalmente la idea de riesgo ha sido modificada. Actualmente por riesgo se entiende comprar una casa, entrar a un elevador, ir en coche al trabajo, o renunciar. Cuando se dice que los emprendedores “toman riesgos”, se refieren a decisiones calculadas con base en datos y ejercicios previamente analizados que llevan a tomar o no la determinación, esto no es arriesgado.


Rompe barreras, y leyendas urbanas, y Ponte en Marcha!